¿ Quien me ha puesto este traje negro y difícil?.
Oscuro como aquel sombrío bosque hacia donde vuelan los pájaros a la espera de la muerte.
Tengo los ojos cansados de tanto barrer la lluvia.
Los labios agrietados por donde cae una y otra vez tu dulce nombre.
La bella fábula que ayer te contaba hoy solo sirve para adormecer tu alma.
En un paisaje imprenetrable tu voz se pierde. Arrastro conmigo la espesura del tiempo, entre mis piernas la oscuridad se enrolla. No logro alcanzarte. Pero me niego a dejarte ir mientras escarbo el suelo buscando tus pasos sobre una tierra hinchada y seca.
El viento que sopla es ahora mi enemigo - cada huella que arranca más de ti me aleja. Permanezco desnuda frente a un pesebre horrible y vacío.
¿ Por qué ya no te oigo? ¿ Por qué tu tibio aliento no me acaricia más la frente?
Mi pequeño hijo. Ya no logro sostenerte. Tu cuerpo se vuelve cada vez más pesado,
de entre mis manos poco a poco resbala. A lo lejos una mujer susurra : “Es el entierro del amor”.
Entonces, sentada entre gente triste una luz me descubre, con los brazos cruzados
apretando un espacio donde ya no hay nada.












July 8th, 2005 at 6:58 pm
Un poema excelente. “Un traje difícil” me ha encantado.
July 8th, 2005 at 8:00 pm
Qué precioso texto.
Encontré tu blog gracias a Martina Lilas, quien me recomendó que lo visitara por ser un lugar muy especial. Y de veras lo es.
Un saludo,
B.
July 9th, 2005 at 3:05 pm
Me gusta este blog y apenas si he podido hurgar en algunos de los apuntes. Tendré que volver después con más tiempo. Quedará entre mis enlaces.
July 15th, 2005 at 4:13 am
El dolor de perder lo más efímero… la vida.
Aun peor para una madre sostener el cuerpo inerte de su retoño.
Triste, comprensible e incomprensible.