
La vida es un lugar donde la gente muere
Posted on 02 Diciembre 2009 by oscar orellana

La vida es un lugar donde la gente muere
Posted on 22 Septiembre 2008 by oscar orellana


Para caer de un único golpe. Para ser aquel sonido que nadie sabe de dónde viene. O tu voz que flota sobre frentes planas y desérticas. Como árbol que colapsa, ser el tiempo muriendo en mi cerebro. Ser tu eco cuando ya se ha roto.
Cruzar la noche sobre un lobobsceno. La noche entera moviéndose hacia ti, hacia nuestro siniestro. Imaginarte en lugares infames. Rodar a tus pies como cabeza tibia, recién decapitada.
Un pacto de mal amados, un pacto de depredadores vinculados uno al otro por el miedo. Fulgurante. Terrorifico. Soplar la desesperación y consolarnos. Respirarse de todo, exiliarse del viento. Y juntos, seguir siendo solos. Salvajes, que lamentan el amor como a un antiguo amo.
Hago un sueño donde ocultarme, y conmigo, el que lo rodea. Boca inclinada en hambre, suavemente enferma. Las palabras distraídas, eructantes, furiosas.
Todo pasa; las miradas, los impulsos, las fiebres. La hora que atraviesa colgada a su sombra.
El poeta
“No se llama ya, no se llora ya…”
Posted on 05 Julio 2007 by oscar orellana
Dormiremos hoy detrás de nosotros, en un reflejo que es como la alegría: brillante, absolutamente ausente. De la profundidad de un sueño para saber de ese campo inmenso, la respiración, su contraparte verdadera. Aquí el aire se confunde con una espada de hielo. Trae colores salvajes, de nube-oscura jamás tocada. O incendio profundamente en nieve.
Esta mujer, este niño, este hombre, estos muchos, soy yo doblado en su envoltura, cuerpo largo, intolerable y tenso, sacudo mi polvo que siempre al agua aclara. La mitad de un soplo que hacia fuera del paisaje, se dibuja en blanco y se pierde adentro.
Con la mirada abierta todas las formas son monstruosas. Entre los ojos, el pensamiento, rompiéndose.
¿Cómo puede Dios levantarse cada mañana?
¿Como puede, sabiendo la longitud exacta del tiempo?.
Yo digo que ese amo estrecho no volverá a dictar jamás mis respuestas al misterio.
Ahora la llama de su gas seco, tira de mí, de todo él …
Posted on 28 Marzo 2007 by oscar orellana
Un espacio se abre sobre mi cabeza/
El gas entra, yo salgo/
SINCOPE ANOXICO
El aire es más aire que antes /
CIANOSIS/

Nueva York
Herman Schafer, 63 años, músico, decidió que no era necesario volver a abrir la puerta de su departamento, a la altura del 1720 , en la segunda avenida. Tal como lo había planificado, regresó a su hogar, y escribió una nota dirigida a Louise. Tardó apenas unos minutos en decidir cual era el mejor de sus trajes, el cual colgó cuidadosamente. Uno de los botones de la manga le sirvió como sujetador de la hoja donde se leía “Para vestir en mi entierro”. Los zapatos que debían acompañar al vestuario, quedaron perfectamente exhibidos sobre la cocina.En su preocupación por no dañar a ninguna otra persona, desconectó todos los artefactos eléctricos, encargándose que puertas, ductos y ventanas se encontraran sellados.
Continuando con su determinación, dispuso un par de almohadas sobre las sillas, encendió el gas y puso su cabeza en el horno.
Posted on 22 Marzo 2007 by oscar orellana
Autopsia: El acto de ver por sí mismo
En The Pittsburgh Documents, Stan Brakhage filma tres autopsias, prescindiendo completamente del sonido, al que considera una perversión estética. Enfundadas en goma las manos despliegan torsos, atraviesan craneos y remueven sesos.
Una sala de autopsia es un sitio demasiado pequeño para la vanidad. Apenas el espacio preciso donde instalar la mirada durante 32 minutos, la observación de un cuerpo abierto, sin nombre, sin una historia. Aquello que la medicina desgarra no es más que una máscara. Anatomía/anónima de órganos. El espacio prohibido, su arco salvaje domesticado por la educación que vuelve al origen.
Visión hipnagógica. Visión de lo visceral. Visión de músculos, nervios y membranas. Visión de lo que resta: nada. Y sin embargo, dentro de toda su violencia The Act of Seeing One’s Own Eyes, registra también el mecanismo único de la sensualidad. Nos recuerda que somos conciencia sensible habitando un mundo que nunca podrá ser insoportable, porque su propio artificio le niega algo que nos pertenece sólo a nosotros : el sentido.

Me has hecho recordar el cortometraje de Stan Brakhage “Autopsy” donde por más de 20 minutos, en absoluto silencio, el cineasta se dedica a filmar con detalle pornográfico la autopsia al cadáver de una mujer. Se me quedó grabado el recuerdo del color amarillo de la grasa estomacal y los reiterados intentos que hicieron los forenses con una sierra hasta poder partirle el esternón.
Y de pronto, éste comentario de Jose inclina otra vez la sorpresa y el entusiasmo. Y de pronto, la curva de monstruos y prodigios, playbackiana, siempre en descenso, persiste un tiempo más alimentándose en el soplo. Porque contra todos nuestros pronósticos, al menos uno de los dos sabe, que hay recuerdos sin acuerdo, menos existencia, ante los cuales la memoria vacila.

“I looked up ‘autopsy’ and discovered much to my amazement and delight that it comes from the Greek word ‘autopsis’, which translates out most specifically as ‘the act of seeing with one’s own eyes’”
El problema es que la mayoría de la gente no puede ver. Los niños en cambio, tienen una gama mucho más amplia de conocimiento visual, porque sus ojos escapan a las leyes artificiales de la perspectiva o la lógica compositiva
S.Brakhage
Notas sobre el cine de Stan Brakhage
Metáforas sobre la visión
Nombrar y definir el cine experimental o de vanguardia
Posted on 28 Enero 2007 by oscar orellana
1851
- Un pequeño grupo de Taxidermistas exhibe su trabajo en Crystal Palace.
La reina Victoria describirá la muestra, como una “grotesca maravilla” en una de las entradas de su diario.


















