Archive | Junio, 2005

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Sobre la Tierra , el Universo y sus Viajes.

Posted on 30 Junio 2005 by oscar orellana


En la Escuela para Muñecas Filósofas nos acaban de explicar que la Tierra se mueve a ciento cuatro mil kilómetros por hora, aunque dicho movimiento no podamos percibirlo. Entre las burlas de mis compañeras, me he atrevido a sugerir que sería mejor calcular el tiempo en kilómetros y no en horas. Esta simple modificación nos permitiría de inmediato eliminar de la mente cierta culpabilidad que provoca entre algunos el Ocio. Por ejemplo, si uno no ha hecho absolutamente nada durante algunas horas podría decir al menos: “Bueno, he recorrido doscientos siete mil setecientos kilómetros sin sacar siquiera un pie de la cama”. Algo nada despreciable, no lo creen. Estaríamos siempre en un gran viaje inmóvil, lo que aparte de cómodo resulta fantástico.

Este asunto de la Tierra me tiene fascinada. He estado pensando que si lograra hacer un agujero que atravesara su centro y luego me arrojara en él, caería cada vez más rápido hasta alcanzar una velocidad que he calculado en veintinueve mil kilómetros por hora en el momento exacto en que traspaso su núcleo. Después sin embargo, el descenso se haría mucho más lento hasta deternerme en la superficie, ante la mirada estupefacta de un chino que alcanzaría apenas a moverme la mano antes de iniciar mi veloz regreso de vuelta que me haría reaparecer en el punto de partida.

Estimo que el viaje completo tomaría ochenta y cuatro minutos. Siempre y cuando disponga de alguien muy paciente esperándome al otro lado dispuesto a lanzarme una cuerda o bien sacarme con un palo. De lo contrario, seguiría subiendo y bajando como una idiota infinitamente. El trayecto hacia arriba y hacia abajo serían uno solo y siempre el mismo.

Es íncreíble y sorpredente, cuando uno lo piensa, cuanto trabajo sin sentido realiza el Universo sólo para mantener de pie a una diminuta muñeca como yo en el mismo sitio y permitir así que les cuente todo esto a ustedes, siempre dispuestos a oir sobre las cosas más inútiles y absurdas.

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Miss Lilliane

Posted on 29 Junio 2005 by oscar orellana


Hombre, mujer o andrógino—. He sido todos ellos. Criatura de una raza sobrehumana que rige el mundo desde lo invisible. Fui llamado Miss Lilliane y también por otros muchos nombres. Divino,encantador y huérfano. Reina sobre Ruinas, Soberana y Amelanina. A los temblores de la muerte me asemejo. Sé del dolor y el espanto, y creo conocer también cómo es la muerte. Oigo desde aquí el griterío de otros Dioses. Maldita es mi extravagancia de bestia, su Beso es frío, su anatomía escarlta e incierta.

Mi carne es del color de una calavera blanqueada al sol y el largo cabello que cae sobre los hombros es de un blanco lechoso. En mi rostro ahusado destacan los ojos tristes y de un vacío rojizo. De las mangas de mi blusón surge un par de manos delgadas, también del color del hueso, que descansan eternas apoyadas en un trono esculpido especialmente para que sobre él se me exhiba.

Ya no temo, mientras restauro la belleza que poco a poco se destruye. Los sueños, que antes me aterrorizaban , arrastrándome hacia la locura son ahora escasos, apenas puedo recordarlos. Planto arbustos y flores allí donde sus ejércitos desfilan. La Tierra vuelve a ser ser albina, tranquila y hermosa. Contrasta brutalmente con la densa oscuridad de sus horribles cuerpos.

Poco a Poco se instala una luz blanca y sobrecogedora, una luz tan bella que puede ser contemplada de frente sin sufrir ni siquiera por un instante. En el centro de esa luz, se esconde un secreto ante el cual han de arrodillarse algún día , del mismo modo como me arrodillé yo en el pasado ante su brutal condena.

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Servicio de Utilidad Pública:

Posted on 26 Junio 2005 by oscar orellana

Permítanme presentarme:
Mi nombre es Martin Sutovek. Eslovaco. Dibujante. Fin.

Me he visto en la obligación de escribirles debido a que requiero con urgencia asesoría jurídica.
La Conferencia de Obispos nos está demandando desde marzo tanto a mí como al Periódico en el cual trabajo Knockin on heaven’s door a causa de la publicación de la caricatura que aprecian a su derecha. Sí, esa misma.
Está claro que no comparten nuestra teoría del humor como oxigenación social.

Abogados que lean y que además sean filántropos responder a capillardiente@enfer.com. Gracias.

