Mi nombre es Ana, mido apenas 32 centímetros . Desde el lugar en que me encuentro es difícil lograr una imagen amplia de lo que me rodea, especialmente porque el líquido en el que me encuentro suspendida no permite que mis ojos consigan ver con claridad las cosas. Durante el día vienen muchas personas a observarme, como turistas de lo extraño en búsqueda de una curiosa maravilla. Ahí, parados frente al estante donde me encuentro, se inclinan a leer la etiqueta donde se anuncia el que ahora será para siempre mi único nombre: For. Caso -DR.548S.
Desde el otro lado del cristal puedo sentir el asco y la nausea cuando fijan sobre mí su mirada. Oigo sus risas, sus comentarios de espanto y burla. Siento vergüenza, un deseo imposible de escapar, porque nada queda de lo que alguna vez fui.
El constante drenaje de fluidos y sustancias para detener el proceso de descomposición me han transfigurado casi por completo, han hecho de mí algo irreconocible, una masa de carne hinchada amplificada por el continuo dolor que me producen las distintas tiras de cuero que me han puesto para disimular la herida más extensa y evitar así el riesgo de que en cualquier momento mi rostro simplemente explote.
Por las noches, cuando todos los espectadores ya satisfechos se han marchado, me convierto en Ana. Puedo recordar claramente el ruido de sus pasos entrando al cuarto. El momento exacto en que el sonido metálico del hacha atravesándome el cuello llenó cada espacio. Ese sonido inolvidable repitiéndose para siempre como una sinfonía triste pero hermosa.












September 10th, 2006 at 3:15 am
umm… gracias por enlazarme. Tienes un blog muy currado. Volveré otro día para echar una ojeada más atenta…
Saludos desde la Maquinaria
September 12th, 2006 at 10:23 pm
Los hermanos Quay son magníficos haciendo videos y construyendo su estética tan bien equilibrada entre lo cándido y lo perturbador, con algo de creyones pasteles pero al mismo tiempo tan siniestro. Fui con mucho ánimo a ver su película: The Earthquake Piano Turner (o algo así, perdona, no recuerdo el nombre exacto) en el Festival de Sitges. Me decepcionaron muchísimo. Lamentablemente son unos pésimos narradores, unos terribles constructores de personajes. La actuación de Assumpta Serna es de las cosas menos felices que he visto en años. Hay momentos en que definitivamente lo mejor es que el zapatero permanezca dedicado a sus zapatos.
September 13th, 2007 at 1:31 am
hola me an encantado los cortos que e visto de los hermanos quay por su forma surrealista que con lleva unaforma directa y ala vez oculta de ver las cosas bueno me encantaria saber donde uno puede obtener mas cortos gracias