Historia Ficticia del Arte: El ojO está en la manO
Posted on 16 Diciembre 2006 by oscar orellana











Death Scene Per GreensonDr. Greenson also stated that he found Marilyn with her hand on the phone in his letter to Dr. Marianne Kris dated August 17th, 1962.“I could see from many feet away that Marilyn was no longer living. There she was, lying face down on the bed, bare shoulders exposed, and as I got closer I could see the phone clutched fiercely in her right hand. I suppose she was trying to make a phone call before she was overwhelmed. It was just unbelievable, so simple and final and over.”
Posted on 14 Diciembre 2006 by oscar orellana
Igor fue encontrado bajo una cama, aferrado a un pedazo de pan.
Pequeños Errores cotidianos


Posted on 10 Diciembre 2006 by oscar orellana

Por ser un “poetita cohete”, por eso te secuestran, por eso esta noche van a arrancarte un trozo de lengua.
¿Cómo es que sueño, tu cuerpo quemado, sin pies, tan oscuro?.
Y tú sonríes con esa alegría que deforma, que al hincharse se empaña.
Y yo nado hacia ti, como se nada en un espejo sin fondo.
Posted on 07 Septiembre 2006 by oscar orellana
Gordon Baer llevó a cabo un singular registro fotográfico de cada fase en la muerte de Beck: sus últimos meses, días y horas. Un viaje hacia al deterioro físico y la agonía.
¿Qué significa “morir con dignidad”? ¿Debemos entender el dolor como algo indigno en una sociedad que nos prohibe morir?
En 1955, el sociologo britanico Geoffrey Gorer publicó un ensayo bajo el provocador título de : « Pornography of Death ». Gorer estudia por primera vez, los efectos traumáticos de la negación moderna del duelo. Su tesis es que la muerte ha ocupado el lugar del sexo como nuestro principal tabú.
La muerte se ha convertido en algo obsceno, y al igual como sucedía antes con el sexo, no hay que nombrarla en público ni obligar a otros a hacerlo
( Philippe Ariès “Morir en Occidente”)
El director Bertrand Tavernier realizó en la década del 70, Muerte en Directo (Deathwatch), film acerca de un canal de televisión que se dedica a transmitir en vivo la muerte de una mujer que sufre una enfermedad terminal. Sin que ella lo sepa, es filmada por un sujeto al que han implatado una cámara en sus ojos. La mayor parte de la audiencia está interesada en seguir el programa. Una parte del público, sin embargo, lo califica de asqueroso y ofensivo. En una escena el camarógrafo – voyeur, interpretado por Harvey Keitel responde a las quejas de una persona perteneciente a este último grupo:
“Es la única pornografía que nos queda, y que, en general, está bien cubierta de hojas de parra”
Y todo esto para volver sobre los límites del placer y su imposible taxonomía. Al planificado suicidio de Gabrielle y la melancolía de su anticuario necrófilo, que observa como su colección de cuerpos, se descompone a cada segundo que pasa. A las palabras de aquel embalsamador que no aprecia tanto la extraña fascinación de ella como yo lo hago.
Todo esto para volver una vez más a Sandra Larson hasta escucharle decir :
Posted on 31 Agosto 2006 by oscar orellana
1989 : Un cuerpo comienza a descomponerse en Parkland, cerca de Sídney. Es la marca de algo terrible que insiste, que vuelve.
Si se pinta un crimen en la memoria, luego de un tiempo se vuelve transparente. Cuando esto sucede, es posible ver el trazo que se deseaba mantener oculto: aparece de pronto, un secreto bajo el vestido de la niña. La figura del padre se convierte en la de un carnicero, los hermanos gritan en la misma cama. La familia entera se pierde como una mancha en el retrato abierto.
Ahora que la escena brota de otras capas, muestra lo que verdaderamente fue su vez primera.
Algunas veces de forma correcta, casi siempre a la inversa.
Posted on 21 Agosto 2006 by oscar orellana

El silencio sucedió a la masacre. Un silencio, para señalar a los monstruos la hora en que debían aspirar su propia pestilencia.
Cuanto más el cuerpo se reduce, cuanto más se vuelve obsceno, viscoso y excesivo, deviene en plenitud su verdadera apariencia humana.
El silencio de un paisaje humano. Sin ojos, que continúan abiertos, como lo están los de un cadáver o un niño.

