Archive | August, 2005

La Inversion Sexual: La Bella Otero y El Doctor Veyga

Posted on 14 August 2005 by admin

Al llegar todavía está vestido de mujer y se queja de las penurias que ha debido pasar para acomodarse al recinto. El cambio de ropa ha sido además, obra difícil; fue necesario hacerle traer hasta las prendas más inferiores del traje masculino, pues camisa, medias, calzones, todo era de mujer. Tenía corsé y enaguas, cubrecorsé, ligas y todo lo que constituye la indumentaria del sexo que busca aparentar.

No piensa en otra cosa que revestirse del aparato exterior de una mujer; para ello ensaya en la toilette, se pinta, imita la voz aguda y los modales femeninos; en síntesis procura, por todos los medios a su alcance y valiéndose en lo posible de los consejos de otros invertidos sobresalir en este punto.

La ilusión que ofrece esta noche puede medirse por la actitud que tiene en las fotografías adjuntas, en donde figura representado en lo que él llama simples “trajes de calle”. Mientras cambia de vestuario señala con esa voz escalofriante que imposta:
“Cuando me siento observada por el objetivo, todo se modifica. Me construyo en el acto de posar. Me fabrico instantáneamente otro cuerpo, me transformo por adelantado a cada imagen. Es como si la fotografía creara una nueva piel o la mortificara según su capricho.”

Posee una indiscutible habilidad al travestirse . El arte que dispone para arreglarse se aprecia en toda su intensidad si comparamos la imagen que ofrece en dichos retratos con aquella que tiene en la que complementa el análisis de su caso y que le fue sacada en el servicio de identificación durante su estadía. Vestido como el hombre que verdaderamente es y no como la aberración que se empeña en representar.

Me bastó intercambiar unas frases con él para descubrir su sicología mórbida. Una combinación curiosa de vanidad, mentiras e ideas sexuales paranoides. Revelo a continuación un escrito que me ha entregado a modo de autobiografía, junto con otros retratos suyos (Es evidente que no intenta disimular mucho su deseo de figurar como caso clínico en el libro que preparo sobre la inversión sexual adquirida)

(Autobiografía)He nacido en Madrid en el año 1___ Siempre he sido mujer, y esa es la única explicación para que vista como tal. Me casé en Sevilla y tuve dos hijos. El varón tiene 16 años y sigue la carrera militar en París. La niña tiene 15 y se educa en el “Sacre Coeur”. Son hermosos y se parecen mucho a su padre. Mi esposo ha muerto y soy viuda. A veces yo también desearía morir, cuando su recuerdo me atrapa. Buscaría los fósforos o el carbón para aniquilarme, pero esos suicidios me parecen propios de gente baja. Como me gustan las flores, pienso que sería más apropiado y delicioso morir asfixiada por perfumes. En otras ocasiones me gustaría tomar el hábito de monja carmelita, porque soy devota de Santa Teresa de Jesús, lo mismo que todas las mujeres aristocráticas. Pero como soy incapaz de renunciar a los placeres del mundo, me quedo en casa haciendo bordados para los pobres.

Soy una mujer que gusta mucho del placer y por eso lo acepto bajo todas sus fases. Algunos dirán que por todo esto soy muy viciosa, para ellos he escrito el siguiente verso que voy repitiendo siempre :

De tarde en tarde en tarde
Los gustos locos me vengo a hacer.
Muchachos míos ténganlo tieso
Que con la mano gusto os daré.
Con sombrillas y cascabeles
y hasta con guantes yo os las haré
y si tu quieres, amor mío,
por darte gusto la embocaré.
Si con la boca yo te incomodo
y por la espalda me quieres dar,
no tengas miedo,
no tengo pliegues
ya por detrás.
Si con los dientes yo te incomodo
y por atrás me quieres amar,
no tengas miedo,
que pronto mucho vas a gozar.

¿ Qué cómo comenzó todo? Fue en Nueva York, donde aparezco por primera vez como una exótica condesa española , dato que ha todos encantó aunque estaba lejos de ser cierto. De mi breve paso por América se me conoció como la Esfinge Suicida por los siete suicidios que provoqué en apenas 3 meses. Los americanos, siempre tan predecibles como impresionables.

