Unos monjes del siglo XIV en un intento por distraerse decidieron saber la cantidad exacta de ángeles que había en el cielo. Alcanzaron a contar quinientos millones seiscientos cincuenta y cinco mil setecientos doce hasta comenzar a desplomarse muertos de aburrimiento a la espera de las películas de un tal Nicho Vidal, las que habían encargado, al parecer con algunos años de anticipación.
Con esta triste historia de cálculo y error celestial, iniciamos en la Escuela para Muñecas Filosofas
“Introducción con o sin regreso a la Falosofía”.
Primera tarea: conocer al personaje que originó monasterico descalabro. De inmediato, todas las miradas apuntan a Sylvia Saint, que es el nombre de mi nueva compañera de banco. Desde que llegó no se le ha oído pronunciar palabra alguna, pese a estar siempre con la boca abierta en forma de enorme circulo. Cómo nadie se animaba y Sylvia tampoco respondía, me he ofrecido yo misma para realizar la entrevista, a condición de:
- 1. Se me deje ir sola, 2. con el pelo suelto y 3. sosteniendo una botellita de agua en la mano izquierda.
El resto del día lo paso en la biblioteca preparando las preguntas y leyendo: ” Nicho, el hombre que susurraba a los coños “, “Nicho el rompeculos”, “Nicho reventando coños ” y el clásico “Nicho con Julio Cerone de Marcha en Madrid”. Todo esto mientras practico la mirada de indiferencia filosófica. Llega la hora señalada. Salgo.
Máquinas de coca cola, carteles de marlboro, el ruido de frenos de un auto que casi me arrolla. La voz de un señor que no me reconoce invitándome a subir. Mi voz diciéndole: “Tengo menos de cuatros años”. El señor que acelera, continúo caminando.
Hotel. Ascensor, habitación 27. Puerta entreabierta. “Voy a ser muy dura, inalcanzable, fría, rígida”- me repito antes de entrar. Levanto la vista y lo miro.
-¿Alguna vez te ha mordido una araña muerta, Emilia?- Su voz es puro caos, equilibrio perfecto. Estoy en presencia de un Falósofo verdadero. Trato de enfocar la mirada de indiferencia filosófica pero la bata deslizándose entre sus piernas me anula. Caigo rendida sobre el sillón desde donde me habla
-¡Sorpréndame con una frase! - insisto. Una frase que sea un momento estelar de la humanidad.
Nicho apoya los codos en el sillón y sentencia:
“Vete abriendo que te voy a meter de todo menos miedo”
- ¿Y todo lo que mete después lo saca?- pregunto, sin ocultar mi entusiasmo. Por supuesto, linda. He ahí el principio de la falosofía. De lo contrario ¿de qué estaríamos hablando ahora?
Endurezco el tono y realizo la siguientes preguntas:
-¿Sabía usted Nicho Vidal que los órganos crecen cuando se encuentran muy a gusto? ¿Sabía además, que soy entera de trapo y que los idiotas que me fabricaron cosieron todo sin dejar ningún orificio?
-Hummm- confieso que lo primero no, aunque debe ser verdad porque cada vez que me paro siento como si llevara un elefante enrollado al cuello de una jirafa dentro de mis calzoncillos. En cuanto a los orificios, se descosturan y listo-. Termina de decir esto y me guiña un ojo.
-¿Su anatomía femenina para iniciados?- pregunto sin mirarle.
-En orden descendente diría: ojos, tetas y culo. En orden horizontal: ojos, ojos y ojos, que en la cama son lo único que importa.
-¿Qué recomendaría obsequiar el día de los enamorados?
- Un anillo de diamantes, que a diferencia del amor brillan mucho más y duran para siempre. Lo mismo le he regalado a mi actual novia, a mi ex novia y a la que venía antes. Ahora tengo uno en cada oreja y otro en la lengua.
-En el mural de nuestra escuela hay un recorte de prensa, donde se afima que cada vez que usted va a un restaurant saca su pene y lo extiende a lo largo de la mesa ¿Es mito urbano o realidad?
-Realidad, que sin embargo, sucedió solo una vez. De seguro estaba muy borracho y quería ser generoso con la propina. Es todo.
- Ostenta un record de 172 horas teniendo sexo. ¿Es que acaso nunca se le baja?
