El misterio entra lejos en el silencio. La metáfora maravillosa se encierra mientras te espero. En el fondo de la noche no duermo porque escucho que me llamas, con tu tono infinito de sangre, con tu fascinación mecánica y tramposa.
Y visto el luto de otra época. Y corono el jardin de cuadradas escrituras, donde cultivo muertes elegantes y exóticas.
Y finalmente descanso, porque mi cabeza engorda demasiado rápido.



















