En la Escuela para Muñecas Filósofas nos acaban de explicar que la Tierra se mueve a ciento cuatro mil kilómetros por hora, aunque dicho movimiento no podamos percibirlo. Entre las burlas de mis compañeras, me he atrevido a sugerir que sería mejor calcular el tiempo en kilómetros y no en horas. Esta simple modificación nos permitiría de inmediato eliminar de la mente cierta culpabilidad que provoca entre algunos el Ocio. Por ejemplo, si uno no ha hecho absolutamente nada durante algunas horas podría decir al menos: “Bueno, he recorrido doscientos siete mil setecientos kilómetros sin sacar siquiera un pie de la cama”. Algo nada despreciable, no lo creen. Estaríamos siempre en un gran viaje inmóvil, lo que aparte de cómodo resulta fantástico.
Este asunto de la Tierra me tiene fascinada. He estado pensando que si lograra hacer un agujero que atravesara su centro y luego me arrojara en él, caería cada vez más rápido hasta alcanzar una velocidad que he calculado en veintinueve mil kilómetros por hora en el momento exacto en que traspaso su núcleo. Después sin embargo, el descenso se haría mucho más lento hasta deternerme en la superficie, ante la mirada estupefacta de un chino que alcanzaría apenas a moverme la mano antes de iniciar mi veloz regreso de vuelta que me haría reaparecer en el punto de partida.
Estimo que el viaje completo tomaría ochenta y cuatro minutos. Siempre y cuando disponga de alguien muy paciente esperándome al otro lado dispuesto a lanzarme una cuerda o bien sacarme con un palo. De lo contrario, seguiría subiendo y bajando como una idiota infinitamente. El trayecto hacia arriba y hacia abajo serían uno solo y siempre el mismo.
Es íncreíble y sorpredente, cuando uno lo piensa, cuanto trabajo sin sentido realiza el Universo sólo para mantener de pie a una diminuta muñeca como yo en el mismo sitio y permitir así que les cuente todo esto a ustedes, siempre dispuestos a oir sobre las cosas más inútiles y absurdas.












June 30th, 2005 at 10:22 pm
Lo que debes hacer, Muñeca, es patentar la idea. Nunca se sabe, con mucho menos se han hecho parques de atracciones de gran éxito.
Sobre lo del final: ¡Qué haríamos sin pasiones inútiles y absurdas!
July 3rd, 2005 at 7:57 am
Cierto, oatenta tu personaje, y sus historias, son buenas en estas largas noches de insomnio.
July 3rd, 2005 at 8:02 am
Hey! Gracias por el enlace, recien lo vi, mientras buscaba más que leer, no lo esperaba, gracias.
Me da gusto sobre todo porque soy fan de este blog desde que mi hermano me lo recomendo y lo lei.
Saludos desde mi hermosa Celaya.
July 3rd, 2005 at 8:26 am
Jajá. Excelente muñequita la que habla y maquina, me la imagino en perpetua subida y bajada. Perpetua y perturbada, claro…
July 4th, 2005 at 12:14 pm
Un experimento peculiar, sobre todo imaginándo tus carnes de trapo en pura llama pasando a través del núcleo de la tierra. Espeluznante!!!