Cuando por fin alcancé Francia lo hice ungida por el éxito de una fama incontrolable. De inmediato me contrataron para bailar en sitios espléndidos causando la infinita envidia de una mujer que utilizaba mi mismo nombre y se hacía pasar por mí. Pero no era más que una bailarina mediocre, una cantante apenas correcta, en suma: una cortesana más del montón en ningún aspecto comparable.

Con el mundo a mis pies París resultó el hábitat perfecto. Comenzando con el propio Presidente de la República Aristide Briand, le seguiría el Príncipe de Gales, aunque confieso no un gran amante pero generoso. Y así: el Káiser Guillermo II, el Zar Nicolás II, Alberto I de Mónaco, Leopoldo de Bélgica, el Emperador del Japón y según algunos – no diré nada al respecto- el mismisimo Alfonso XIII quien al parecer era muy joven en ese entonces por lo cual habría sido yo su iniciadora sexual.

Todos ellos, y muchos otros que por su número no recuerdo, fueron enormemente bondadosos: Palacios, barcos, una isla entera -obsequio del emperador nipón. Y sobre todo joyas, muchas joyas. Miles de gemas dando forma a pectorales, tiaras. O bien, gruesos y solitarios diamantes como monstruos que además de brillar pesan horriblemente.

Sin embargo algunos hombres jóvenes solían ser descorteses. Pero ha debido ser por sus ganas de estar conmigo, y ¿por qué no lo conseguían? Porque era una labor casi imposible atender a todos mis adoradores.

Hoy no quiero tener más hijos, pues los dolores del parto son insoportables. Asunto que mis amigas María y Magdalena, no logran comprender dado que nunca han estado embarazadas. No saben si es porque estan enfermas de los ovarios o porque carecen de ellos.

¿Como podría concluir este intento de comprimir mi vida? Ya lo sé:

“ Me subyuga pasear por los parques elegantemente vestida. Siempre he creido que el pasto es más estimulante para el amor que una mullida cama”

Esta es mi historia, y tengo el honor de regalársela a usted mi querido Doctor Francisco Veyga junto algunos retratos con mi dedicatoria.

La bella Otero

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Amelie Nothomb me ha dicho:

Posted on 04 August 2005 by admin

Amelie dice: ” Recapitulemos. De niña quería ser Dios. Pronto entendí que era pedir demasiado: sería Jesús. Sin embargo, rápidamente tomé conciencia de mi exceso de ambición y acepté “hacer” de mártir cuando grande.
Siendo adulta resolví ser menos megalónoma y trabajar como interprete en una empresa japonesa. Por desgracia era demasiado bueno para mí y tuve que bajar un escalón para convertirme en contadora. Pero no había freno a mi vertiginoso derrumbe. Fui entonces trasladada al cargo de nada en absoluto. Lamentablente -debería haberlo sospechado- “nada en absoluto” todavía seguía siendo un exceso para mí. Entonces recibí mi útimo destino: limpiar cagaderos.

Se queda callada por un momento y luego continúa. La historia comienza así:
“Monsieur Haneda el superior de Monsieur Omochi, que era el superior de Monsieur Saito, que era a su vez superior de mademoiselle Mori”.
Me queda mirando con esas enormes esferas negras que tiene y después agrega: “Áunque podría relatartelo de otro modo. Yo estaba bajo las órdenes de Mademoiselle Mori, que estaba bajo las órdenes de Monsieur Saito, y así sucesivamente, con la salvedad que las órdenes podían, cuesta abajo, saltar los escalones jerárquicos. Así en la Compañía Yumimoto, yo estaba bajo las ordenes de todo el mundo”

¿ Prefieres que te cuente la historia desde el inicio?.
Desde pequeña creo ser Dios “un Dios cuyas únicas preocupaciones son la ingestión, digestión y -su consecuencia directa- la excreción. Como soy Dios y Dios se reduce a un simple Tubo Digestivo, construyo mi propia “Metafísica de los Tubos”. Recuerdo que cuando mi padre era Presidente del Banco Francés Italiano, cierto funcionario presentó un memorandum que decía literalmente “el Banco tubo que tomar medidas drásticas”; desde entonces se le conoció como el Hombre del Tubo. A partir de ahí me declaré un “Tubo ciego” mudo, mezcla de hastío y vacío. Constituida por una materia hueca. Niña-Dios . Ser-sin-Ser. Mis padres me llamaron “La Planta”.

