A todos esos libros a los que no he sido invitado. A sus dulces celebraciones gorgoneras. Al lenguaje monstruoso de los que se proclaman en generaciones. Parábola de los talentos: La gran cosa. A los que se leen para ellos porque no quieren perder nada. Tunicados no me engañan.
Yo soy el despecho. Yo la envidia. Ustedes; los merdosos de las palabras bellas.





