Besada

Posted on 06 Enero 2005 by oscar orellana

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Cuando tú mueres tu vida estalla como un relámpago. Te desintegras irradiando energía. Cuando algo se convierte en su opuesto. Cuando el amor se convierte en odio siempre se libera energía. Pero cuando la vida se transforma en muerte es explosivo. Hay rayos de luz, mágicos y electrizantes.Todo el mundo siente algo, algún tipo de fuerza, de iluminación. Pero yo puedo verla. He visto cuerpos brillando como estrellas.

Algunos dicen que no tenemos alma, que después de la muerte no hay nada. Que la vida y la muerte son las dos únicas cosas sobre las cuales podemos estar seguros. Yo digo que pueden creer lo que quieran. Porque hagan lo que hagan, corten o quemen un cuerpo están ante algo que no pueden controlar.

Siempre me he sentido fascinada por la idea de la muerte. Por su sensación, su olor y su silencio. Cubro el cuerpo. Cubro a la pequeña ave con el ala rota. Después deposito el cuerpo. Me adentro en la noche. Y comienzo a bailar en torno a la pequeña caja. Me tiendo en el suelo y levanto la tapa. Saco una vez más el cuerpo y lo desenrollo cuidadosamente. Cierro los ojos, y lo huelo -es la unción me digo – la que recorre mi piel, mis piernas, mi rostro hipnotizado por su huella.

En la funeraria donde trabajo en cambio todo es distinto. El cadáver se tiende sin ningún cuidado sobre una mesa de porcelana. Luego es el propio señor Larson quien limpia con un jabón especial, la boca, encías, lengua. Las fosas nasales también son lavadas con esta solución.

Me encarga masajee por largo rato para de este modo remover en parte la rigidez mortal. Cuando esto no es suficiente debemos cortar los tendones y músculos que no responden a este tratamiento o que han sufrido de atrofia por para poder colocar el cuerpo en la posición correcta dentro de su féretro.

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Durante el tiempo que dispongo para comer me dedico a aplicar sobre la cara y en las manos distintos tipos de crema, así consigo mantener la piel suave y moldeable. Las imperfecciones faciales en tanto se arreglan utilizando algodón en la nariz y una especie de copillas oculares con protuberancias ásperas, que se introducen bajo los párpados para mantener los ojos cerrados siendo este según mi opinión el mejor método, aunque en ciertos casos difíciles se hace inevitable el uso del pegamento.

Fijar de forma precisa el formador bucal fue lo primero que el señor Larson me enseñó a hacer. Consiste en poner un objeto al interior de la boca, al tiempo que garganta y traquea se taponean para absorber algún fluido que pudiera secretar el cadáver antes de ser enterrado. Durante esta primera fase procedemos atornillar la mandíbula antes que la boca se cierre por completo a través de unos diminutos alambres. A veces si el rostro presenta demasiado vellos me encargo de afeitar con mucho cuidado evitando en todo momento dañar alguna zona.

El proceso en sí mismo no comienza hasta después de haber localizado las arterias que se utilizarán para ese fin. El líquido embalsamador, contiene una solución de formol, y varios otros componentes, los cuales me ordena mezclar con agua e inyectar. Normalmente uso dos galones pero en el caso de diabéticos, o personas que han fallecido a causa del cáncer, la potencia del liquido disminuye por lo cual no elimino el agua. Solo de esta forma el cuerpo es preservado por el tiempo en que se encontrará expuesto.

La siguiente fase del proceso incluso después de toda mi experiencia como asistente es horrible. Es un proceso mutilador donde no se demuestra ninguna dignidad ni respeto. Comienza con un instrumento llamado trocar, que no es más que un tubo hueco o de acero inoxidable el cual tiene una punta afilada como una aguja gigante que se conecta a través de una manguera a un succionador. Después de introducirlo en el cuerpo – la mayor parte de las veces por debajo de la ultima costilla izquierda -, el señor Larson con el succionador aún funcionando, mueve el trocar hacia adentro y hacia fuera pero sin sacarlo del orificio completamente y de lado a lado a la vez que perfora toda la cavidad torácica, saca fluidos, gases y partes de órganos de distinto tipo los cuales van directo al sistema de desagüe.

Una vez terminado se reinicia el mismo proceso pero en la cavidad abdominal. Los intestinos, el estomago, riñones, útero y ovarios junto a otros órganos que no siempre logro identificar son destruidos mientras se extrae todo el contenido de dicha cavidad. Es ahí cuando se me vuelve a ordenar que introduzca una solución pura de fluido embalsamador que retarda la corrupción orgánica, la cual comienza en el mismo instante de la muerte. El agujero que queda al descubierto cuando el trocar se saca del cadáver es sellado con un botón especial relleno con un polvo químico. Con un objeto similar a un tornillo se sellan el ano y la vagina. Con los hombres uso algodón cubierto en este polvo para cerrar la uretra.

Esta jornada no dura más de dos horas. Tras eso permanezco a solas junto al cadáver el cual vuelvo a lavar a escondidas antes que el Señor Larson regrese. Me recuesto junto a él y siento la vibración de un temblor apenas perceptible. No flota en la sala ningún olor, oxigeno, o fluido, sino más bien algo parecido a lo que se desprende de la tristeza o del deseo.

1 Comments For This Post

  1. Elbereth Says:

    Expuesto y exhibido?

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