Una “idea fija” es la que se presenta como una obsesión. Al inicio no podía sustraerme del deseo de contar, sin fin ni descanso, todo lo que veía y tocaba. Cada palabra leída o escuchada. Todas las letras de un libro. Tenía conciencia de lo absurdo de este trabajo; pero era “preciso” que lo contara. Otro deseo que se manifestaba como irresistible era saber el nombre de todos los desconocidos que se me cruzaban en la calle o en un viaje. En vano trataba de desechar de mi mente esta investigación imposible; sentía la “urgencia” de conocerlos. Estas obsesiones y otras que por pudor omito, gozaban al menos de una ventaja. Como procedían de estados intelectuales, su satisfacción no ofrecía peligro alguno. Permanecían teóricas, especulativas. Años más tarde sin embargo, noté que me abordaba otro tipo de impulsos. Ahora de origen afectivo, nacidos de lo más profundo del instinto.
En un texto de cierto Doctor Lovis Marc, algo olvidado en estos días. Encontré referencia a situaciones similares. En él se menciona la Aritmomanía, la Onomatonomía de Charcot y Magnan, entre otros síndromes. Por ejemplo, citaba el caso de una mujer que atacada de impulsos homicidas pedía a gritos que la sujetasen con una camisa de fuerza. Después de un rato indicaba el momento exacto en que el peligro cesaba y podía recobrar la libertad de sus movimientos. Un químico atormentado por los mismos deseos se hacía atar los dos pulgares con una cinta, encontrando en este simple obstáculo el medio de resistir a su tentación. Una criada, de conducta irreprochable, suplicaba a su señora que la dejara marcharse, porque al ver desnudo al niño que cuidaba, era presa de unas horribles ansias por destriparlo. Otra mujer, de gran intelecto y amor por sus padres se pone de pronto “a golpearlos, a pesar suyo, y pide que vengan en su auxilio y la aten a un sillón”. Un melancólico se levanta por la noche y comienza a tocar la puerta de su hermano gritándole: ¡Ven pronto, el suicidio me persigue, dentro de poco, no podré resistir más!.
El descubrimiento más extraño y espantoso ha sido a través de otro libro titulado “Tratado de las Enfermedades Inflamatorias del Cerebro” de un tal Doctor Calmeil. Refiere el caso siguiente del cual ha sido testigo:
“Habiendo perdido Oscar a su padre siendo aún niño, fue criado junto a su hermana por su madre, a la cual adoraba. A los catorce años su carácter, juicioso y prudente hasta entonces, cambió. Se hizo sombrío y taciturno. Acosado por las preguntas que ésta le hacía se decidió al fin a una confesión: Te debo todo-le dijo-; te amo, bien lo sabes; sin embargo, desde hace días una idea atroz me impulsa a matarte. Impide que vencido por ella al fin ocurra una desgracia y déjame escapar para ocultarme en el ejército.
A pesar de los ruegos fue inquebrantable en su resolución: partió y se hizo soldado. Al poco tiempo una secreta voluntad le forzaba a desertar para volver y dar muerte a su madre. Al terminar el servicio, la idea era tan intensa como el primer día. Algo se desenganchó. El instinto homicida persistía, pero aceptando el cambio por otra víctima. Ya no sueña con matar a su madre: la espantosa pulsión le designa día y noche asesinar ahora a su hermana. Para resistir a esta segunda idea se condenó a un alejamiento perpetuo.
Años después llega al regimiento un conocido suyo y Oscar le confía su angustia – Tranquilízate – le dijo el sujeto- tu crimen es imposible ya que tu hermana acaba de suicidarse. Al oír esto no pudo evitar levantarse como un cautivo, embargado por una alegría del todo insensata. Parte entonces hacia su pueblo. Al llegar lo primero que observa es a su hermana apoyada en la puerta de la casa, da un grito y el impulso terrible se apodera de él nuevamente.
