Archive | June, 2005

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Vita y Virginia

Posted on 09 June 2005 by admin

vita1zf.jpg Martes 5 de enero 1927

¿ Por qué piensas que no siento o que hago las frases? “Frases encantadoras”, dices, que le roban la realidad a las cosas. Es todo lo contrario. Siempre, siempre trato de decir lo que siento. Por alguna razón, todo es aburrido y triste. Te he echado de menos. Te echo de menos. Te echaré de menos. A medida que te alejas me resulta más difícil visualizarte, y pensar en ti con fondo de pirámides y camellos me abruma un poco. Pero vamos a dejar eso y a concentrarnos en el presente ¿Qué he hecho?. He sido muy laboriosa. Creo que en parte debes haber desorganizado mi vida doméstica, porque en cuanto te fuiste cayó sobre mí un torrente de obligaciones. No tienes idea la cantidad de colchones, mantas, sábanas, fundas y enaguas que he tenido que comprar. Por algún motivo mi incompetencia y el hecho de que los vendedores no me crean me transforman en una arpía fastidiosa. Escribo rápido, todo de golpe, (¿ Has visto lo apretado de mis letras?) Es porque quiero decir muchas cosas pero no aburrirte. Entonces pienso que, si las aprieto bien , no verás lo larga que es esta carta. ¿ Si he visto a alguien? Sí, a muchos. Hay tantos manuscritos que leer y cartas que escribir, y Doris , una pobre y desaliñada mujer que tuvo la increíble impertinencia, en parte falta de educación y también lo que ella cree talento y yo considero un cerebro respetablemente despierto pero vulgar, de decir: Pero, señora Wolf ¿tengo, en su opinión, talento suficiente para dedicar mi vida a la literatura? A lo que con mi voz más decidida respondí, que mejor se hiciese cocinera. En cuanto a mis encuentros, no me he enamorado de nadie… aunque ésa no es mi línea exactamente. ¿ Lo habías adivinado? No soy fría; no soy farsante, ni débil, ni sentimental. Qué soy. Quiero que me lo digas tú.
…Voy a tener un pequeño grupo dramático. Me gusta la profusión de esas pobres criaturas: pintadas e irreales, todas desperadas porque no tienen trabajo o están enamoradas. Creen que soy una gárgola grotesca, semihumana, rígida como un demonio en una catedral. A ellas les parece increíblemente excitante que yo mueva las piernas y hable como un libro. Pero no durará mucho. Es parte de mi esnobismo adornar toda la sociedad salvo la mía propia. Pero (volviendo a tu carta) siempre supe que eras distante. Sólo que me dije: insisto por pura amabilidad. Con ese objetivo fui a verte.
Abre el primer botón de tu blusa y allí me verás anidando, como una ardilla de hábitos inquisitivos pero de todos modos adorable.
Miércoles 2 de Febrero.
No hubo carta tuya ni hoy ni ayer. Me desperté muy melancólica en medio de la noche. Se está yendo el efecto de mi narcótico ¿ Por qué se ríe de mí la gente?, pregunto. Sabes, es una gran cosa ser un eunuco, como yo; quiero decir, no saber cuál es el derecho o revés de una falda, eso hace que las mujeres confíen en mí. Aquí en mi cueva, veo las cosas que vosotras, criaturas resplandecientes, hacéis invisibles con la luz su gloria.
No, no tengo un resfriado pero estar aquí escribiéndote en medio de todo este desorden, es como tener uno. Hasta el momento no he podido abrir un libro sin ser interrumpida. Y luego tú no estás… Me encuentro a merced de la gente, sola. Como un objetivo lamentable, incapaz de expresar sus necesidades. Cómo me has desmoralizado. En cierta época yo era una mujer vigorosa, pero ahora todo me resulta frágil y laborioso mientras pierdo el tiempo levantando la tapa de mi cerebro para ver si hay allí un pez flotando, un nuevo libro. No, por el momento no hay nada.

6 de Marzo de 1927
Este año me pareces más inalcanzable, empolvada, con las piernas más blancas, más galante y aventurera que nunca. Me echo en la cama he invento historias sobre ti. Envíame un montón de hechos: ya sabes como los amo… He tenido una semana aburrida. Ninguna fiesta salvo una, ofrecida por L. para seducirme y obligarme a gustar de un rosado muchacho suyo – uno nuevo claro- pero fue inútil, estos sodomitas siempre están medio dormidos y resultan fatigosos. ¿ Es que agotan su encanto en narices y cosas así?.
Han surgido dos mujeres extrañas: una de ellas es una mala cantante, que me pide vaya a verla en la cama ¿ lo haré? . La otra ¡Qué importa!. Yo quiero a Vita; quiero al insecto, al crepúsculo. Dejo esta abierta a la espera de las tuyas. Ninguna. Ahora debo terminar esta carta. Y no he dicho mucho de nada ni te he dado una idea de las altísimas y aterradoras olas y los profundos pozos infernales a los que asciendo y desciendo en pocos días. Como todos. Subimos y bajamos violenta, incesantemente, y me siento algo avergonzada, ahora que trato de escribirlo, de ver qué minúsculo egoísmo hay en el fondo de todo eso, por lo menos en mi caso: que no puedo escribir mi novela, que debo salir a tomar el té, que tendría que comprar un sombrero. Ah, pero también está Vita. Quererla no es un egoísmo minúsculo.
¿Sabes que esta mañana sufrí un verdadero golpe de decepción? Estaba segura de que tendría una carta tuya, la abrí, y en su lugar encontré la carta de una mujer que hace diez años se sentó frente a mí en un ómnibus azul y que ahora quiere venir a hacer un busto mío. Pero la adulación implícita me enfadó tanto, que otra vez estuve maldiciendo: no hay intimidad, siempre hay gente que viene y no hay carta tuya. ¿Por qué no? Sólo una nota y un gemido salvaje y melancólico a lo lejos.
Y tampoco ninguna fotografía.
Adiós, queridísima criatura lanuda.
Tuya, V. W.