Ahora bien, siendo niña-tubo-planta-dios a los seis meses ya hablo japonés y francés pero callo. Inmóvil y silenciosa, todos creen que padezco un bloqueo evolutivo. Sin embargo, sobornada por mi abuela con un chocolate a los tres años no resisto más y hablo. Desde esa edad me acuerdo de todo. ¿Para que más mi querida Mylene? Si solo valen los recuerdos placenteros, pues son “la esencia de la voluptuosidad”. Aunque como eres tú mi única amiga debo confesarte un descubrimiento sorprendente:

“Desde los tres años en adelante no sucede nada más”

p.s : a nuestros lectores. Sí ustedes 4 0 5. Mengele, monstruos y prodigios en general ( casi olvidamos a la gran Emilia) anuncian que exhibicion queda perpetua y no perturbada por unos días. Por favor no insistir. No ven que estamos ayudando al exhibicionista en su cambio de vitrina, perdón, casa.

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Diario de una Vaca : Textometraje

Posted on 03 August 2005 by admin

Es cierto. Soy Carnelia, y he venido en nombre de muchas pero aún no termino por entenderlo. Lo único claro es que esta mañana cuando desperté ya era distinta.
Algo se había transformado dentro mí. Algo extraño y maravilloso que me obligó a realizar este viaje. Es curioso como algunas veces la naturaleza puede cambiarlo todo. ¿Pero pueden decirme a que he venido?.

Despierto. Estar erguida me resulta incómodo. Avanzo mareada hasta descubrir a un hombre de pie junto a la cocina. Al acercarse reconozco su rostro pero continúo sin saber de quien se trata. De inmediato una voz de mujer comienza a decir:

“Sabes Jesús, tengo un sueño que se repite, como esas pesadillas que uno tiene cuando niño, que siempre te persiguen”. Al terminar esta frase me doy cuenta que soy yo quien habla. Sin poder evitarlo, prosigo:

“Estoy en un recinto frío y sucio. Agachada, como buscando algo. De pronto unos sujetos empiezan a rodearme, gritan y se ríen. Me empujan hacia una larga fila donde hay cientos de mujeres que se parecen mucho a mí. Nos pegan con palos hasta aturdirnos y luego nos cuelgan de unas cadenas que parecen infinitas. Después aparecen cuatro hombres vestidos completamente de blanco, el primero toma a una de ellas y comienza a cortarle las piernas, el segundo le cercena el abdomen y le abre con un cuchillo el recto. Los otros dos terminan por despellejarla casi por entero. Es una escena horrible. Podría asegurar que ella continuaba viva porque desde lejos notaba como movía aún su cabeza y emitía pequeños ruidos. Luego, la cadena de la cual estamos suspendidas avanza cada vez más rápido. Cuando está a punto de detenerse en mi sitio. ¡Despierto!”

El hombre tras oírme y sin levantar la mirada ha dicho no saber que pueda significar un sueño como ese. Que él jamás recuerda nada, que solo se acuesta y despierta. Entonces desliza un plato para ofrecerme un poco de carne. Permanezco con la mirada fija sobre este. Una sensación de repugnancia tan intensa obliga a que me lleve las manos a la boca.

-¿ Qué extraño?. Dice tras un silencio ¿Qué cosa? Respondo, conteniéndome.
- Qué alguien que apenas pueda ver la carne trabaje en una carnicería.
Entonces llena de ira le he gritado:
¡Yo no dije que no podía verla, simplemente no la como!