Aquella misma noche se hizo amarrar. “Tomen una cuerda muy fuerte, atenme como a un animal furioso y vayan a dar aviso al Doctor Calmeil…”. Obtuvo de este su admisión en un asilo de locos. La víspera de su entrada escribió una nota al director del establecimiento:
“ Señor: Quiero permanecer aquí para siempre; me conduciré como si estuviese otra vez en el ejército. Me creerán curado; en algunos momentos fingiré estarlo. Sin embargo no deben creerme nunca, no debo salir jamás, bajo ningún pretexto”.
Dedicado a la Monstruosa Genialidad de Leopoldo María Panero.












July 18th, 2005 at 10:34 pm
Extraordinario monumento a Panero, felicidades.
Estoy siguiendo tus consejos y tras leer la letra de mi contrato laboral he encontrado el párrafo al que hacías mención. Mi relación S-M voy a darla por finalizada despidiéndome tras casi 8 años de hematomas y desgarros de todo tipo. Seguiremos informando.
Y respecto a la poética, considero que mi opinión tiene tanto peso o más como la de otros firmantes de este oscuro espacio, por lo que espero algún post adicional a poder ser con corsé, por aquello de no dejar de golpe mis arraigadas aficiones al S-M.
July 19th, 2005 at 9:57 am
Gran homenaje, sí señor.
El Perturbador no defrauda a sus admiradores, conturbados nos deja.
Hay que encerrarse, enchironarse, voluntariamente, antes de cometer esa vulgaridad del parricidio. Enclaustrado, poseído por la tentación, el poeta, el soldado, el hijo, el hermano, el vicioso, viven su idea fija con la intensidad de la pesadilla, que es la forma más real de vivir encadenado a una pasión.
Para los curiosos:
Para los que necesiten saber más de este ser mitológico, si todavía no la han visto, véanla (El desencanto, de 1976, de Jaime Chávarri):
http://www.culturalianet.com/art/ver.php?art=9297
Y años después, más agria, más nociva: (Después de tantos años, de 1994, de Ricardo Franco, no existe en DVD)
http://www.mundobso.com/fichapeli.asp?codigo=B229
Y más por aquí (con la entrevista completa):
http://www.escritores.org/panero.htm
Y más, muy buena también:
http://www.geocities.com/lamueca1/panero.htm
July 19th, 2005 at 10:00 am
Y este poema de nuestro superhombre, relacionado con el tema, creo. Ahí va:
PROYECTO DE UN BESO
Te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
te mataré mañana poco antes del alba
cuando estés en el lecho, perdida entre los sueños
y será como cópula o semen en los labios
como beso o abrazo, o como acción de gracias
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra
y en el pico me traiga la orden de tu muerte
que será como beso o como acción de gracias
o como una oración porque el día no salga
te mataré mañana cuando la luna salga
y ladre el tercer perro en la hora novena
en el décimo árbol sin hojas ya ni savia
que nadie sabe ya por qué está en pie en la tierra
te mataré mañana cuando caiga la hoja
decimotercera al suelo de miseria
y serás tú una hoja o algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
te mataré mañana, y pedirás perdón
por esa carne obscena, por ese sexo oscuro
que va a tener por falo el brillo de este hierro
que va a tener por beso el sepulcro, el olvido
te mataré mañana cuando la luna salga
y verás cómo eres de bella cuando muerta
toda llena de flores, y los brazos cruzados
y los labios cerrados como cuando rezabas
o cuando me implorabas otra vez la palabra
te mataré mañana cuando la luna salga,
y así desde aquel cielo que dicen las leyendas
pedirás ya mañana por mí y mi salvación
te mataré mañana cuando la luna salga
cuando veas a un ángel armado de una daga
desnudo y en silencio frente a tu cama pálida
te mataré mañana y verás que eyaculas
cuando pase aquel frío por entre tus dos piernas
te mataré mañana cuando la luna salga
te mataré mañana y amaré tu fantasma
y correré a tu tumba las noches en que ardan
de nuevo en ese falo tembloroso que tengo
los ensueños del sexo, los misterios del semen
y será así tu lápida para mí el primer lecho
para soñar con dioses, y árboles, y madres
para jugar también con los dados de noche
te mataré mañana cuando la luna salga
y el primer somormujo me diga su palabra.
