
El cadáver que ustedes ven aquí es el mío, el “verdadero creador” del procedimiento cuyos maravillosos resultados están ahora a su izquierda comprobando. El gobierno Francés, que tanto ha hecho por el Señor Daguerre y su invento, al cual para memoria e infinita vanidad de su nombre, ha llamado Daguerrotipo, afirma que nada puede hacer por el Señor Bayard -o sea yo- , por lo cual no he visto más escapatoria que arrojarme al agua.
Hace varios días que me encuentro expuesto en este depósito, y sin embargo nadie ha venido aún a identificame, mucho menos ha reclamar mi cuerpo.
Damas y caballeros, les ruego dejen de observarme, no sea que vuestro olfato se vea afectado, ya que mi cabeza y mis manos han comenzado a descomponerse.
< Hippolyte Bayard, París,1840>