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Sócrates y los Diccionarios

Posted on 25 Junio 2005 by oscar orellana

Sócrates visitó ayer nuestra Escuela. En cuanto cruzó la puerta comenzó a fastidiarnos para que cada una de nosotras definieramos las palabras que usabamos. Fue tanto mi disgusto que tuve que salir corriendo hacia el patio a fumarme un cigarrillo en un desesperado intento por abatir el suplicio que este hombre me provocaba. Siempre metiéndose en los asuntos ajenos. “¿ De donde vienes y hacia donde vas?”. Es un verdadero imbécil.

Mientras seguía la espiral de humo me entró curiosidad por saber que opinaría él de los Diccionarios. Me dirigí a la Biblioteca y solicité uno. Busqué la palabra “creencia” , y apareció “principio aceptado por verdadero”. Entonces busqué “verdadero” y decía “en concordancia con los hechos”. Los hechos son sucesos o cosas de las que se tiene constancia de su existencia. La Existencia es poseer el Ser. El Ser es algo que Existe. Lo que a su vez significa algo que posee el Ser. De pronto comprendí que Sócrates y el Diccionario eran lo mismo: Un fanfarrón sabelotodo que le gusta presumir acerca de cosas sobre las cuales ya tiene respuesta.

Me fumé otro cigarro. La espiral de humo ascendía ahora por mi cerebro de muñeca. Las palabras que uno busca en el diccionario se conocen como entradas. Lo que es en sí una Paradoja ya que es uno el que entra en ellas, y antes de que te des cuenta, en vez de llegar al fin, entras ¡HORROR!, en otra entrada. Aristóteles que vino al día siguiente afirmó que el mundo era redondo porque el horizonte siempre retrocedía cuando uno avanzaba hacia él. Creo que esa es la sensacion que se tendría si se pudiera caminar por un Diccionario. Uno pensaría que está yendo hacia el refugio del significado, que está en el centro; en cambio se encontraría en medio de un sendero confuso, circular y demente que no hace más que dispararnos de una palabra a otra.
He leído que el primer Diccionario fue escrito por un par de sujetos desquiciados. Uno de ellos era adicto al Opio y se desvivía buscando definiciones en viajes alucinantes. El otro redactaba textos desde un manicomio, bajo los efectos de una Sífilis no tratada que lo hacía desvariar. Estaba convencido que los Irlandeses lo odiaban y que además era el asesino de un hombre inocente. Todo esto me lleva a pensar que no es ninguna sorpresa que un Diccionario parezca también algo demente, lleno de pasajes psicodélicos, espejismos de significados y definiciones de definiciones de definiciones que forman espirales infinitas y abrumadores. ¡No vuelvo a abrir jamás uno, de eso si que estoy segura!

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Taxonomía del Placer

Posted on 22 Junio 2005 by oscar orellana


Esta noche la perfección se ha asomado sin aviso. Su piel tersa y morena permanece intacta, no se afea con la luz verdosa que resulta un desastre para la mayoría. El cabello rizado y negro, contrasta con el azul profundo de los ojos que, por descuido de alguien, siguen abiertos. La nariz, la boca y las orejas armonizan entre sí , aumentando la simetría de la cara, dando por irónico que parezca cierta expresión de vitalidad. El resto del cuerpo es igualmente bello, exhibe una gran definición muscular, y la ausencia de heridas, permite que pueda admirarlo en su estado original, o sea, intensamente hermoso. Apenas un defecto imperceptible: el color morado de los labios. Una lástima, es el problema de la asfixia y sus efectos.

Mi puesto como encargado de la morgue es el que mejor se adecúa a mis necesidades. Trabajo solo, lo que me evita tener que dar explicaciones. Además el horario nocturno es ideal para conocerse sin ser interrumpido. Durante años he venido desempeñando diferentes oficios , siempre dentro del mismo círculo, y ninguno me había dado tantas ventajas como este. En las funerarias por ejemplo, cumplía con vestir y maquillar los cuerpos, pero el tiempo de trabajo era tan reducido que nunca llegaba a vincularme afectivamente con nadie. Luego, como voluntario de un equipo de rescate, tenía incluso el desagrado de encontrar sobrevivientes. Después conseguí un puesto como fotógrafo forense, pero el hecho de guardar cierta distancia no hacía más que aumentar el deseo. De cualquier modo, estas experiencias me permitieron afinar aún más mis sentidos. Por eso, cuando leí el aviso publicado por el hospital, mis facultades estaban listas, y mi peculiaridad se encontraba más ansiosa y receptiva que nunca.