- ¿Ostentación?, eso es para erecciones viagráticas, lo mío es todo natural. ¿172 horas? imposible. Debo haber dormido por lo menos 100 de ellas, el resto es mérito de mi polla ya que gracias al desdoblamiento actuamos como entidades separadas.
– ¿Películas que recuerde?
–Las mías, ¡Cómo olvidarlas si son unas 15.500!, tal vez más . Este año ya voy en 29. ¿El método? Acabar una escena - no hay otra palabra mejor para explicarlo - y luego correr al plató más cercano para rodar otra, y después otra, y otra y otra, ¡hoy por ejemplo he actuado en más 15 películas!
–¡Increíble! ¿Y cómo logra quitarse de encima tanto personaje?
–Si el personaje ha sido muy fuerte con una buena ducha. Aunque la verdad, prefiero quedarme con ellos, con su sabor, con su olor. Sobre todo con su olor.
-Puedo pedirle que se levante. Quiero ver ese prodigio del cual todos hablan. Se pone lentamente de pie. Cuando me dispongo a sacar el instrumento de medición, su voz me interrumpe.
-Entonces Emilia, al ojo: ¿Cuánto sería?.
Hipnotizada como si estuviese frente a un péndulo contesto: Serían 27 pestañas pero sin parpadear. De hacerlo, se corre grave peligro de quedarse con su pene adentro. En mi caso estoy a salvo, porque soy una muñeca sin parpados.
- ¡Vaya, Emilia!- dice, riendo Esa es una medición casi perfecta. Después vuelve a sentarse sin despegar la mirada de ese gigantesca prolongación, como si se comunicaran de forma misteriosa entre sí. Estar arrodillada ante él me hace sentir sofisticada. Sus manos son muy elegantes, uno tiene la impresión de que nació sabiendo cómo usar un tenedor o la boca para comer ostras y también otras cosas que se parecen mucho a las ostras.
-Su geografría del porno ¿Tiene límites?
Algunos. Limita al norte con el porno gay y al sur con el porno que incluya animales. Aunque en el dormitorio, la tierra es siempre una sola.
-¿ Conoce a una muñeca filosofa llamada Sylvia Saint?
-A una muñeca no pero a una mujer con ese nombre sí. Es una cerda encantadora.
- ¿Sexo con actrices detrás de cámara?
- Siempre, detrás y delante
-¿Puedo añadir por detrás y por delante?
- Por supuesto, cuidando de especificar que es, con y para las actrices.
-¿Algo imposible de perdonar?
- Ahora que lo mencionas. Hace algún tiempo instalaron en la ciudad de León, que es de donde provengo, una foto gigante, que tapaba la mitad de La Case de Botines. En ella se me exhibía agarrando mi miembro erecto. En una visita de la Reina, cuando se aproximaba a dicho sitio, empezó a rodearla un montón de gente, para evitar y negarle de este modo, el placer de contemplar o al menos fotografiarse junto a mi hermosa polla. Una injusticia de tamaño irreal hacia ella, que califico de imperdonable.
Según Nicho Vidal, Icono porno de obras maestras como “Killer Pussy” -
- ¿Cual es al fin y al cabo la paradoja del sexo?
- Que siendo un acto común, capaz de realizarlo cualquiera, la demanda supere siempre a la oferta.
-Por último. ¿Su Falosofo predilecto?
- Sin duda Príapo. Y también Jeff Stryker, que aunque se follaba hasta los árboles, continúa siendo el ICONODILDOCLASTA por excelencia.
Muchas gracias Nicho Vidal, es usted un ser, Faloscinante.
(”Voy a ser muy dura, inalcanzable, fría, rígida”- repito antes de salir. Entonces su voz nuevamente me atraviesa)
-Emilia, ¿Sabías que Trombipulación significar usar la nariz como instrumento sexual?
Puerta entreabierta, habitación 27, descensor, porque ahora bajo. Hotel, máquinas de coca cola, carteles de marlboro, el ruido de frenos de un auto que casi me arrolla. Una voz invitándome a subir. Mi voz diciendo “Tengo menos de cuatros años y voy sin mi abuelita”. Otra vez el auto que acelera. Continúo caminando.