Posted on 12 Julio 2006 by oscar orellana
I have no particular desire to live.
I have no particular desire to be killed.
It is a matter of indifference to me.
I do not think I am altogether right.
I never could understand myself
Querida Señora Budd
Creo que fue en 1894 cuando un amigo mío se embarcó como ayudante de cubierta en el vapor Tacoma. Zarparon de San Francisco rumbo a Hong Kong. Al llegar allá, él junto a otros dos marineros desembarcaron y fueron directo a emborracharse. Al regresar a puerto, el barco ya se había ido. En aquella época China padecía una hambruna terrible por lo cual, incluso la carne más barata costaba de 1 a 3 dólares la libra.
A tanto llegó la escasez que muchos niños comenzaron a ser vendidos como comida con el proposito de que los adultos no murieran de hambre. Por ese entonces, alguien menor de 14 años no estaba seguro en las calles. Uno podía caminar hasta la tienda y pedir carne o costillas y de inmediato, era traída al mostrador la parte desnuda de un cuerpo para que uno eligiera la que más deseara.
La parte trasera de un niño o niña se consideraba la más deliciosa y era vendida en cortes muy finos, a un precio altísimo. De lo que sí estoy seguro, es que mi amigo John permaneció allí el tiempo suficiente como para tomarle gusto a la carne humana. A su regreso a Nueva York se robó dos niños de 7 y 11 años. Los llevó a su casa donde los desnudó y amarró en un closet. Quemó luego todo lo que traían puesto. Apaleándolos varios días y noches con el objeto que se ablandaran lo más posible.
Decidió matar primero al niño de 11 años, puesto que tenía mayor cantidad de carne. Cada parte de su cuerpo fue guisada y comida excepto la cabeza, los huesos y las visceras. Hasta el último trozo fue hervido y frito. El niño pequeño fue sometido al mismo proceso. Por ese tiempo yo vivía en la 409 este con la 100 sur, muy cerca de donde se encontraba su casa.
Tan seguido repetía lo buena que era la carne humana que me hice a la idea de que debía probarla también. Fue así como el domingo 3 de Junio de 1928 toqué a su puerta, justo en la calle 15. Tal vez no me recuerde. Llevaba queso y algunas frutas que compartimos tras su delicioso almuerzo.
Cuando su pequeña Grace se acercó para sentase en mis piernas decidí que debía comerla. Bajo el engaño de llevarla a una fiesta pedí le diera permiso a lo cual usted accedió después de discutirlo un rato con su esposo. Caminamos de la mano largas calles hasta una casa vacía que había elegido con anterioridad, cerca de Westchester.
Al llegar, le dije que permaneciera afuera. Mientras ella recogía flores subí rápidamente al segundo piso y me quité toda la ropa. De no hacerlo, se mancharía de sangre. Cuando estaba todo listo corrí hacia la ventana y la llamé. Me escondí detrás de la puerta hasta que estuvo en el cuarto.
Al verme desnudo comenzó a llorar y trató de escapar por las escaleras. La sujeté pero no paraba de gritar. Como continuaba arañando y mordiendo tuve que asfixiarla hasta que por fin dejó de moverse. Luego la corté en pequeños pedazos para poder llevar su carne a mi departamento. Ahí prepré su estupendo y delicioso cuerpo. Me tomó cerca de 9 días acabarla por completo. De haber sido mi intención hubiera tenido sexo con ella, pero no quise. Puedo asegurarle que murió virgen.
Posted on 28 Junio 2006 by oscar orellana
Si las flores son tan bellas
es porque el sueño que se duerme
las envuelve
Posted on 20 Febrero 2006 by oscar orellana
Este cuadro oculta un secreto. Tal vez esté vivo tal vez esté muerto. No es difícil hallarlo si te animas a encontrarlo:
Dos niños lloran en un huerto. No todo lo que digo es cierto. Si los miras de costado notarás que están helados. No es un huerto es solo pasto, a veces las mentiras son de asfalto. La que viste de uniforme tiene hoy otro nombre. La que el cuadro no muestra es también una campana aunque nunca fue su hermana.
Los niños ya no lloran. Después de Mary debes escribir Flora. Sus cuellos son pequeños es divertido hundirse en ellos. El cuerpo desnudo comienzan a podar. Las hojas muertas son las más duras de arrancar. Si he dicho “Tijeras” estoy diciendo “ha sido ella”. Cuando la piel se afeita una de las dos se da vuelta.
En el Juego de Mary Bell cortaron una letra sobre el vientre de él. Pero la que no quiso mirar regresó a escondidas y marcó una linea más.
Ahora que lo sabes podemos juntos repetir:
” Que una N jamás será una M por mucho se empeñe en fingir ”
Posted on 02 Febrero 2006 by oscar orellana
Hay sueño aquí adentro. No hay ventanas y no sé si es noche o día lo que roza las paredes. Los parpados plastificados dan salida a una mirada insomne. Si abro los ojos tengo ojos que no ven.
El cuepo se estira hacia afuera como si escapara, la sed lo arruga, las glándulas se aprietan. Un líquido oscuro sube por la nariz. La aguja móvil que poco a poco se acerca amenaza con detener el tiempo pero el magneto adosado a la máquina siempre está listo para echarlo andar de nuevo. Evito respirar, pierdo el equilibrio. La cabeza torcida hacia abajo se cubre, después de un rato ya no arde.
Me alejo, la boca ladra. Sobre la tierra se hunden cuatro patas. Entonces comienzan a desfilar a mi alrededor sin detenerse. Yo tengo siempre que alinearme tras ellos. Recibo lo que me dan pero jamás me invitan a su mesa. Los otros saben que este animal desnudo que abre y cierra su hocico de dolor, es el mismo que por detrás empuja un palo hacia adentro.
Colgado los ojos se alargan, se llenan de aire. Desde arriba se ve la torre, termina en punta y no es muy alta. Las cuatro patas continúan avanzando. Las alas apenas hacen ruido cuando se mueven. A veces los gritos se vuelven tan silenciosos que desaparecen.
El suelo es rojo, no tiene nubes. Sin patas es difícil arrastrarse sobre él porque está vacío, como un espejo donde no se ve nada. Vacío como cuando el hombre se mira asimismo desde lejos.
Posted on 20 Enero 2006 by oscar orellana

No pude evitar que la bolsa se rompiera. Entonces una de las larvas se adhirió a mi pierna y comenzó a hacer un pequeño agujero llevándose hacia dentro todo lo que había perforado. Al inicio pensé: “es mi piel, no debo hacer nada” . Sin embargo, ya no estoy tan seguro.
Le tomó más de 4 años al proceso de regeneración tapar el hueco. El mismo tiempo que tardó la larva en fijar la piel que ahora usa para envolverse y dentro de la cual crece. Durante los años que la herida se mantuvo abierta no pasó ni un día que dejara de observala. El parásito es de modo increíble inteligente y hace uso de los mecanismos más extraños para librarse de cualquier intento de mi organismo por eliminarlo.
Cuando comenzó a desplazarse no superaba el 0,1 milímetro de longitud. Pero ahora al notar como parte de de su cuerpo sobresale a la altura del abdomen calcular su tamaño solo me llena de espanto.
Por las noches es cuando más avanza. Al ir envuelta en mi propia piel evita las defensas, las que confundidas terminan por abrirle paso mientras se precipitan en su interior para alimentarla. Enciendo una vez más la luz del cuarto y leo sin necesidad de abrir los ojos el mismo parrafo :
“Los estrepsípteros- son los insectos parasitos más extraños. Permanecen dentro toda su vida. La larva, que en principio es minúscula crece hasta llenar por completo el cuerpo que desde el primer día se come desde adentro”
Posted on 06 Enero 2006 by oscar orellana
Dear Mum and Dad:
We had a really beautiful lunch today. We had some turkey and a lot of vegetables. They tasted really nice. The man is feeding us really well. The man took us to see the Sound of Music yesterday. Little Grant fell asleep in it though. He could not understand it.
The man was very disappointed that you brought all those policemen with you. He knew all the time that they were there, he says that is why he sent the message to go across the street so that it would disturb the positions of the policemen.
The man said that I had better stop now, so I will. Grant and Arnna send you their love.
Love Jane, 1966
Posted on 27 Octubre 2005 by oscar orellana
Y sin embargo, pocos lo recuerdan. Que rápido se olvida el espanto, la fatalidad. Acerco el libro donde con palabras alguien intenta encerrar el horror de aquella noche. No lo abro. Mis ojos se hunden en la imagen del auto suspendido al borde del acantilado y el mar, siempre el mar, aguardándolos. Pero ni la blanca violencia de aquellas olas o la fuerza asfixiante del viento podrían barrer el contorno de sus caras, el sonido de sus voces.
Suelto el libro que no leeré jamás. Su historia, la ecuación humana que no es otra cosa que la maldad, ya habita y se reproduce en mi mente.
Ocurrió en julio. Un jueves de 1970…
Posted on 11 Octubre 2005 by oscar orellana
“LA NIÑA
La pequeña se duerme
sin dejar de tener su muñeca abrazada;
y ese adormecer llenará su pensamiento naciente
de miles y miles de sueños oro.”
La pequeña se adormece
no es mi aliento
Otro aire la mece
La pequeña se duerme
me quedaré cerca
por si desea verme
Posted on 01 Octubre 2005 by oscar orellana
Y aquí tienes
la belleza incierta
Su brillo escarlata
La belleza
que solo el roce delata
Pero observa bien
cuan delicado es mi Bonnet
Tan distinto al de esas putas
que presumen de su
Mal Francés
¿ Por qué arde la espada
su noche
en vapores de mercurio?
¿ Por qué repites
que este cuerpo
no se parece a ninguno?
Ahora ven
Desálmame
Sí. Desálmame
Pero no intentes
quitarme el sombrero
Porque si lo haces
Muero
Posted on 27 Julio 2005 by oscar orellana
concupiscencia
infinito deseo
vendaval
inmenso
duda
perenne
calavera de placer
dulce ausencia
viento de miel
aroma
de silencio
exaltación
asfixia hueca
brújula
de vértigo
humo
de nada
por el gran Nicho de Aire ( y él sí que sabe de o-xxx-igeno)
Posted on 26 Julio 2005 by oscar orellana

