Escribo las negras pulsaciones, sombra en medio de tus sombras, cuerpo cerca de tu cuerpo. Escribo el trazo electromagnético de tu cerebro, la longitud de un mamífero que a mi lado se duerme. Escribo para imitar al hombre inclinado sobre el tiempo que no se encuentra.
No son las mismas resistencias, nunca.
Cada cual a su propio salto.
Aire secundario.
Distinto a todos, muy único.
Inducidos por el flujo, sin alma ni fantasmas, avanzamos frente en llama. Desde el fondo de la noche: cámara torsional, profunda, enorme… abierta.