Debo confesar que el placer más agudo proviene de mi encuentro con la piel, un contacto en ningún aspecto similar al que se produce con una persona viva. A través de él, he descubierto el secreto de la anatomía humana y su textura. En el roce con un muerto es imposible confundir la satisfacción sensorial con cualquier sentimentalismo, siempre ilusorio y falso. En cuanto al sexo del cadáve, es un elemento irrelevante e independiente de la exploración que me ofrece. A tal punto he llegado, que he podido elaborar una modesta taxonomía, donde el placer es clasificable según el canal al cual estimula. Se encuentra de este modo, el placer srcofiano, propio de las mejillas, el pecho y el vientre. El placer dermestiano , exclusivo de los labios y la parte húmeda de los párpados . Por último el placer sedoso, del cabello y el vello púbico. El goce visual presenta también su distinción: es así como el tono de la piel y los ojos, despiertan diferentes emociones: los colores claros me producen una grata serenidad; los tonos más intensos en tanto, me envuelven de energía y disparan lejos mi excitación.

Aunque otorgo a la examinación largas horas, ésta corresponde apenas una etapa de la experiencia. Ya saturados los sentidos. Vuelvo a la observación minuciosa del rostro y la expresión estampada al momento de morir. La frase “ rostro sin vida” es una clara muestra de la ignorancia que lleva al desconocimiento del lado sensitivo de la muerte. La expresión facial de un cadáver refleja la esencia de la vida mejor que ningun otro medio. La gente dedica su existencia al desarrollo de gestos con el fin de ocultar sus verdaderas emociones. Cuando involuntariamente se manifiesta la prehistoria emocional, la más básica, anterior a cualquier idea absurda de moralidad, ¿quién registra su imagen?. Y aún, suponiendo que fuera posible, ¿quién desearía compartir su vulnerabilidad?. ¿La tragedia de los vivos no radica acaso en disfrazarse?. Pero, un cadáver… ¿Qué pretendería ocultar?. No es solo la desnudez de la expresión, sino el significado que revela al haberse dado justo en el momento de la muerte.

Me apasiona la idea de reconstruir una vida a partir de unaexpresión, la cuál, refleja el misterio de las relaciones que ha dejado atrás. Siguiendo esta premisa llevo un cuaderno de anotaciones bajo el título Fisonomía de la Existencia. En él, registro todos los rasgos que aparecen en cada cadáver. Después observo cuáles se repiten con más frecuencia y los agrupo en categorías. Finalmente consigo un patrón que relaciona los grupos con el tipo de existencia que han llevado. En este análisis prefiero omitir la causa del fallecimiento, excepto en los suicidios, cuando preciso de conjeturas más detalladas. Si fallo en este intento, no importa. De cualquier modo, nadie sabrá nunca de estas anotaciones. Su único objetivo es atesorar el recuerdo de aquellos, hombres, mujeres y niños, con quienes me he relacionado. Casi siempre el término de dichas notas coinciden con un hilo de luz filtrándose a través de la estrecha ventanilla de la morgue.

No hay duda. La perfección se ha instalado junto a mí esta noche. Rostro, boca, manos. En pocas horas vendrán las manchas que estropearán su piel tersa y firme. Aparto por un instante la vista para despedir a los camilleros. Miro hacia afuera, y me apresuro en cerrar la pesada puerta. Las manchas ya no tardan, siempre las mancha .

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Una Piedra

Posted on 20 Junio 2005 by oscar orellana

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Me he quedado muy quieta observando una piedra. Parece inteligente pero triste. Hay una melancolía especial en las cosas sin voz ni movimiento. Después de un rato, me pregunto como habrá hecho para llegar a donde está. Es curioso, no parece que pudiera moverse por sí sola. Así cuando uno levanta una piedra del suelo, quizá esta levantando algo que estuvo en ese mismo sitio durante millones de años. ¡Lo que es sin duda, una responsabilidad muy grande!

¿ Qué se sentirá no tener vida?. Una rídicula piedra como esta debe creer que es el centro del universo. Como no puede ver alrededor de ella, piensa que ella lo es TODO. ¡ Que engreída!

En la Escuela de Muñecas Filósofas tenemos que practicar el ser recatadas. Adoptar una mirada de absoluto reposo. Comenzamos respirando con un ritmo parejo. Somos dueñas de nosotras mismas, sin impacientarse. De este modo cultivamos la indeferencia filosófica. Cuando practicamos intento ser como aquella piedra.
No existe nada más recatado que una piedra, son soberanas, estan en paz y muestran una compostura absoluta. Ellas sí que poseen una indiferencia filosófica. Quizá sea porque son inmortales. Seguiré fijándome en como se comportan.

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Diane Arbus : La Belleza Insólita

Posted on 19 Junio 2005 by oscar orellana

Decidí ser una artista triste y lo he sido, decidí salir a buscar un mundo irreal y lo encontré. Decidi vivir sin reglas sociales, morales o artísticas y así fue.