Tengo un juego oculto
Balanceándose
sobre el razonamiento.
A veces cuelga.
A veces con fuerza
al plástico se adhiere.
Entonces
un vértigo seco
la cara desfigura.
Ahogada
desde adentro
la mente
se transmuta y gira.
El oxígeno oscila.
Tiemblo.
Constriccion del paso.
Sustracción del tiempo.
Después todo es blanco
Como si una elegía
se tragara el cuerpo.
Posted on 07 Julio 2005 by oscar orellana
¿ Quien me ha puesto este traje negro y difícil?.
Oscuro como aquel sombrío bosque hacia donde vuelan los pájaros a la espera de la muerte.
Tengo los ojos cansados de tanto barrer la lluvia.
Los labios agrietados por donde cae una y otra vez tu dulce nombre.
La bella fábula que ayer te contaba hoy solo sirve para adormecer tu alma.
En un paisaje imprenetrable tu voz se pierde. Arrastro conmigo la espesura del tiempo, entre mis piernas la oscuridad se enrolla. No logro alcanzarte. Pero me niego a dejarte ir mientras escarbo el suelo buscando tus pasos sobre una tierra hinchada y seca.
El viento que sopla es ahora mi enemigo – cada huella que arranca más de ti me aleja. Permanezco desnuda frente a un pesebre horrible y vacío.
¿ Por qué ya no te oigo? ¿ Por qué tu tibio aliento no me acaricia más la frente?
Mi pequeño hijo. Ya no logro sostenerte. Tu cuerpo se vuelve cada vez más pesado,
de entre mis manos poco a poco resbala. A lo lejos una mujer susurra : “Es el entierro del amor”.
Entonces, sentada entre gente triste una luz me descubre, con los brazos cruzados
apretando un espacio donde ya no hay nada.
Posted on 22 Junio 2005 by oscar orellana
Esta noche la perfección se ha asomado sin aviso. Su piel tersa y morena permanece intacta, no se afea con la luz verdosa que resulta un desastre para la mayoría. El cabello rizado y negro, contrasta con el azul profundo de los ojos que, por descuido de alguien, siguen abiertos. La nariz, la boca y las orejas armonizan entre sí , aumentando la simetría de la cara, dando por irónico que parezca cierta expresión de vitalidad. El resto del cuerpo es igualmente bello, exhibe una gran definición muscular, y la ausencia de heridas, permite que pueda admirarlo en su estado original, o sea, intensamente hermoso. Apenas un defecto imperceptible: el color morado de los labios. Una lástima, es el problema de la asfixia y sus efectos.
Mi puesto como encargado de la morgue es el que mejor se adecúa a mis necesidades. Trabajo solo, lo que me evita tener que dar explicaciones. Además el horario nocturno es ideal para conocerse sin ser interrumpido. Durante años he venido desempeñando diferentes oficios , siempre dentro del mismo círculo, y ninguno me había dado tantas ventajas como este. En las funerarias por ejemplo, cumplía con vestir y maquillar los cuerpos, pero el tiempo de trabajo era tan reducido que nunca llegaba a vincularme afectivamente con nadie. Luego, como voluntario de un equipo de rescate, tenía incluso el desagrado de encontrar sobrevivientes. Después conseguí un puesto como fotógrafo forense, pero el hecho de guardar cierta distancia no hacía más que aumentar el deseo. De cualquier modo, estas experiencias me permitieron afinar aún más mis sentidos. Por eso, cuando leí el aviso publicado por el hospital, mis facultades estaban listas, y mi peculiaridad se encontraba más ansiosa y receptiva que nunca.
Debo confesar que el placer más agudo proviene de mi encuentro con la piel, un contacto en ningún aspecto similar al que se produce con una persona viva. A través de él, he descubierto el secreto de la anatomía humana y su textura. En el roce con un muerto es imposible confundir la satisfacción sensorial con cualquier sentimentalismo, siempre ilusorio y falso. En cuanto al sexo del cadáve, es un elemento irrelevante e independiente de la exploración que me ofrece. A tal punto he llegado, que he podido elaborar una modesta taxonomía, donde el placer es clasificable según el canal al cual estimula. Se encuentra de este modo, el placer srcofiano, propio de las mejillas, el pecho y el vientre. El placer dermestiano , exclusivo de los labios y la parte húmeda de los párpados . Por último el placer sedoso, del cabello y el vello púbico. El goce visual presenta también su distinción: es así como el tono de la piel y los ojos, despiertan diferentes emociones: los colores claros me producen una grata serenidad; los tonos más intensos en tanto, me envuelven de energía y disparan lejos mi excitación.
Aunque otorgo a la examinación largas horas, ésta corresponde apenas una etapa de la experiencia. Ya saturados los sentidos. Vuelvo a la observación minuciosa del rostro y la expresión estampada al momento de morir. La frase “ rostro sin vida” es una clara muestra de la ignorancia que lleva al desconocimiento del lado sensitivo de la muerte. La expresión facial de un cadáver refleja la esencia de la vida mejor que ningun otro medio. La gente dedica su existencia al desarrollo de gestos con el fin de ocultar sus verdaderas emociones. Cuando involuntariamente se manifiesta la prehistoria emocional, la más básica, anterior a cualquier idea absurda de moralidad, ¿quién registra su imagen?. Y aún, suponiendo que fuera posible, ¿quién desearía compartir su vulnerabilidad?. ¿La tragedia de los vivos no radica acaso en disfrazarse?. Pero, un cadáver… ¿Qué pretendería ocultar?. No es solo la desnudez de la expresión, sino el significado que revela al haberse dado justo en el momento de la muerte.
Me apasiona la idea de reconstruir una vida a partir de unaexpresión, la cuál, refleja el misterio de las relaciones que ha dejado atrás. Siguiendo esta premisa llevo un cuaderno de anotaciones bajo el título Fisonomía de la Existencia. En él, registro todos los rasgos que aparecen en cada cadáver. Después observo cuáles se repiten con más frecuencia y los agrupo en categorías. Finalmente consigo un patrón que relaciona los grupos con el tipo de existencia que han llevado. En este análisis prefiero omitir la causa del fallecimiento, excepto en los suicidios, cuando preciso de conjeturas más detalladas. Si fallo en este intento, no importa. De cualquier modo, nadie sabrá nunca de estas anotaciones. Su único objetivo es atesorar el recuerdo de aquellos, hombres, mujeres y niños, con quienes me he relacionado. Casi siempre el término de dichas notas coinciden con un hilo de luz filtrándose a través de la estrecha ventanilla de la morgue.
No hay duda. La perfección se ha instalado junto a mí esta noche. Rostro, boca, manos. En pocas horas vendrán las manchas que estropearán su piel tersa y firme. Aparto por un instante la vista para despedir a los camilleros. Miro hacia afuera, y me apresuro en cerrar la pesada puerta. Las manchas ya no tardan, siempre las mancha .
Posted on 16 Junio 2005 by oscar orellana
El tren llegó muy temprano esa mañana. Se me reportó que más gemelos habían sido encontrados. Como de costrumbre solicité se les condujera lo antes posible al bloque experimental. Ahí constaté que se trataba de unos hermanos húngaros. Mis ojos parecían curvarse sobre ellos. Apenas podía contenerme mientras los guíaba hacia el cuarto de examinación.
De pie frente a mí, se me figuraban unos diminutos dioses que exigían con atención ser contemplados. Minutos más tarde reingresaron bañados y desnudos a la sala. Algo más sereno tomé registro cuidadoso y específico de sus medidas, ningún detalle podía ser omitido. La anotación textual es la siguiente: ” Edad 14 años, procedencia húngara, sexo masculino. Apariencia; extremadamente atlética y hermosa. Abundante vello corporal que conservarían durante la primera etapa”
Concluido lo anterior encargué a mis ayudantes su cuidado. La indicación era clara:
los gemelos permanecerían bien alimentados e intactos por algun tiempo
Durante los siguientes días, al finalizar mi jornada, pasaba a saludarlos y a platicar con ellos: les preguntaba si estaban siendo bien atendidos. Mientras respondían, no podía dejar de pensar en lo encantadores que me resultaban.
El día 12 fueron radiografiados totalmente. Ya había establecido lo que sería la segunta parte de la examinación: Introducir tubos a través de sus narices hasta alcanzar los pulmones. Al tiempo que eran ventilados con un gas que los forzaba a toser violentamente. El esputo desprendido se extraería para ser analizado.
Se les fotografió por varios días. El propósito de dichas imágenes era evidenciar el hallazgo de alguna variación en los patrones del pelo. Para ello, se les mantenía por horas parados, invertidos o en genuflexión, de este modo, se ampliaba a través de las posiciones el espectro en que el vello de brazos, genitales y el resto del cuerpo era fotografiado.
La última prueba se realizó en la madrugada del día 15. Fueron despertados y llevados a un pequeño cuarto provisto solo con una tina en su centro. Entonces los obligué a hundirse en el agua que estaba muy caliente. Sus alaridos eran atroces e impedían que me concentrara. Por lo cual decidí atarlos con correas a una tabla. Una vez paralizados cada pelo de su piel fue arrancado de raíz , se necesitó meterlos dentro de la tina al menos 5 veces. Luego que gran parte del pelo había sido recogido, di instrucciones para que se les afeitara completamente.
Por medio de enemas de dos litros que les causaron mucho malestar se logró una hiperactividad digestiva. Se les mantuvo atados todo el resto del día mientras se sucedían múltiples evacuaciones, las que descendían a través del recto distendido. Al ser hecho el procedimiento intestinal sin anestesia, los gemelos gritaron tan ruidosamente que se hizo inevitable tener que amordazarlos. Lo último fue una examinación urológica que les produjo un dolor tan intenso que terminaron por sumirse en una especia de fátiga y sopor profundo. El tejido fino fue tomado de sus riñones, próstata y testículos. Varias muestras de semen se incluyeron también en este control.
Después que todos los datos y pruebas se habían llevado a cabo determiné su extinción con una sola inyección de cloroformo, asegurándome al igual que en los casos previos, que su muerte se produjese al mismo tiempo. Tras ser disecados envié sus órganos al centro de investigación racial y evolutiva biológica ubicado en Berlín, desde donde espero se me informe sobre los avences en mi trabajo.
Posted on 14 Junio 2005 by oscar orellana
Tras su muerte en el hospital, lo transporté de inmediato hacia el castillo. Habíamos planeado cada detalle: El proceso debía iniciarse con una inyección de oxígeno para recuperar artificialmente las funciones de circulación y respiración.
Cuando la temperatura corporal comenzara a disminuir, tendría que suministrarle una dosis de heparina evitando así la coagulación de la sangre.
Sus indicaciones eran precisas: Se hacía imperioso enfriar el cuerpo al instante de producirse el paro cardiaco, antes de la muerte biológica. Cuando el registro del cerebro es nulo. Con esto se permite que las células reduzcan su actividad y necesiten extraer menos oxígeno de la sangre, logrando sobrevivir por más tiempo.
Alcanzados los 3° grados bajo cero sustituí la heparina por una solución de glicerol. Entonces me enfrenté al primer problema: invertir el sentido del circuito de introducción de esta sustancia, de caso contrario las válvulas cardíacas impedirían la entrada de líquido a la cavidad pulmonar.
En esta operación tardé casi 6 horas.
Tal como él lo había hecho hace 21 años atrás, deposité el cuerpo en un gran congelador de acero inoxidable, al interior de una bolsa de plástico, completamente aislado, para luego rodearlo de hielo y silicona, aumentando el frío gradualmente hasta llegar a los 79 grados bajo cero al cabo de una semana.
Al verlos reunidos en esa misma tumba glacial de casi dos metros de largo por un metro y medio de ancho, el frío dejó de perturbarme. Me tendí junto a ellos, acaricié sus rostros. ¡Dios mío que bellos eran!, solo yo opacaba la hermosura de ese cuadro.
El congelador lo había construido para sí mismo, pero luego Monique, mi madre enfermó y murió primero, No había cumplido aún los 45 años. Desde entonces ella permanecía ahí a su espera.
¡No!. Nadie debe jamás saberlo. Aunque la idea horrible que el congelador en algún momento no funcione y los cuerpos de mis padres se destruyan me persiga hasta mi propia muerte.
Posted on 08 Junio 2005 by oscar orellana

