Gordon Baer llevó a cabo un singular registro fotográfico de cada fase en la muerte de Beck: sus últimos meses, días y horas. Un viaje hacia al deterioro físico y la agonía.
¿Qué significa “morir con dignidad”? ¿Debemos entender el dolor como algo indigno en una sociedad que nos prohibe morir?
En 1955, el sociologo britanico Geoffrey Gorer publicó un ensayo bajo el provocador título de : « Pornography of Death ». Gorer estudia por primera vez, los efectos traumáticos de la negación moderna del duelo. Su tesis es que la muerte ha ocupado el lugar del sexo como nuestro principal tabú.
La muerte se ha convertido en algo obsceno, y al igual como sucedía antes con el sexo, no hay que nombrarla en público ni obligar a otros a hacerlo
( Philippe Ariès “Morir en Occidente”)
El director Bertrand Tavernier realizó en la década del 70, Muerte en Directo (Deathwatch), film acerca de un canal de televisión que se dedica a transmitir en vivo la muerte de una mujer que sufre una enfermedad terminal. Sin que ella lo sepa, es filmada por un sujeto al que han implatado una cámara en sus ojos. La mayor parte de la audiencia está interesada en seguir el programa. Una parte del público, sin embargo, lo califica de asqueroso y ofensivo. En una escena el camarógrafo – voyeur, interpretado por Harvey Keitel responde a las quejas de una persona perteneciente a este último grupo:
“Es la única pornografía que nos queda, y que, en general, está bien cubierta de hojas de parra”
Y todo esto para volver sobre los límites del placer y su imposible taxonomía. Al planificado suicidio de Gabrielle y la melancolía de su anticuario necrófilo, que observa como su colección de cuerpos, se descompone a cada segundo que pasa. A las palabras de aquel embalsamador que no aprecia tanto la extraña fascinación de ella como yo lo hago.
Todo esto para volver una vez más a Sandra Larson hasta escucharle decir :





