

La vida es monótona
Los enfermos permanecen
El fin: una separación ligera
hecha con palabras delicadas
Es temprano en mi cuello, y los animales
dan otra vez a la tierra los ojos de la calma,
contra el padre el primer odio
y el primer deseo de violencia,
sólo hay nada (no se ven los límites)
En un mundo cuya familiaridad
es terriblemente falsa,
se pasea el universo en las habitaciones,
sobre la mesa de la cocina,
en todas partes
La tierra es un círculo de
paredes irrespirables,
se desplaza a bordo de un agujero,
yo guardo la estrella
que cosió sobre mi abrigo,
y crece en la noche y vive en ella
como el hombre que traga sus gritos
La palabra indivisible
es la hierba sobre el sepulcro de las masas
fantasmas que nublan las calles de su suplicio,
la inmovilidad de la historia
la muerte tamizada de imágenes
el consentimiento mismo de ser allí
la enumeración de un pueblo
el nombre de cada día
la señal sobre las puertas
Tú dices :
“Es pesado como un recuedo
el recuerdo bajo cada brazo”
El sol ha venido,
a traer su corona de entierro.
Pero parece enteramente distinto,
canta su canción de sol triste
con su redondez de corazón vivo
la luz que de él cae
tiene la forma de un cuerpo.
Miedo de otro miedo
y aún así, miedos similares,
de un miedo mayor y perfecto.
Miedo dividido, precipitado
entre horas que aguardan
Miedo mutilado detrás de la mirada
Miedo de todo
miedo obligado a no nombrarse
Los ojos hacen suave el asombro,
La piel enrojece un poco
de espalda así tiernamente.
Todo lo que no se dice
los ojos lo guardan
para el otro inalcanzable.
Ni lo que muere
ni lo que no muere
Todo el resto sigue siendo igual













April 10th, 2008 at 6:24 pm
Enhorabuena, Pistolero Lírico, por sus mecanismos fatales. Es usted un sastre de sedas oscuras, un De/cantador de Bloemas, que con su fina aguja de coser imposibles, nos va hiriendo de hallazgos.
Con perdón.