Me he quedado muy quieta observando una piedra. Parece inteligente pero triste. Hay una melancolía especial en las cosas sin voz ni movimiento. Después de un rato, me pregunto como habrá hecho para llegar a donde está. Es curioso, no parece que pudiera moverse por sí sola. Así cuando uno levanta una piedra del suelo, quizá esta levantando algo que estuvo en ese mismo sitio durante millones de años. ¡Lo que es sin duda, una responsabilidad muy grande!
¿ Qué se sentirá no tener vida?. Una rídicula piedra como esta debe creer que es el centro del universo. Como no puede ver alrededor de ella, piensa que ella lo es TODO. ¡ Que engreída!
En la Escuela de Muñecas Filósofas tenemos que practicar el ser recatadas. Adoptar una mirada de absoluto reposo. Comenzamos respirando con un ritmo parejo. Somos dueñas de nosotras mismas, sin impacientarse. De este modo cultivamos la indeferencia filosófica. Cuando practicamos intento ser como aquella piedra.
No existe nada más recatado que una piedra, son soberanas, estan en paz y muestran una compostura absoluta. Ellas sí que poseen una indiferencia filosófica. Quizá sea porque son inmortales. Seguiré fijándome en como se comportan.













June 22nd, 2005 at 3:32 pm
Te lo digo en serio, el personaje de la muñeca filosofa me gustó mucho. Quiero más de ella , esta bien?
July 10th, 2005 at 4:20 pm
Whoa….check out this page…hmmm, and I thought this was only for the kids