Anoche Jesús vino por primera vez a mi cuarto. Abrió despacio la puerta. Yo lo esperaba. Quería explicarle… Cuando él se sentó justo en el borde de la cama tuve ganas de pedirle que se fuera, que me dejara sola pero no dije nada. El se desnudó lentamente, pensé que iba a besarme pero no lo hizo. De inmediato sus manos avanzaron hasta mis pechos.
Sus dedos se movían rápidamente, era como si desearan abarcarlo todo de una sola vez. Yo trataba de librarme, pero él no se daba por vencido. Cuando sus dedos alcanzaron por fin mi vagina tuve miedo. Lo imaginé huyendo, ahogado por el asco y la nausea. Pero en cambio él continuó con sus dedos indagando profundamente dentro de mí. Yo podía sentir ahora su lengua, luego su mano, incluso gran parte de su brazo. Jesús ardía. Y yo ardía a su lado. Y aunque sé que era incapaz de comprender quien yo era, entendí que él comenzaba a amarme. Y yo, mitad fenómeno, mitad tristeza, también empezaba a amarlo

¿ Qué me está sucediendo?
¿ Por qué intento prolongar lo inevitable?.
Hoy Jesús me invitó a salir.
A que fingiéramos que nuestro fin aún no estaba escrito, y yo le creí.
Comenzamos a caminar, esquivando las piedras y las palabras.
En el trayecto encontramos a una niña que examinaba con detención la figura de Cristo crucificado entre sus manos. Cuando he volteado para hablarle me ha mirado por un rato. Después toda su atención y empeño se volcó en lograr con una piedra volver a clavar la imagen que se había desprendido de la pequña cruz de madera.

Seguimos avanzando. Era casi mediodía y el sol pegaba fuerte sobre nuestras espaldas. Yo insistí en ir con aquel vestido negro y largo que me hacía ver ridícula, sin embargo a mí me gustaba. En la mitad de un paisaje desolado nos detuvimos, era como si el viento amenazara con llevárselo todo. De pronto Jesús apoyado en su bastón, empezó a hablar:

No es tan simple trabajar en un matadero como la gente piensa. El manejo de los cuchillos requiere años de experiencia para poder dominarlos. A veces me paso horas y horas viendo la faena pero los matarifes son como bestias: matan, degollan, mutilan, sin sentir nada. Son capaces de matar a cientos y cientos de animales al día, luego llegan a sus casas, comen y les hacen el amor a sus esposas como si nada. Eso no tiene nada de arte, es salvajismo puro.

Jesús se agacha y saca algo de su bolso.
- Quería darte algo que hice para ti.
Le repito una y otra vez que no entiendo.
Pero parece no escucharme.
Luego se acerca, despeja mi cabello del oído.
Primero un soplo y luego casi inaudible susurra:

- Tú sabes que entiendes muy bien.
- Eres la mujer más rara que he conocido .
Continúa parado frente a mí.
Con una mano me inclina la cabeza,
y con la otra fija en mi frente un raro aparato metálico.
Una especie de corona afilada que asemeja las astas de un animal.
Luego con una soga comienza a atarme las manos.


Caminamos en silencio hacia una llanura muy despejada.
Uno frente al otro. Jesús altivo adopta la postura de un Torero.

¿Alguien puede negar que el amor y la muerte son en el fondo el mismo espectáculo?.

¿ Y si Dios nos hizo a su imagen?.
¿ Por qué nos llena de odio y de belleza?.
Pero yo no puedo ser cómplice de su paradoja.

Obsérvenos bien.
Fijen su mirada en estos amantes, enfrentándose sin público y sin aplausos.
¿Es alguno de ustedes capaz de afirmar si este es el juego del amor o de la muerte?


Jesús y su bestia. Con su chaqueta incitándola a que lo ataque. Tras varios giros y trompiques, él consigue con su bastón convertido en estoque la primera herida que acierta perfecta sobre mi espalda.
La satisfacción lo consume.

Retrocedo, los pies se transforman en feroces patas a punto de arremeter.
Mis labios se mueven rápidamente simulando el gesto instintivo de una furia desbordada.
Es ahí que logro por primera vez rozar a Jesús con los cuernos metálicos y agudos.
Volteo y me dirijo otra vez contra él hasta que su cuerpo se desploma frágil sobre una tierra roja y seca.

Es cierto soy Carnelia, y he venido nombre de muchas. Antes no lo sabía, sin embargo ahora lo veo claramente. Pero ¿ Y mañana, cuando todo vuela a ocurrir de nuevo? .
Atrás queda Jesús, tan triste y tan desnudo. Él me reconoció desde el primer momento igual como se reconocen el amor y la muerte cuando se topan por casualidad y sin ninguna esperanza.
Es cierto. Soy Carnelia, pero fue el amor quien me obligó a hacerlo.

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