
Eso. Se Agotó el espacio anterior y su aire blogsomiana. Entonces; necesidad de “aires nuevos” (respirados, cristalizados, aires difuntos: aires donde el vaquerito porno - vaquero-porno-elegante-tan-elefante, se enfunda).
Por supuesto, nada nuevo vendrá. Continuaré siendo el ciclista de una misma órbita, reptil y repetitivo; de piernas cortitas, así bien rasuradas.Hace unos días el Señor Importante me pidió textos más largos (textos que por cierto no tengo y dudo escriba,- mis temores eran justificados; no era necesario acostarse con nadie-). La historia se hacía muchísimo menos fascinante con él y su hermana sentados a la mesa.
-Hay asuntos que discutir… -dijo.
En suma, nada de lo presentado sirve porque ya está publicado en la red.Nos encontramos la siguiente noche; un chico se acercó y metió su mano bajo la toalla ( la misma que lleva Cristo cada vez que lo crucifican). En los saunas casi nadie habla: no cabe duda que el índice de obesidad es lo más democrático que existe; aumenta con igual simpatía entre heteros y homosexuales. Después de masturbarse un rato, la figura larga guiada por una mano compasiva y experta , se perdió entre el vapor. Esa noche superé la meta de 12 minutos de tolerancia térmica que había establecido cuatro años atrás.
Es verdad que Blogsome no ofrece más espacio y que cualquier día por una imagen o tema ( o la benevolente acción de algún lector como “Soledad aka Mariana”) se elimine todo. Además, literalmente, ya no cabe nada más en mi computador. Tardo mucho en actualizar, y no siempre tengo ganas de escribir el “bonito texto” para acompañar la “bonita foto”.
Las cosas me entran, y las cosas quieren salir. Documentos, extractos, perfiles, escenas; los efectos secundarios, la fotografía de Jurgen en su cueva, recreando para la policía y la prensa su último acto de magia (Jurgen, sobre él hay mucho deseo por venir).
Porque las cosas entran y las cosas quieren salir, tengo ganas de hacerlo sin austeridad, con prisa, a mucha prisa
Y en la mitad de un suicidio alguien se arrepiente.
A quien me acompañe, yo voy…




























Homocinética: Mecánismo donde todo es sobre flores y una linea sostenida por el humo. Tragar el humo- Pasar las flores- Tragar las flores pasar el humo. La cerradura, el ojo que vigila y se alarga sobre cuerpos separados por oscuras celdas. El manojo de flores juega a equilibrista entre las ventanas, hasta que los dedos penetran cada pétalo. Y luego el deseo, atraviesa el pequeño agujero, tan erecto que taladra el grueso muro. Del otro lado, alguien fuma, del otro lado alguien atrapa el humo, lo traga, lo escupe. El ojo se frota contra el músculo rígido hasta que rendido cede y explota como un chorro. Otra vez las flores. Si Narciso es una flor, entonces las flores solo pueden ser hombres. La belleza de las flores es una belleza de hombre. De nuevo el ojo se adentra en la cerradura. Un ojo superior a esa especie. Es la mirada de quien somete, supervisa, observa los movimientos - él mismo se mueve contra las puertas de hierro-. Las puertas soportan el peso de la soledad, un peso terrible, se esté desnudo o se vista un limpio uniforme.




















