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	<title>Comentarios en: Perfil</title>
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		<title>Por:   </title>
		<link>http://www.exhibicionperturbada.net/2007/06/21/perfil/comment-page-1/#comment-193</link>
		<dc:creator>  </dc:creator>
		<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 19:03:55 +0000</pubDate>
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		<description>	&lt;p&gt;He visto, durante toda mi vida, sin una sola excepción, a los hombres de hombros estrechos realizar&lt;br /&gt;
numerosos actos estúpidos, embrutecer a sus semejantes, y pervertir a las almas por todos los&lt;br /&gt;
medios. A los motivos de su acción le llaman: la gloria. Viendo esos espectáculos, he querido reír&lt;br /&gt;
como los demás; pero eso, extraña imitación, era imposible. Tomé un cuchillo cuya hoja tenía un filo&lt;br /&gt;
acerado y me sajé la carne en los sitios donde se unen los labios. Por un instante creí haber&lt;br /&gt;
conseguido mi objeto. Contemplé en un espejo la boca maltratada por mi propia voluntad. ¡Fue un&lt;br /&gt;
error! La sangre que brotaba abundante de las dos heridas pedía, por otra parte, distinguir si en&lt;br /&gt;
verdad era la de los otros. Pero después de unos instantes de comparación, vi bien que mi risa no se&lt;br /&gt;
parecía a la de los humanos, es decir, que yo no reía. He visto a los hombres de cabeza fea y ojos&lt;br /&gt;
terribles hundidos en las oscuras órbitas, superar la dureza de la roca, la rigidez del acero fundido, la&lt;br /&gt;
crueldad del tiburón, la insolencia de la juventud, el furor insensato de los criminales, las traiciones&lt;br /&gt;
del hipócrita, a los comediantes más extraordinarios, la fuerza de carácter de los sacerdotes, y a los&lt;br /&gt;
seres más ocultos al exterior, los más fríos del mundo y del cielo, dejar a los moralistas que descubran&lt;br /&gt;
su corazón, y hacer recaer sobre ellos la cólera implacable de las alturas. Los he visto a todos&lt;br /&gt;
a la vez, con el puño más robusto dirigido hacia el cielo, como el de un niño ya perverso contra su&lt;br /&gt;
madre, probablemente excitados por algún espíritu infernal, con los ojos recargados de un&lt;br /&gt;
remordimiento punzante y al mismo tiempo vengativo, en un silencio glacial, sin atreverse a&lt;br /&gt;
manifestar las vastas e ingratas meditaciones que encubría su seno -tan llenas estaban de injusticia y&lt;br /&gt;
horror-, y entristecer así de compasión al Dios misericordioso.
&lt;/p&gt;
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		<content:encoded><![CDATA[<p>He visto, durante toda mi vida, sin una sola excepción, a los hombres de hombros estrechos realizar<br />
numerosos actos estúpidos, embrutecer a sus semejantes, y pervertir a las almas por todos los<br />
medios. A los motivos de su acción le llaman: la gloria. Viendo esos espectáculos, he querido reír<br />
como los demás; pero eso, extraña imitación, era imposible. Tomé un cuchillo cuya hoja tenía un filo<br />
acerado y me sajé la carne en los sitios donde se unen los labios. Por un instante creí haber<br />
conseguido mi objeto. Contemplé en un espejo la boca maltratada por mi propia voluntad. ¡Fue un<br />
error! La sangre que brotaba abundante de las dos heridas pedía, por otra parte, distinguir si en<br />
verdad era la de los otros. Pero después de unos instantes de comparación, vi bien que mi risa no se<br />
parecía a la de los humanos, es decir, que yo no reía. He visto a los hombres de cabeza fea y ojos<br />
terribles hundidos en las oscuras órbitas, superar la dureza de la roca, la rigidez del acero fundido, la<br />
crueldad del tiburón, la insolencia de la juventud, el furor insensato de los criminales, las traiciones<br />
del hipócrita, a los comediantes más extraordinarios, la fuerza de carácter de los sacerdotes, y a los<br />
seres más ocultos al exterior, los más fríos del mundo y del cielo, dejar a los moralistas que descubran<br />
su corazón, y hacer recaer sobre ellos la cólera implacable de las alturas. Los he visto a todos<br />
a la vez, con el puño más robusto dirigido hacia el cielo, como el de un niño ya perverso contra su<br />
madre, probablemente excitados por algún espíritu infernal, con los ojos recargados de un<br />
remordimiento punzante y al mismo tiempo vengativo, en un silencio glacial, sin atreverse a<br />
manifestar las vastas e ingratas meditaciones que encubría su seno -tan llenas estaban de injusticia y<br />
horror-, y entristecer así de compasión al Dios misericordioso.</p>
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		<title>Por:  javier elizondo</title>
		<link>http://www.exhibicionperturbada.net/2007/06/21/perfil/comment-page-1/#comment-197</link>
		<dc:creator> javier elizondo</dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Aug 2007 17:44:27 +0000</pubDate>
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		<description>	&lt;p&gt;precioso. casi nunca me animo a comentar aquí pues siempre temo oscurecerme pero todo esto es hermoso
&lt;/p&gt;
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		<content:encoded><![CDATA[<p>precioso. casi nunca me animo a comentar aquí pues siempre temo oscurecerme pero todo esto es hermoso</p>
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