
- El niño matarife de lirismo sorprendente, es el resultado de la falta de comida. Por eso de los animales y las flores ofrece solo su cadáver.
- Al interior del cuerpo sigue uno vive. Después de tu voz, no sabemos.
- Yo no vivo en el pasado, pero vivo con mi pasado.
- Llévame al final de los otros, que me aburre el comienzo de la historia. Llévame al final de los otros para volver desde más allá del conocimiento.
- Siempre llevo conmigo un sentimiento de fracaso que me acompaña, y a decir verdad, no quiero dejarlo ir.
- Cuanto más las cosas parecen haber mejorado para mí, más sobrecogido de confusión me siento.
- Los espejos se están volviendo cada vez más crueles, quizá por eso tengo muchos.
- La muerte de las cosas es una contradicción tan absurda como hermosa.
- El aire otra vez ha llegado, siempre excesivo. Con sus trampas secretas para que las cosas más bellas se desvanezcan.
- Sé que no hay esperanza. Así que incluso si no hay nada, ser pesimista es ser al menos algo.
- El universo de la locura no deja de fascinarme.
- La idea de la confesión, ya sea ante un psiquiatra o un sacerdote, me aterra. Mis dudas, mis emociones son lo único que de verdad me pertenece.
- Las últimas frases jamás me parecen suficientes.
- Estar destinado a repetir incesantemente lo mismo; las mismas obsesiones, la neurosis, los mismos deseos, es algo que no me asusta en lo absoluto.
- Quiero escribir la menor cantidad de palabras. Es difícil para mí dar una justificación a cada cosa que escribo.
- Mantengo un deseo profundo y desvergonzado de ser un voyeur “eternal”.
- A veces tengo la sensación de estar muerto por algunos días.
- Para mí el optimismo es inútil. Me desconcierta porque parece siempre desorbitado de la realidad. No quiero dramatizar, pero creo que desde que nací vivo bajo este mismo estado de ánimo.
- La tristeza es tan valiosa como la alegría. Además, ha servido por largos años, para llenar los estómagos de una gran familia de artistas.
- Expresar oralmente mis ideas es una tragedia. Esa es la razón por la cual escribo.
- Pocas veces me siento solo. Siempre estoy acompañado por el pensamiento.
- La infancia es incurable. Sus lesiones continúan indeleblemente grabadas.
- Lo que más me perturba de los niños es su crueldad. Aún así hay quienes insisten en su inocencia.
- Definitivamente estoy en desacuerdo con las leyes de la vida cotidiana.
- Escribir tiene que ver constantemente con pasar la frontera de la normalidad. Al mismo tiempo, uno se ve enfrentado a la paradoja de ocultarse y estar expuesto en el centro. Es una elección ambigua, que violenta la timidez.
- ¿Por qué digo “yo menos que otro”?
- ¿Y el amor? El fenómeno más inaccesible de los que existen; mezcla de horror y euforia.