Nací en marzo de 1923. Mi familia tenía un negocio de ropa elegante para mujeres detrás del Empire State. Durante mi niñez viajé a bordo del Aquitania, paseé por Europa y me eduqué en las mejores escuelas. Es extraño pero solo ahora noto que ni en las fotos de mi infancia sonrío. Aperezco siempre desolada, sombría, perturbada por un sentimiento que se asoma recóndito. En esas imágenes me veo rodeada de todo lo imaginable. Pero algo falta, algo que crece como una protuberancia intolerable.

No sabía que era judía cuando niña. Tampoco sabía que era desafortunado serlo. Como mi padre era un judío rico y yo iba a un colegio judío, adquirí un firme sentido de irrealidad. Entonces lo único que percibía era esa sensación de irrealidad: “la honda y egoísta indecisión de la mujer que cierra los ojos a todo”.

“ Fui una niña sobreprotegida quizás esa es la razón por la cual ya desde adolescente quería conocer ambientes menos pulcros y lujosos a los que estaba acostumbrada. A pesar de mi timidez inicié la exploración de otros mundos en la búsqueda de personajes singulares provistos de una belleza insólita. Eran incursiones solitarias y nocturnas. Largas conversaciones con prostitutas, decadentes, mendigos para luego convencerlos que me dejaran tomarles una fotagrafía. Poco a poco fui conformando una galería de seres que más que personajes de la noche eran alegorías de otras pesadillas. Un inigualable museo de hombres, mujeres y niños marginados por todas las miradas. Me inflamaba la idea de ir al encuentro de lo grotesco, de lo bellamente horrible. Un carnaval donde desfilaban miserables, alcoholicos, artistas callejeros, campeones de lucha libre, reinas de belleza envejecidas. Algo intenso surgía de esos personajes de un adentro que me arrastraba, como si me obligasen a verlos. Todos llamaban mi atención. Pasaba horas estudiando sus movimientos. Acosaba a los exhibicionistas, hasta convertirme yo misma en uno de ellos. Creo que fue en esa época que comencé a masturbarme con las ventanas abiertas, anhelante de la presencia de alguien a escondidas observándome…

En cuanto a las personas excéntricas o singulares, como las llamo, lo importante para mí era el sujeto, su extrañeza, la diferencia, el ínfimo temblor de realidad que aparta a ese personaje del resto. La imagen que se tiene de los monstruos fue uno de los primeros motivos que fotografié y poseía un tipo de excitación terrorífica para mí. Me hacían sentir una mezcla de vergüenza y temor. Pero de pronto, empecé a quererlos, y amé a mucho de ellos por largo tiempo. Nacieron con su trauma. Aún así han pasado su prueba en la vida. Son ellos son los verdaderos aristócratas.

Cuando la excentricidad es física, cualquiera la advierte con facilidad: unos gemelos tristísimos, gigantes encorvados bajo el techo de una casa , travestis, nudistas de cuerpos rugosos, tragasables, obesos, deficientes mentales en un recinto de vacaciones. Lo que está fuera de lugar es menos fácil de descubrir. Es en esos casos cuando se producen mis mayores combates y los encuentros más terribles con la oscuridad.

“Ayer, una amiga me dijo : Eres valiente porque nos muestras a toda esa gente que no vemos. Que no queremos ver. Por eso cada vez que camino por la calle puedo ver una fotografía tuya. Una fotografía que nunca hubiese visto de no haberte conocido”.

“A veces, pienso que este terror está vinculado a algo que yace en lo más profundo de mi mente. Un ser oscuro y antinatural que llevo oculto. Mi padre me había prohibido mirar todo lo que fuera “anormal”: un albino con los ojos rosa, un bebé con labio leporino, una mujer gorda como un globo. Cuando nadie estaba cerca lo hacía compulsivamente. Mis ojos deseaban apoderarse de toda la rareza humana. De esas criaturas curiosas que tenían madres como la mía, pero habían salido del útero alterados por una misteriosa fuerza que no llegaba a comprender “.

“Mi imaginación, me obliga a vivir en un estado constante de crisis, de cierta excitación, que me resulta perturbadora. Algo me quema por dentro. Lo peor es que estoy tan aterrada de deprimirme que a veces me falta confianza hasta para cruzar la calle”.

