En el mundo flotante los cuerpos brillan y el agua es un sueño. El río una linea estrecha donde no cabe más gente. Hace calor por eso corren desnudos. Los que corren más lento se vuelven invisibles
La luz contrae el espacio y luego todo se aquieta. Nos deja otra vez a oscuras, caminando sobre una tierra alfombrada de piel y muerte.
Hiroshima, 6 de agosto de 1945 . Un hombre lo recuerda. Un impacto. Sueños pasados en presente, visiones de futuro en pasado. El niño que había sido antes que irrumpiera aquella luz. Antes que se estremeciera el mundo para hacerse flotante.
Los cielos son manchas de acuarela, el reflejo de las olas las tomas de vista superpuestas de una peluca y neones filmados de noche en Tokio. Los contornos de hielos se convierten en cabello dispersado.
Un evocacion surrealista de Japón y la bomba atómica, en la forma de una historia infantil y cruel.
Dejamos en exhibición Le Conte du Monde Flottant de Alain Escalle, creador de un extraño registro visual y gráfico a partir de cuadros móviles, personajes reales, y nuevas tecnologías como el software Inferno, (Lógica discreta, ironía también ), el henrio y el Harry begining (Quantel), que Emilia la muñeca filósofa asegura entender.




















