Salgo de mí
Son tantos que me ahogo,
Y desnudo me oculto
del repleto estante
donde el vacío se agita.
Cando soy así
siento más el aire
me atraviesa
su peso transparente
un soplo tan intenso
deja la conciencia helada
la mente se hincha,
respira.
El cuerpo que cae
y se desploma
los visitantes de él se alejan
se imaginan hombres
intactos como espuma.
Salgo de mí
para soñarme
el reflejo hondo de lo blanco
pero se sueña ahí
otro muro
sin hondo
sin nada de blanco
más bien lluvia estrecha
un más allá de bruma
Las miradas me dan forma
las miradas me
deforman
En ellas duermo,
un reposo de siglos y silencios
altísimo y mudo
Se engañan los ojos
creen ver pero no existen,
dibujan un círculo embalsamado
les brota un olor inmenso
que dan ganas de vendarlos
para que les llegue
otra vez el viento