“Pienso que toda imagen no es más que un vacío de la realidad. Lo que se ve es sólo un residuo de lo que sucede. La belleza , el espanto, o el miedo, está en lo que el encuadre deja fuera, en lo que insinúa. La foto suspende el tiempo, pero nosotros somos el tiempo. Crea una historia, pero nosotros somos, esa historia. Así, lo que observo es siempre imprevisible, porque no está en la fotografía sino en los terrores de cada uno ”

“Tengo la fascinación de lo prohibido, aquello me hipnotiza. Cada intento de expresar los infortunios de la especie humana a través de un solo individuo, se convierte en el deseo imposible de sostener la eternidad en un cuadro. Es un morbo casi infantil el que me empuja. Sigo el sonido de una melodía inquietante, llena de acordes , donde la normalidad se disfraza. Marcho junto a una procesión de monstruos arrebatadamente humanos, de almas estrafalarias y dramáticas, de seres sacados como de un sueño…”

“Peso 45 kilos y mido un metro setenta centímetros. Visto de manera descuidada y en ocasiones hasta lamentable. Llevo semanas usando la misma ropa. Mi vida sexual es agitada, promiscua. Despierto indistintamente junto a hombres o mujeres. En algunas oportunidades he tenido sexo con muchos de los monstruos a los cuales retrato, o lo he soñado, no lo sé. Me he hecho especialista en plasmar orgías perpetuas sumida a veces en el placer, y otras, en una melancolía insondable. El reflejo de estas personas está empañado por una belleza frenética. Son el espejo donde algún día podré contemplarme y descifrar esa monstruosidad que en algunos persiste muy bien guardada y en otros escapa a la superficie como una ridícula ofrenda”.

He encontrado junto a mi cama una carta. Reconozco de inmediato la caligrafía de mi hermano. Sus palabras sin embargo, apenas legible, parecen construidas con una metódica tristeza. Suenan bellas, llegan a mí desde lejos, mientras me adormezco, solo las frases se levantan como columnas sobre las cuales reposan por un instante mis cansados párpados:

Mi querida, me pregunto si antes del fin pensaste en aquel juego de niños
al que seguramente jugaste, en el que corres por encima del estrecho muro de un jardín imaginando que es la cima de una montaña con insondables precipicios a ambos lados y cuando sentiste que perdías el equilibrio saltaste, porque temías caer, y pensaste sólo por un instante: Es ahora cuando muero.
Eso fue hace una vida. Ahora ya no estás, te negaste a seguir jugando el juego de los adultos en el que, manteniendo el equilibrio en la cima que corona la oscuridad se sigue corriendo sin mirar abajo y nunca se salta por temor a caer.

Antes de cerrar los ojos esbozo una sonrisa al pensar que es una verdadera ironía suicidarse en la estación del año que menos me gusta: el verano.

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Anotaciones del Doctor Mengele: Gemelos Húngaros

Posted on 16 Junio 2005 by oscar orellana

textoalternativoEl tren llegó muy temprano esa mañana. Se me reportó que más gemelos habían sido encontrados. Como de costrumbre solicité se les condujera lo antes posible al bloque experimental. Ahí constaté que se trataba de unos hermanos húngaros. Mis ojos parecían curvarse sobre ellos. Apenas podía contenerme mientras los guíaba hacia el cuarto de examinación.

De pie frente a mí, se me figuraban unos diminutos dioses que exigían con atención ser contemplados. Minutos más tarde reingresaron bañados y desnudos a la sala. Algo más sereno tomé registro cuidadoso y específico de sus medidas, ningún detalle podía ser omitido. La anotación textual es la siguiente: ” Edad 14 años, procedencia húngara, sexo masculino. Apariencia; extremadamente atlética y hermosa. Abundante vello corporal que conservarían durante la primera etapa”

Concluido lo anterior encargué a mis ayudantes su cuidado. La indicación era clara:

los gemelos permanecerían bien alimentados e intactos por algun tiempo

Durante los siguientes días, al finalizar mi jornada, pasaba a saludarlos y a platicar con ellos: les preguntaba si estaban siendo bien atendidos. Mientras respondían, no podía dejar de pensar en lo encantadores que me resultaban.

El día 12 fueron radiografiados totalmente. Ya había establecido lo que sería la segunta parte de la examinación: Introducir tubos a través de sus narices hasta alcanzar los pulmones. Al tiempo que eran ventilados con un gas que los forzaba a toser violentamente. El esputo desprendido se extraería para ser analizado.
textoalternativo Se les fotografió por varios días. El propósito de dichas imágenes era evidenciar el hallazgo de alguna variación en los patrones del pelo. Para ello, se les mantenía por horas parados, invertidos o en genuflexión, de este modo, se ampliaba a través de las posiciones el espectro en que el vello de brazos, genitales y el resto del cuerpo era fotografiado.

La última prueba se realizó en la madrugada del día 15. Fueron despertados y llevados a un pequeño cuarto provisto solo con una tina en su centro. Entonces los obligué a hundirse en el agua que estaba muy caliente. Sus alaridos eran atroces e impedían que me concentrara. Por lo cual decidí atarlos con correas a una tabla. Una vez paralizados cada pelo de su piel fue arrancado de raíz , se necesitó meterlos dentro de la tina al menos 5 veces. Luego que gran parte del pelo había sido recogido, di instrucciones para que se les afeitara completamente.