Me sentí entre el cielo y la tierra, cuando quedé balanceándome. Me pareció como si una caldera de vapor estuviese en mi cuerpo a punto de estallar. La sangre en mis arterias y venas parecía no circular. Sentía pinchazos en todo el cuerpo sumamente dolorosos y enseguida la impresión como de una explosión en mi cabeza, como la erupción súbita de un volcán.
Inmediatamente después experimenté un bienestar extraordinario que substituyó a las primeras sensaciones desagradables y dolorosas, tan maravillosamente agradables que quisiera experimentarlas de nuevo sin miedo a no volver.
Una luz opalina y lechosa acaricia tu vista, un gusto desconocido perfuma la boca, asciendes por el espacio y dejas el suelo detrás tuyo. Escuchas miles de voces susurrando dulcemente un nombre que ya no te pertenece hasta casi morder la eternidad a dientes llenos.
Si eres descolgado, vuelves a sentir la tortura del primer momento, la que te hunde en un inmeso martirio, con dolores en la nariz y los dedos. Media hora después, estos desaparecerán, pero ni por todos las riquezas del mundo desearás que tu resurrección haya comenzado.
Posted on 12 Enero 2005 by oscar orellana
El laboratorio situado al lado del crematorium, se hace cada vez más estrecho: apenas 14 pares de gemelos todos ellos gitanos bastan para repletarlo. He dado ordenes para que sean colocados sobre la mesa de mármol pulida uno junto al otro para llevar a cabo su disección .
Mi ayudante entonces procede a inyectar cloroformo en sus corazones, matándoles instantáneamente. Sus cuerpos imperfectos, dado su origen, carecen de cualquier interés para mí, pese a ello dedico algun tiempo para observar meticulosamente cada pedazo y órgano.
Posted on 12 Enero 2005 by oscar orellana
He suministrado 5 inyecciones a cada una. Por la tarde he notado que Miriam desarrolla una fiebre extremadamente alta. Tiembla sin control. Sus brazos y piernas se han hinchado hasta ser de un tamaño enorme. Al día siguiente junto al Dr. Konig la hemos vuelto a examinar. Después me encuentro detenido en una idea fija mientras observo como mi mano enfundada en un guante blanco se desliza en perfecta sincronía al escribir:
‘ Malo, demasiado malo, ella es tan joven sin embargo dudo que su organismo soporte el dolor más allá de 2 semanas .’
Entonces, vuelvo mirar la cara inexpreva de la otra niña: Eva.
¿Me dará su cuerpo el secreto que me permita llegar a EUGENIA?”.
Posted on 06 Enero 2005 by oscar orellana

