“Me sentí entre el cielo y la tierra, cuando quedé balanceándome. Me pareció como si una caldera de vapor estuviese en mi cuerpo a punto de estallar. La sangre en mis arterias y venas parecía no circular. Sentía pinchazos en todo el cuerpo sumamente dolorosos y enseguida la impresión como de una explosión en mi cabeza, como la erupción súbita de un volcán.
Inmediatamente después experimenté un bienestar extraordinario que substituyó a las primeras sensaciones desagradables y dolorosas, tan maravillosamente agradables que quisiera experimentarlas de nuevo sin miedo a no volver.
Una luz opalina y lechosa acaricia tu vista, un gusto desconocido perfuma la boca, asciendes por el espacio y dejas el suelo detrás tuyo.
Escuchas miles de voces susurrando dulcemente un nombre que ya no te pertenece hasta casi morder la eternidad a dientes llenos.
Si eres descolgado, vuelves a sentir la tortura del primer momento, la que te hunde en un inmeso martirio, con dolores en la nariz y los dedos. Media hora después, estos desaparecerán, pero ni por todos las riquezas del mundo desearás que tu resurrección haya comenzado”.












June 10th, 2005 at 12:42 pm
me gusto mucho este lugar . estas casi tan demente como yo. o más.