Por medio de enemas de dos litros que les causaron mucho malestar se logró una hiperactividad digestiva. Se les mantuvo atados todo el resto del día mientras se sucedían múltiples evacuaciones, las que descendían a través del recto distendido. Al ser hecho el procedimiento intestinal sin anestesia, los gemelos gritaron tan ruidosamente que se hizo inevitable tener que amordazarlos. Lo último fue una examinación urológica que les produjo un dolor tan intenso que terminaron por sumirse en una especia de fátiga y sopor profundo. El tejido fino fue tomado de sus riñones, próstata y testículos. Varias muestras de semen se incluyeron también en este control.

Después que todos los datos y pruebas se habían llevado a cabo determiné su extinción con una sola inyección de cloroformo, asegurándome al igual que en los casos previos, que su muerte se produjese al mismo tiempo. Tras ser disecados envié sus órganos al centro de investigación racial y evolutiva biológica ubicado en Berlín, desde donde espero se me informe sobre los avences en mi trabajo.

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Bayard: El invento robado

Posted on 15 Junio 2005 by oscar orellana

hippolytebayard
El cadáver que ustedes ven aquí es el mío, el “verdadero creador” del procedimiento cuyos maravillosos resultados están ahora a su izquierda comprobando. El gobierno Francés, que tanto ha hecho por el Señor Daguerre y su invento, al cual para memoria e infinita vanidad de su nombre, ha llamado Daguerrotipo, afirma que nada puede hacer por el Señor Bayard -o sea yo- , por lo cual no he visto más escapatoria que arrojarme al agua.

Hace varios días que me encuentro expuesto en este depósito, y sin embargo nadie ha venido aún a identificame, mucho menos a reclamar mi cuerpo.
Damas y caballeros, les ruego dejen de observarme, no sea que vuestro olfato se vea afectado, ya que mi cabeza y mis manos han comenzado a descomponerse.

Hippolyte Bayard, París,1840

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Martinot y Monique

Posted on 14 Junio 2005 by oscar orellana

MartinotTras su muerte en el hospital, lo transporté  de inmediato  hacia el castillo. Habíamos planeado cada detalle: El proceso debía iniciarse con una inyección de oxígeno  para recuperar artificialmente las funciones de circulación y respiración.

Cuando la temperatura corporal comenzara a  disminuir, tendría que suministrarle  una dosis de heparina  evitando así  la coagulación de la sangre.

Sus indicaciones eran precisas: Se hacía imperioso  enfriar el cuerpo al instante de  producirse  el paro cardiaco, antes de  la muerte biológica. Cuando  el registro  del cerebro es nulo. Con esto se permite  que las células reduzcan  su actividad y necesiten extraer  menos oxígeno de la sangre, logrando sobrevivir por más tiempo.

Alcanzados los 3° grados bajo cero   sustituí la heparina por una solución de glicerol. Entonces me enfrenté al primer problema: invertir el sentido del circuito de introducción de esta sustancia, de caso contrario  las válvulas cardíacas impedirían la entrada de líquido a la cavidad pulmonar.

En esta operación tardé casi  6 horas.

Tal como él lo había hecho hace 21 años atrás, deposité el cuerpo en un gran  congelador de acero inoxidable, al interior de  una bolsa de plástico, completamente  aislado, para luego  rodearlo de  hielo y silicona, aumentando el frío gradualmente  hasta llegar a los 79 grados bajo cero al cabo de una semana.

Al verlos reunidos  en esa misma tumba  glacial de casi dos metros  de largo por un metro y medio de ancho, el frío dejó  de perturbarme. Me tendí junto a ellos, acaricié sus rostros. ¡Dios mío que bellos eran!, solo yo opacaba la hermosura de ese cuadro.

El congelador lo había construido  para sí mismo, pero luego Monique, mi madre enfermó y murió primero, No había cumplido aún los 45 años. Desde entonces ella permanecía ahí a su espera.

¡No!. Nadie debe jamás saberlo. Aunque la idea horrible que el congelador en algún momento no funcione  y  los cuerpos de mis padres se destruyan me persiga hasta mi propia muerte.