Fue una noche de noviembre. El doctor Ara como de costumbre, acababa de examinarme y despedirse hacía poco rato en la sala 63 donde yo me encontraba. No sé por qué algo no permitía que pudiera cerrar los ojos. De pronto, oí el sonido de unos pasos subiendo la escalera principal. Intenté levantarme, sin embargo, el pánico me dejó completamente inmóvil. Alguien abrió la puerta y entonces pude ver a un grupo de hombres rodeando la cama. Quise defenderme, pero era como si el terror se hubiese apoderado de cada uno de mis músculos. Mientras me subían a un camión estacionado justo frente al recinto pude ver a lo lejos la figura diminuta del doctor que en vano trataba de impedir mi secuestro.
Una vez asegurado que cualquier intento de escaparme era imposible, detuvieron el motor del automóvil, pasando ahí el resto de la noche. Me habían cubierto el rostro y atado con una soga fuertemente a una especie de camilla. Creo que estuvimos dando vueltas más de dos días por las calles de la ciudad, deteniéndonos solo a ratos. Las discusiones entre mis secuestradores eran frecuentes. Uno de ellos llegó incluso a decir que lo mejor era hacer desaparecer pronto el cuerpo. Comprendí que el plan inicial no había resultado como lo previsto y que estaban decididos a matarme. Es extraño, pero ahora que lo pienso no sentí miedo sino al contrario, una profunda melaconlía. La voz de Juan y el recuerdo de sus manos sosteniéndome llenaron cada espacio de mi mente.
Después de ese episodio perdí la noción del tiempo y mis recuerdos se tornan un poco difusos. Algo ocurrió, pero mis capturadores desistieron ante la idea de asesinarme. Constantemente nos cambiábamos de lugar. Moviéndonos casi todos los días de un sitio a otro. En su mayoría alejadas bodegas y depósitos abandonados. Se notaba a medida que pasaba el tiempo cierta desesperación en sus actos y en el modo en que se comportaban. Lo anterior sumado a mi certeza de que cualquier petición respecto a mi rescate sería aceptada, alimentó en mi interior la falsa esperanza de una futura y temprana liberación.
De acuerdo con mis cálculos este continuo desplazamiento debió prolongarse por casi un mes. Hasta que optaron por recluirme, según las palabras de quien deduje era el jefe de la operación “ en un lugar más seguro” Este sitio, se diferenciaba notoriamente del resto. Para llegar a él, tuvieron que esperar a que amaneciera reduciendo de este modo al mínimo las posibilidades de ser vistos o descubiertos.
Amarrada y cubierta comenzaron a moverme. Por un instante, mientras inclinaban la camilla hasta situarla de forma completamente vertical, la tela que tapaba mi cara se desprendió levemente. Si bien no identifiqué a ninguno de ellos supe que su deseo era hacerme entrar al ascensor de un edificio. Concluido el traslado los hombres me dejaron abandonada y se marcharon. El pequeño campo visual del que disponía mi ojo izquierdo reveló que se trataba de un departamento, un piso residencial muy elegante y lujoso. Cualquier respuesta estaba fuera de mi alcance. Toda esta situación me resultaba ilógica y sin sentido.
Durante el día siguiente la inercia y un calor insoportable parecían extender el tiempo a su antojo. De repente percibí desde el cuarto donde me habían encerrado el eco de una voces que discutían. Se trataba al parecer de un hombre y una mujer, aunque no podría afirmarlo con total seguridad. Por la tarde al percatarse que la puerta estaba entreabierta uno de estos se apresuró a cerrarla. Fue solo ahí que logré ver su rostro. Sí, era un hombre algo mayor vistiendo uniforme y que por alguna razón su cara me resultó familiar y conocida.
Cuando ya era de noche y mientras imaginaba que los nuevos encargados de mi secuestro dormían algo terrible pasó. Uno de ellos se acercó a la habitación y abrió muy despacio la puerta como temiendo que el otro despertara. Titubeó un poco y luego se aproximó en silencio. No se atrevió a seguir caminando y desde la mitad de la sala me observó por unos segundos, en ningún momento se animó a tocarme. Entre las sombras distinguí la silueta de una mujer a quien nunca antes había visto. Creí que conmovida al verme en este estado se había arrepentido y su intención era ahora la de dejarme escapar. Pero no hizo nada limitándose a retroceder cuidadosamente para no hacer ruido. El lugar estaba completamente oscuro. Se quedó apoyada sobre la muralla, en el borde de la puerta. Alcanzó a susurrar algo así como “ Todavía eres tan hermosa ” antes que el hombre se acercara de improviso y le disparara dos veces cayendo de inmediato muerta sobre el piso. Agonizó retorciéndose en espasmos por un rato. Después un silencio frío fue atravesado por unos horribles gritos.
Hasta la madrugada todo el lugar se transformó en un ir y venir de militares. De versiones y preparación de comunicados de prensa. De un sin fin de planes y órdenes secretas a ejecutar. Pero sin que nadie repara en mí ni por un instante. Y sin que yo lograra entender nada acerca del siniestro espectáculo que se desarrollaba a mí alrededor.
Al tercer día del brutal crimen de aquella mujer y en medio de una maniobra que tenía por objeto bajarme del camión y colocarme en el interior de una estrecha caja. Una de las cuerdas que me mantenía sujeta se cortó azotándose violentamente mi cuerpo y mi cabeza contra el suelo. Parte de mi vestido se descosió dejando al descubierto un hombro. Noté entonces que mi piel había cambiado, adquiriendo una tonalidad verdosa, repulsiva casi inhumana. No tuve demasiado tiempo para estremecerme sobre este hallazgo puesto que otro aún más perturbador se adueñó por completo de mi pensamiento. El Titular en la portada mojada y sucia de un periódico con una noticia que hasta hoy después de tanto tiempo no deja de aterrarme:
La Maldición de Eva cobra su primera víctima
17 de Julio, 1956. El mayor Arandia, temiendo que alguna pista sobre el paradero oculto del cadáver embalsamado de Evita, pudiera llevar a los Peronistas hasta su casa, dormía con una pistola bajo la almohada. Cuando la puerta se abrió, disparó dos veces contra la sombra que había aparecido. Era su esposa embarazada, la que caía muerta sobre la alfombra del dormitorio. Al ser interrogado declaró:
Posted on 06 Enero 2005 by oscar orellana
A juicio, de mi colega el destacado Doctor Guillotin, con quien he tenido el gusto de intercambiar ideas y reflexiones, en los pasillos de la Academia de Cirugía, la invención de su instrumento asegura a la víctima un dolor casi imperceptible. Apenas las escasas fracciones de segundo, que tarda la cuchilla en cortar la cabeza.
I. Con mucha frecuencia el condenado, sufre un síncope antes del momento fatal. Por tanto, cuando el verdugo lo decapita es prácticamente ya un cadáver. Compartirán conmigo que la angustia, y la ansiedad son estados que muchas veces nos juegan en contra.
II. Las diversas entrevistas que he efectuado a verdugos confirman este dato. En ellas, los ejecutores me han señalado, que de cada 10 sujetos, apenas uno iba más o menos íntegro al suplicio. Mientras que el resto se encontraba ya medio muertos cuando subían al cadalso. Parecían más bien, según estos, una masa inerte y carente de fuerzas. Esto avalaría mi teoría acerca, de que el verdadero dolor no lo sienten al ser guillotinados, sino en los momentos previos la muerte. Se trataría de un dolor moral, nada más que eso.
III. Pero no pensarán que me he limitado solo a observar. También he dedicado muchas horas de investigación a experimentar con animales. Guiado por la intención sincera de demostrar que tal método constituye un enorme progreso en relación a otras técnicas precarias como: La estrangulación, la horca, la hoguera, y especialmente el descuartizamiento, el que por su total carencia de sutileza, ni siquiera debiese ser mencionado. En fin.

