Hay sueño aquí adentro. No hay ventanas y no sé si es noche o día lo que roza las paredes. Los parpados plastificados dan salida a una mirada insomne. Si abro los ojos tengo ojos que no ven.
El cuepo se estira hacia afuera como si escapara, la sed lo arruga, las glándulas se aprietan. Un líquido oscuro sube por la nariz. La aguja móvil que poco a poco se acerca amenaza con detener el tiempo pero el magneto adosado a la máquina siempre está listo para echarlo andar de nuevo. Evito respirar, pierdo el equilibrio. La cabeza torcida hacia abajo se cubre, después de un rato ya no arde.
Me alejo, la boca ladra. Sobre la tierra se hunden cuatro patas. Entonces comienzan a desfilar a mi alrededor sin detenerse. Yo tengo siempre que alinearme tras ellos. Recibo lo que me dan pero jamás me invitan a su mesa. Los otros saben que este animal desnudo que abre y cierra su hocico de dolor, es el mismo que por detrás empuja un palo hacia adentro.
Colgado los ojos se alargan, se llenan de aire. Desde arriba se ve la torre, termina en punta y no es muy alta. Las cuatro patas continúan avanzando. Las alas apenas hacen ruido cuando se mueven. A veces los gritos se vuelven tan silenciosos que desaparecen.
El suelo es rojo, no tiene nubes. Sin patas es difícil arrastrarse sobre él porque está vacío, como un espejo donde no se ve nada. Vacío como cuando el hombre se mira asimismo desde lejos.












February 3rd, 2006 at 12:36 am
Gladys Díaz, periodista
February 3rd, 2006 at 1:33 am
Este suelo está alfombrado, y aun después de 17 años de andar sobre 2 patas, en los últimos meses, no logro mantener el equilibrio.
February 3rd, 2006 at 6:17 am
Putísima la vende huevos, vas un jodido tema adelantado. Ahora lo del traje de Gorila tiene sentido. Como dijo mi amigo carlitos, “no sense makes sense”. Y eso que tenía una swastika en la frente.
February 3rd, 2006 at 9:01 am
La habitación que hay dentro de mí a veces se asemeja al reducto austero de un monje de hábitos ásperos, en cambio otras se viste con los más ricos camisones, joyas iridiscentes que brillan desde las paredes y una cama inmensa cubierta con pieles de bestias extrañas. Y aún hay más, se tiñe de olores según el viento que sopla y se ennegrece cuando se pasea por la ventana la sombra de la mortaja.
La habitación que hay dentro de mí es la guarida de todos los sueños.
¿Qué le parece? ¿Le gusta?
February 3rd, 2006 at 11:58 am
Quizá sea una casualidad, y deba callar, pero he encontrado esto:
February 3rd, 2006 at 3:45 pm
http://www.ecomemoria.com/app/ViewTree.aspx?IDTREE=18&IDACT=7&IDLANG=1
Ahí te lo dejo
February 7th, 2006 at 7:23 pm
Vacío… infinitamente vacío. Qué hermosa es la metáfora , aquella que late aquí…