LEOPOLDO MARÍA PANERO
La razón de la sinrazón, los contornos del abismo
July 19th, 2005 at 10:33 am
“La única opción que tengo para ser libre es suicidarme ” Leopoldo Panero.
El enlace aparece Señor Nicho
Y está muy bueno. Me tiene usted fascinado con este personaje.
Otras cosa. No me había percatado en tu blog del enorme hallazgo que hiciste sobre nuestro enigmático Roberto Haebig Torrealba
(¿ Será de ahí lo de la “Torre del Silencio?) Pero ya te dejé un mensaje al respecto.
Pertubaciones desde Chile
July 19th, 2005 at 6:00 pm
¡Cuanta cordura de Óscar!
¿Estos síndromes son congénitos? ¿por qué se darán?
Excelente post.
July 19th, 2005 at 9:26 pm
mmmmmm, simplemente delicioso.
July 20th, 2005 at 4:00 am
El enlace al blog de LEOPOLDO MARÍA PANERO
me parecío excelente.
Cada día perturbándonos más. ¿Te hace sentir bien eso, Oscar?
July 20th, 2005 at 4:48 am
Mariana :
Ante tu consulta debo confesar que últimamente mi sistema dopaminérgico no es capaz de producir la sustancia que activa el placer, ya que dicha sensación es incompatible con mi depresión, mi esquizofrenia, locura circular, desorden acético y corrosivo, vesania y la abstinencia a ciertas actividades que siendo tú tan fresca y hermosa no puedo detallar.
Aunque algo no encaja -como todo dentro de mí- porque también paso por estados de excitación extrema.
Conclusión: Sufro de Trastorno Afectivo Bipolar
July 20th, 2005 at 7:55 am
Finalmente, parece que llegó todo.
Te lo has currado bien.
De todas formas, el Oscar de la suplantación le debería pedir al Doctor Calmeil que te deje salir de vez en cuando, aunque sólo sea para firmar autógrafos y dedicar sus libros de ácido delirio a su entregado público.
July 20th, 2005 at 8:43 am
Pues así tan fresca y hermosa como dices que soy, disfruto bastante con estas hermosas letras que surgen de tus afecciones, una hermosa creación de algo tan perturbador.
¿Por qué no dejo de utilizar ya esa palabra y sus derivaciones? Creo que es el efecto que causas en mi. La perturbación.
Y con tu manera de describirme, me siento como la muchacha que saca del convento un doctor para casarse con ella, en la película “Quills” o “Letras Prohibidas”.
¿Por qué me siento como ella?
Simple, porque así tán joven, fresca y hermosa, disfrutaba de las perturbadoras historias del M. de Sade.
July 20th, 2005 at 8:50 am
Y respecto a lo del placer… ¿ni siquiera un beso tan perturbador como el que comentamos anteriormente podria ponerte en un estado de excitación extrema?, de esa que te da después de un período de depresión y angustia.
Espero tu respuesta.
July 21st, 2005 at 8:39 am
¿Por qué cuando espero tu cortés respuesta no llega nunca?
September 9th, 2006 at 9:29 pm
Si ha de buscarse la perturbación, el incauto se desconcertará con este hallazgo.
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Refinados comentarios, poemas, irónicas confesiones, sensuales reclamos despierta la perturbación que aquí vive.
¿Acaso no querría yo tener esas inflamaciones del cerebro, esas esquizofrenia, la extrañeza de las fijaciones? Querría ser libre ya que en este mundo violentan a la buena salud de Eros. Querría
lavarme con las lágrimas del que salta sobre su locura…
In fraganti, sin desconcierto, me hallo.
Ah, los necios deseos.