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Vita y Virginia

Posted on 09 Junio 2005 by oscar orellana

vita1zf.jpg Martes 5 de enero 1927

¿ Por qué piensas que no siento o que hago las frases? “Frases encantadoras”, dices, que le roban la realidad a las cosas. Es todo lo contrario. Siempre, siempre trato de decir lo que siento. Por alguna razón, todo es aburrido y triste. Te he echado de menos. Te echo de menos. Te echaré de menos. A medida que te alejas me resulta más difícil visualizarte, y pensar en ti con fondo de pirámides y camellos me abruma un poco. Pero vamos a dejar eso y a concentrarnos en el presente ¿Qué he hecho?. He sido muy laboriosa. Creo que en parte debes haber desorganizado mi vida doméstica, porque en cuanto te fuiste cayó sobre mí un torrente de obligaciones. No tienes idea la cantidad de colchones, mantas, sábanas, fundas y enaguas que he tenido que comprar. Por algún motivo mi incompetencia y el hecho de que los vendedores no me crean me transforman en una arpía fastidiosa. Escribo rápido, todo de golpe, (¿ Has visto lo apretado de mis letras?) Es porque quiero decir muchas cosas pero no aburrirte. Entonces pienso que, si las aprieto bien , no verás lo larga que es esta carta. ¿ Si he visto a alguien? Sí, a muchos. Hay tantos manuscritos que leer y cartas que escribir, y Doris , una pobre y desaliñada mujer que tuvo la increíble impertinencia, en parte falta de educación y también lo que ella cree talento y yo considero un cerebro respetablemente despierto pero vulgar, de decir: Pero, señora Wolf ¿tengo, en su opinión, talento suficiente para dedicar mi vida a la literatura? A lo que con mi voz más decidida respondí, que mejor se hiciese cocinera. En cuanto a mis encuentros, no me he enamorado de nadie… aunque ésa no es mi línea exactamente. ¿ Lo habías adivinado? No soy fría; no soy farsante, ni débil, ni sentimental. Qué soy. Quiero que me lo digas tú.
…Voy a tener un pequeño grupo dramático. Me gusta la profusión de esas pobres criaturas: pintadas e irreales, todas desperadas porque no tienen trabajo o están enamoradas. Creen que soy una gárgola grotesca, semihumana, rígida como un demonio en una catedral. A ellas les parece increíblemente excitante que yo mueva las piernas y hable como un libro. Pero no durará mucho. Es parte de mi esnobismo adornar toda la sociedad salvo la mía propia. Pero (volviendo a tu carta) siempre supe que eras distante. Sólo que me dije: insisto por pura amabilidad. Con ese objetivo fui a verte.
Abre el primer botón de tu blusa y allí me verás anidando, como una ardilla de hábitos inquisitivos pero de todos modos adorable.
Miércoles 2 de Febrero.
No hubo carta tuya ni hoy ni ayer. Me desperté muy melancólica en medio de la noche. Se está yendo el efecto de mi narcótico ¿ Por qué se ríe de mí la gente?, pregunto. Sabes, es una gran cosa ser un eunuco, como yo; quiero decir, no saber cuál es el derecho o revés de una falda, eso hace que las mujeres confíen en mí. Aquí en mi cueva, veo las cosas que vosotras, criaturas resplandecientes, hacéis invisibles con la luz su gloria.
No, no tengo un resfriado pero estar aquí escribiéndote en medio de todo este desorden, es como tener uno. Hasta el momento no he podido abrir un libro sin ser interrumpida. Y luego tú no estás… Me encuentro a merced de la gente, sola. Como un objetivo lamentable, incapaz de expresar sus necesidades. Cómo me has desmoralizado. En cierta época yo era una mujer vigorosa, pero ahora todo me resulta frágil y laborioso mientras pierdo el tiempo levantando la tapa de mi cerebro para ver si hay allí un pez flotando, un nuevo libro. No, por el momento no hay nada.

6 de Marzo de 1927
Este año me pareces más inalcanzable, empolvada, con las piernas más blancas, más galante y aventurera que nunca. Me echo en la cama he invento historias sobre ti. Envíame un montón de hechos: ya sabes como los amo… He tenido una semana aburrida. Ninguna fiesta salvo una, ofrecida por L. para seducirme y obligarme a gustar de un rosado muchacho suyo – uno nuevo claro- pero fue inútil, estos sodomitas siempre están medio dormidos y resultan fatigosos. ¿ Es que agotan su encanto en narices y cosas así?.
Han surgido dos mujeres extrañas: una de ellas es una mala cantante, que me pide vaya a verla en la cama ¿ lo haré? . La otra ¡Qué importa!. Yo quiero a Vita; quiero al insecto, al crepúsculo. Dejo esta abierta a la espera de las tuyas. Ninguna. Ahora debo terminar esta carta. Y no he dicho mucho de nada ni te he dado una idea de las altísimas y aterradoras olas y los profundos pozos infernales a los que asciendo y desciendo en pocos días. Como todos. Subimos y bajamos violenta, incesantemente, y me siento algo avergonzada, ahora que trato de escribirlo, de ver qué minúsculo egoísmo hay en el fondo de todo eso, por lo menos en mi caso: que no puedo escribir mi novela, que debo salir a tomar el té, que tendría que comprar un sombrero. Ah, pero también está Vita. Quererla no es un egoísmo minúsculo.
¿Sabes que esta mañana sufrí un verdadero golpe de decepción? Estaba segura de que tendría una carta tuya, la abrí, y en su lugar encontré la carta de una mujer que hace diez años se sentó frente a mí en un ómnibus azul y que ahora quiere venir a hacer un busto mío. Pero la adulación implícita me enfadó tanto, que otra vez estuve maldiciendo: no hay intimidad, siempre hay gente que viene y no hay carta tuya. ¿Por qué no? Sólo una nota y un gemido salvaje y melancólico a lo lejos.
Y tampoco ninguna fotografía.
Adiós, queridísima criatura lanuda.
Tuya, V. W.

