Mi mente parece ser solo la prolongación infinita de esa gigantesca mesa. Ahí están, uno encima de otro; Marcé, Nemilow, Witkouski, Mellusi y Crocq. Escojo Marcé y todo el resto cae al suelo.
Primer párrafo : “La mujer alimenta en sí misma un órgano susceptible de borrascosos espasmos, que la domina despóticamente y que excita en su fantasía ilusiones y apariencias casi siempre perversas…” No alcanzo a terminar. Levanto la mirada. Un hombre desde el mesón indica los libros todavía sobre el piso.
Cuando me inclino a recogerlos noto que algo se ha desprendido de entre ellos. Se trata de la fotografía de una boda en la cual la mayor parte de los retratados presenta una raya sobre los ojos. Una especie de venda que alguien trazó no sé por qué motivo y que admito ha logrado intimidarme. Miro a mí alrededor y la guardo en uno de mis bolsillos. Espero unos minutos y luego me acerco cargando todos los libros hacia donde se encuentra el hombre. Parada frente a él no me he atrevido a mirarlo. Su voz cae desde lo alto mientras firmo nerviosa la solicitud de registro. He salido muy rápido de la biblioteca sin voltear ni detenerme, apretando la imagen fuertemente.
Mientras camino de regreso no dejo de pensar en la pareja de novios ni por un instante. Vencida por la curiosidad me detengo en medio de una plaza despejada. Bebo un poco de agua y me apoyo en una columna. Extraigo la foto y la examino. Si no fuese por esa espesa mancha -pienso- no se distinguiría en nada de otras que he visto antes. Entonces la doy vuelta. Al reverso un nuevo descubrimiento:
Se aprecia escrita una pequeña nota:
“Esta noche he leído una comparación tan sutil como encantadora: El profesor K.M. Krschischjowes estudia siguiendo métodos psicológicos, el sistema nervioso de una perra en periodo de celo, el cual correspondería biológicamente a la época de menstruación de una mujer. Observa además que durante dicha fase, el cerebro de ésta, posee una sensibilidad reducida y sus reflejos -que según la escuela de Paxilow deben considerarse como los elementos fundamentales del “alma”-, aparecen debilitados hallándose por tanto, expuesta a una forma extraña de anestesia y crueldad”.
En un extremo con letras impresas minúsclas se alcanza a leer: Harold Years (tachado) y su esposa Catalina Pearson













