Margaretta y Catherine se han trasladado a nuestra habitación por el miedo a los golpes. Llevan ya cinco días seguidos produciéndose . Cada vez con más fuerza. Hasta mi esposa, ayer, junto a la escalera, escucho lo que parecían cadenas arrastrándose y la agónica respiración de un hombre que subía tras ella. Hoy, sin embargo, ha ocurrido algo más que afianza mi fe definitiva en dejar este lugar para siempre. Hemos sido despertados por los golpeteos sobre el muro. Claros y secos. Mi hija menor Cathie, se ha levantado de la pequeña alcoba y ha caminado entre la oscuridad.
Por unos instantes le ha cambiado el gesto. Ha golpeado con los nudillos en la pared cuatro veces. Yo he cogido mi escopeta, que desde hace ya tiempo mantengo junto a mi cama. Ha transcurrido poco tiempo, un instante, y cuatro manotazos horribles se han estampado contra la pared . Uno tras otro, con violencia. Como queriendo indicarnos algo. Mi mujer ya no puede más, y mis pequeñas, han comenzado a gritar y a llorar diciendo que ya esta otra vez aquí el “hombre de las horribles pezuñas”.
Que Dios se apiade de nuestras pobres almas.















June 6th, 2005 at 10:15 pm
eso me gusta ver, que si sigas poniendo cosas.
no pongo en mi página un enlace para que vean la tuya porque si la ven definitivamente abandonarian la mia, jaja. ahhh, quien es gabo?