Siento mucho frío. Mi padre se ha acercado una vez más para señalarme el sitio exacto donde debo pararme.
Sin despegarse de su cámara me repite desde lejos en ruso que me ama y que no debo tener miedo.
Mientras tanto, dos oficiales alemanes no cesan de discutir a su lado sobre la importancia de esta campaña. La que no dejará dudas sobre la diferencia de tamaño entre un cráneo ario y otro de una raza inferior y distinta como la mía.
Mara Vishniac Kohn, Berlín,. 1933.












July 25th, 2005 at 3:50 am
Un frio hasta los huesos.
¿En busca de una raza mejor?
July 25th, 2005 at 4:27 am
a ti boialzia?