Componer una fotografía no es lo mismo que comenzar a escribir una historia: Es escribir toda la historia de una vez.
Estas personas que aparecen en las imágenes me son conocidas porque alguien ya me ha contado su historia. Y la historia no es otra cosa que negar, que negarnos. El negativo, es la placa que fuerza el pasado, hasta adquirir el aspecto que cada uno desea. Entonces, todos nos convertimos en historiadores.
¿Y el positivo será luego la memoria?. ¿Qué es finalmente la memoria?. ¿Devaneos de imbéciles que no se han hecho cargo de olvidar?
Como mal historiador yo escribiría:
- En esa cara hay algo trágico
- Me parece grotesco e intolerable
- Estoy convencido de su carácter maléfico
- la técnica es brillante más no original
- Parece justo ahí, dividirse hasta el límite
- La luz cae sobre ella como una sinfonía
- Un aire de banalidad: lo superficial también pesa
- ¡Miren ese acercamiento! contemplativo y patético
- No digo que su vida no sea triste, por el contrario, preferiría otra aún más siniestra…
(Los museos como las fotografías, son una idea absurda y elevada del hombre)



