
De día me oculto, para que sin luz mi cuerpo se limpie, se deshaga, mientras alguien dibuja su mirada en la pared que separa mi cuarto de las cosas que respiran. Es una mirada muerta, como la de mi madre, de ojos siempre secos, severos y abiertos.
Día de baño. La piel que hoy se lava, se hará mancha mañana. Triste y solitaria, sueño la noche sin fondo. Veo reventar la tierra. Mi fantasía, es una fantasía sin medicación, una cerradura inútil que atraviesa mi cerebro. En mi memoria solo hay espacio para hospitales y el bosque. (Despejo una parte ante lo que viene)
A través y contra la espesura, divago. Frente a ti, soy de nuevo uno. Besos maxilares, y de pronto, el hueso que se desprende, me abraza a su blanco siniestro. Ansioso muerdo la carne que pronto se estropea. El labio ante el diente es más elegante, pero no menos espantoso. Tú lloras.
¿Por qué el placer se suicida? Yo no le nombro, y sin embargo, viene. Un túnel como el brillo de un cuchillo. Se alargan entre sombras, los miembros ondulan. Se arrancan, ya no regresan.
Cavo la tumba, sueño la tumba, sobre ella duermo. La sensación de la misericordia, de otorgarla o negarla, de hundirme en ella.

El niño está sucio
Cuerpo intacto, cuerpo de bestia
Abierta la carne, cavar la caricia
Sueño de sombra, de luz negra y rara
Entreabierta la noche y la tierra
Las extremidades pierden forma
Sangra todo su silencio
Sangra la sed pero no cede
Circulo de tierra , Circulo desnudo
Curvado, pequeño y delicioso
El cuello en delicado alambre
Sin cabeza soy un muñeco calvo
Sin ojos me vuelvo ciego
Y tu amor
Como tierra larga
tierra de serpientes
Victima de ojos enormes y negros
Gritos, sinfonía de horrores
Falta aire en los juegos que imagino
Orificio de un solo extremo
La noche se gangrena
El niño está limpio
Limpio de no estar
Otro Bartsch entrará más tarde.
Hará suyas mis trampas, encenderá una vez más las velas, llegará el deseo.