IV. Pero no pensarán que me he limitado solo a observar. También he dedicado muchas horas de investigación a experimentar con animales. Guiado por la intención sincera de demostrar que tal método constituye un enorme progreso en relación a otras técnicas precarias como: La estrangulación, la horca, la hoguera, y especialmente el descuartizamiento, el que por su total carencia de sutileza, ni siquiera debiese ser mencionado. En fin.
V. Debo admitir, sin embargo, que persisten ciertas dudas. Últimamente, se ha venido propagando la absurda idea de que la cabeza continuaría pensando y sufriendo incluso separada del cuerpo. Anatomistas de gran prestigio se han sumado a tan tamaña estupidez. Han afirmado que la cabeza conservaría por unos segundos o minutos sensibilidad y pensamiento. Basando tal brutalidad en algunos movimientos y espasmos espontáneos, que significarían según ellos una clara manifestación de dolor tanto del cuerpo como de la cabeza tras la decapitación. Agregan, en lo que yo veo como una campaña de desacreditación, la sensación de pertenencia que experimentan algunas personas luego de la amputación de alguno de sus miembros, aún después de largo tiempo de haber sido intervenidos.
VI. Reconozco que en la serie de pruebas con animales, a los cuales he decapitado, se observan contracciones en la lengua, ojos y labios. Por ejemplo, ayer al tocar la córnea de una gallina, el párpado se cerró. Pero esto responde simplemente a un acto reflejo, ya que al producirse la decapitación se llega a un nivel de asfixia con tensión arterial cero. Esto afirma mi hipótesis de que tales movimientos son puros artificios biológicos. La decapitación mata sin agonía, en perfecta calma, anulando el poder reflejo y el automotor. La hemorragia súbita hace caer la tensión a 0 en 1/10 de segundo y paraliza la conciencia, la voluntad, y la sensibilidad.
VII. Según mi análisis la muerte se produciría por un doble mecanismo: a) por asfixia y b) por inhibición. La pérdida de conciencia, es sin lugar a dudas, y contraria a la opinión de mis detractores: instantánea. En cuanto a la cabeza en sí, es necesario acotar que una vez separada del cuerpo, conserva una calma absoluta por dos o tres minutos, tras ese periodo sobrevienen solo en algunos casos, movimientos extraños en la cara, apertura o cierre de la boca, entre otros. Le he solicitado, a algunas personas para fundamentar aún más mi teoría, que después de la decapitación me guiñen un ojo, como prueba de que aún están conscientes. Obviamente, adivinarán que ninguno de ellos pudo cumplir lo prometido.
Aunque les parezca sorprendente, otros han ido más lejos que yo.
En un espectáculo que califico como cruel y de mal gusto, se han atrevido a realizar públicamente una transfusión sanguínea a una cabeza ya decapitada. Tal experimento inhumano y tan o más indigno como los crímenes que pudo haber cometido el ajusticiado no tuvo como era de esperar, resultado alguno. Pero es en la preparación previa que se tuvo que hacer de la víctima lo que me parece más escalofriante, ya que para efectuar la transfusión, han tenido que practicar todavía vivo el condenado, la desanudación de las carótidas con la colocación en ellas de una cánula adecuada para el paso de la sangre transfundida a la cabeza.
Al parecer, la crueldad de la naturaleza humana será siempre capaz de superarse a sí misma.
Posted on 06 Enero 2005 by oscar orellana