* “Es increíble lo esencial que te has vuelto para mí… Maldita seas, criatura mimada. No conseguiré que me ames más traicionándome así”.

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La Pendaison

Posted on 08 Junio 2005 by oscar orellana

LA PENDAISON

Me sentí entre el cielo y la tierra, cuando quedé balanceándome. Me pareció como si una caldera de vapor estuviese en mi cuerpo a punto de estallar. La sangre en mis arterias y venas parecía no circular. Sentía pinchazos en todo el cuerpo sumamente dolorosos y enseguida la impresión como de una explosión en mi cabeza, como la erupción súbita de un volcán.

Inmediatamente después experimenté un bienestar extraordinario que substituyó a las primeras sensaciones desagradables y dolorosas, tan maravillosamente agradables que quisiera experimentarlas de nuevo sin miedo a no volver.

Una luz opalina y lechosa acaricia tu vista, un gusto desconocido perfuma la boca, asciendes por el espacio y dejas el suelo detrás tuyo. Escuchas miles de voces susurrando dulcemente un nombre que ya no te pertenece hasta casi morder la eternidad a dientes llenos.

Si eres descolgado, vuelves a sentir la tortura del primer momento, la que te hunde en un inmeso martirio, con dolores en la nariz y los dedos. Media hora después, estos desaparecerán, pero ni por todos las riquezas del mundo desearás que tu resurrección haya comenzado.

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Balthus: Los bellos días de Balthasar Klossowski

Posted on 08 Junio 2005 by oscar orellana

El tiempo se detiene en los bellos días, como si el movimiento fuese incapaz de sostenerse a sí mismo. Surgen de pronto, traviesos angeles, suspendidos en una total indeferencia.
Son criaturas encantadas, ajenas al juicio oscuro de quien las contempla.
Se presentan ante mí casi siempre en la misma postura y sitio.
Al interior de una casa, sentadas o tendidas. Tratando de entregarme algo que sin embargo se tuerce en una profunda somnolencia cuando trato de alcanzarlo. Permancen ahí , quietas, acomodadas sobre una especie de silla o sofá, de respaldo redondo y patas curvas. Entonces parecen menos celestiales, con una una pierna extendida y la otra doblada, sofocadas en un vestido que descubre un hombro o bien resbala sobre los muslos hasta asomarlos casi completamente.
A veces, dejan caer sus brazos, agotadas bajo mi ojos. Vienen solas o acompañadas por alguna persona, pero más comunmente por un gato. Traen consigo espejos en los cuales nunca se miran. Como ahora por ejemplo, en el que yo al fondo, a torso desnudo atizo el fuego, intentando en vano ocultar mi presencia.

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El Inicio de los Golpes

Posted on 05 Junio 2005 by oscar orellana

foxhouse9du.gifMargaretta y Catherine se han trasladado a nuestra habitación por el miedo a los golpes. Llevan ya cinco días seguidos produciéndose . Cada vez con más fuerza. Hasta mi esposa, ayer, junto a la escalera, escucho lo que parecían cadenas arrastrándose y la agónica respiración de un hombre que subía tras ella. Hoy, sin embargo, ha ocurrido algo más que afianza mi fe definitiva en dejar este lugar para siempre. Hemos sido despertados por los golpeteos sobre el muro. Claros y secos. Mi hija menor Cathie, se ha levantado de la pequeña alcoba y ha caminado entre la oscuridad.
Por unos instantes le ha cambiado el gesto. Ha golpeado con los nudillos en la pared cuatro veces. Yo he cogido mi escopeta, que desde hace ya tiempo mantengo junto a mi cama. Ha transcurrido poco tiempo, un instante, y cuatro manotazos horribles se han estampado contra la pared . Uno tras otro, con violencia. Como queriendo indicarnos algo. Mi mujer ya no puede más, y mis pequeñas, han comenzado a gritar y a llorar diciendo que ya esta otra vez aquí el “hombre de las horribles pezuñas”.

Que Dios se apiade de nuestras pobres almas.

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