* “Es increíble lo esencial que te has vuelto para mí… Maldita seas, criatura mimada. No conseguiré que me ames más traicionándome así”.

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La Pendaison

Posted on 08 June 2005 by admin

“Me sentí entre el cielo y la tierra, cuando quedé balanceándome. Me pareció como si una caldera de vapor estuviese en mi cuerpo a punto de estallar. La sangre en mis arterias y venas parecía no circular. Sentía pinchazos en todo el cuerpo sumamente dolorosos y enseguida la impresión como de una explosión en mi cabeza, como la erupción súbita de un volcán.
Inmediatamente después experimenté un bienestar extraordinario que substituyó a las primeras sensaciones desagradables y dolorosas, tan maravillosamente agradables que quisiera experimentarlas de nuevo sin miedo a no volver.

Una luz opalina y lechosa acaricia tu vista, un gusto desconocido perfuma la boca, asciendes por el espacio y dejas el suelo detrás tuyo.
Escuchas miles de voces susurrando dulcemente un nombre que ya no te pertenece hasta casi morder la eternidad a dientes llenos.
Si eres descolgado, vuelves a sentir la tortura del primer momento, la que te hunde en un inmeso martirio, con dolores en la nariz y los dedos. Media hora después, estos desaparecerán, pero ni por todos las riquezas del mundo desearás que tu resurrección haya comenzado”.

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Balthus: Los bellos días de Balthasar Klossowski

Posted on 08 June 2005 by admin

El tiempo se detiene en los bellos días, como si el movimiento fuese incapaz de sostenerse a sí mismo. Surgen de pronto, traviesos angeles, suspendidos en una total indeferencia.
Son criaturas encantadas, ajenas al juicio oscuro de quien las contempla.
Se presentan ante mí casi siempre en la misma postura y sitio.
Al interior de una casa, sentadas o tendidas. Tratando de entregarme algo que sin embargo se tuerce en una profunda somnolencia cuando trato de alcanzarlo. Permancen ahí , quietas, acomodadas sobre una especie de silla o sofá, de respaldo redondo y patas curvas. Entonces parecen menos celestiales, con una una pierna extendida y la otra doblada, sofocadas en un vestido que descubre un hombro o bien resbala sobre los muslos hasta asomarlos casi completamente.
A veces, dejan caer sus brazos, agotadas bajo mi ojos. Vienen solas o acompañadas por alguna persona, pero más comunmente por un gato. Traen consigo espejos en los cuales nunca se miran. Como ahora por ejemplo, en el que yo al fondo, a torso desnudo atizo el fuego, intentando en vano ocultar mi presencia.

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El Inicio de los Golpes

Posted on 05 June 2005 by admin

foxhouse9du.gifMargaretta y Catherine se han trasladado a nuestra habitación por el miedo a los golpes. Llevan ya cinco días seguidos produciéndose . Cada vez con más fuerza. Hasta mi esposa, ayer, junto a la escalera, escucho lo que parecían cadenas arrastrándose y la agónica respiración de un hombre que subía tras ella. Hoy, sin embargo, ha ocurrido algo más que afianza mi fe definitiva en dejar este lugar para siempre. Hemos sido despertados por los golpeteos sobre el muro. Claros y secos. Mi hija menor Cathie, se ha levantado de la pequeña alcoba y ha caminado entre la oscuridad.
Por unos instantes le ha cambiado el gesto. Ha golpeado con los nudillos en la pared cuatro veces. Yo he cogido mi escopeta, que desde hace ya tiempo mantengo junto a mi cama. Ha transcurrido poco tiempo, un instante, y cuatro manotazos horribles se han estampado contra la pared . Uno tras otro, con violencia. Como queriendo indicarnos algo. Mi mujer ya no puede más, y mis pequeñas, han comenzado a gritar y a llorar diciendo que ya esta otra vez aquí el “hombre de las horribles pezuñas”.

Que Dios se apiade de nuestras pobres almas.

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