Abandono cinturones y correas, que tranquilizaban, que hacían arder mi espíritu. Déjame, yo te ruego, retrasar el pensamiento a la velocidad lenta de una ejecución. No descuidar nada, para que la muerte no pueda devolverme a la frontera de la noche .
Que de luchar con ella a caricias prolongadas ya me canso cuando el negro no deja de soñar su encuentro













April 21st, 2008 at 10:05 pm
este post me mató, lo siento si te escribo mucho ahorita, pero traigo todo a flor de piel