Estimado Dr. Krinsky:
Fue sumamente amable de su parte responder con extensión, y tan pronto. Admiro a las personas, que como usted, parecen interesarse por las ideas de otros. Estoy segura que no tengo ninguna observación inteligente que hacer sobre su informe, salvo evidenciar – junto a mi ignorancia - la absoluta fascinación por esos “pequeños misterios” como los nombra en su carta.
Todo ese asunto de las atracciones y los orificios corporales: el hecho que las moscas se dirijan primero a los ojos antes que a la boca continúe hasta hoy siendo una incógnita. O la astucia de las larvas por alejarse del cuerpo y enterrarse para evitar así ser devoradas por otros insectos.(¿Coincidirá conmigo en que resulta imposible no sorprenderse?)
¿De verdad aún hay gente que le pregunta si los cadáveres producen gusanos?. Pienso que además de absurda, es una idea horrible. Como puede ver me he dejado llevar por mis sentimientos al escribir, confío en que no le importe, solo quería hacerle saber de un modo más formal, que creo es usted el gran hombre de la entomología. Su afirmación sobre la incompatibilidad que yo me encontrara al aire libre y presentara, sin embargo, fauna de encierro, ha sido finalmente lo que llevó a preguntarse si no estuve oculta durante algunos días antes de ser colocada ahí, junto a la carretera.
Tiene razón también, cuando señala que las mucosas secas perdieron hace tiempo su atractivo.
No se moleste en responder a esta clase de carta divagadora, porque nunca la envié
Atentamente
Sylvia Hunt




















December 15th, 2006 at 11:23 pm
La astucia de las palarvas y de las palarvrotas, que agusanean y ningunean, y devoran y se encierran a hacer su digestión. Viven estos seres imaginarios en orificios incorporales, bestias indomadas e indomables.
Más información en:
Julián Ríos: Cuando la palarva habla se alarva / ¿blogocritica?
nichodata: a su ordenEs y mEntumbo
December 17th, 2006 at 12:30 am
Ídem de ídem: a sus pues dOn O de la O.