Cada vez que realizo una nueva prueba y quiero evaluar sus efectos, inyecto cloroformo en el corazón de ambos gemelos para asegurarme de este modo, que mueran al mismo tiempo. Tras la autopsia examino las repercusiones sobre los órganos afectados en comparación con los órganos de su hermano, al cual he establecido como sujeto-control.
Debo admitir sin embargo que estoy exhausto, mis ideas me persiguen. Hoy por ejemplo, he efectuado más de 68 experimentos sin diferencias significativas. Solo distingo una columna de cuerpos amontados en la esquina, sin que ninguno de ellos lleve consigo la repuesta que tanto busco.
Posted on 06 Enero 2005 by oscar orellana

Cuando tú mueres tu vida estalla como un relámpago. Te desintegras irradiando energía. Cuando algo se convierte en su opuesto. Cuando el amor se convierte en odio siempre se libera energía. Pero cuando la vida se transforma en muerte es explosivo. Hay rayos de luz, mágicos y electrizantes.Todo el mundo siente algo, algún tipo de fuerza, de iluminación. Pero yo puedo verla. He visto cuerpos brillando como estrellas.
Algunos dicen que no tenemos alma, que después de la muerte no hay nada. Que la vida y la muerte son las dos únicas cosas sobre las cuales podemos estar seguros. Yo digo que pueden creer lo que quieran. Porque hagan lo que hagan, corten o quemen un cuerpo están ante algo que no pueden controlar.
Siempre me he sentido fascinada por la idea de la muerte. Por su sensación, su olor y su silencio. Cubro el cuerpo. Cubro a la pequeña ave con el ala rota. Después deposito el cuerpo. Me adentro en la noche. Y comienzo a bailar en torno a la pequeña caja. Me tiendo en el suelo y levanto la tapa. Saco una vez más el cuerpo y lo desenrollo cuidadosamente. Cierro los ojos, y lo huelo -es la unción me digo – la que recorre mi piel, mis piernas, mi rostro hipnotizado por su huella.
En la funeraria donde trabajo en cambio todo es distinto. El cadáver se tiende sin ningún cuidado sobre una mesa de porcelana. Luego es el propio señor Larson quien limpia con un jabón especial, la boca, encías, lengua. Las fosas nasales también son lavadas con esta solución.
Me encarga masajee por largo rato para de este modo remover en parte la rigidez mortal. Cuando esto no es suficiente debemos cortar los tendones y músculos que no responden a este tratamiento o que han sufrido de atrofia por para poder colocar el cuerpo en la posición correcta dentro de su féretro.

Durante el tiempo que dispongo para comer me dedico a aplicar sobre la cara y en las manos distintos tipos de crema, así consigo mantener la piel suave y moldeable. Las imperfecciones faciales en tanto se arreglan utilizando algodón en la nariz y una especie de copillas oculares con protuberancias ásperas, que se introducen bajo los párpados para mantener los ojos cerrados siendo este según mi opinión el mejor método, aunque en ciertos casos difíciles se hace inevitable el uso del pegamento.
Fijar de forma precisa el formador bucal fue lo primero que el señor Larson me enseñó a hacer. Consiste en poner un objeto al interior de la boca, al tiempo que garganta y traquea se taponean para absorber algún fluido que pudiera secretar el cadáver antes de ser enterrado. Durante esta primera fase procedemos atornillar la mandíbula antes que la boca se cierre por completo a través de unos diminutos alambres. A veces si el rostro presenta demasiado vellos me encargo de afeitar con mucho cuidado evitando en todo momento dañar alguna zona.
El proceso en sí mismo no comienza hasta después de haber localizado las arterias que se utilizarán para ese fin. El líquido embalsamador, contiene una solución de formol, y varios otros componentes, los cuales me ordena mezclar con agua e inyectar. Normalmente uso dos galones pero en el caso de diabéticos, o personas que han fallecido a causa del cáncer, la potencia del liquido disminuye por lo cual no elimino el agua. Solo de esta forma el cuerpo es preservado por el tiempo en que se encontrará expuesto.
La siguiente fase del proceso incluso después de toda mi experiencia como asistente es horrible. Es un proceso mutilador donde no se demuestra ninguna dignidad ni respeto. Comienza con un instrumento llamado trocar, que no es más que un tubo hueco o de acero inoxidable el cual tiene una punta afilada como una aguja gigante que se conecta a través de una manguera a un succionador. Después de introducirlo en el cuerpo – la mayor parte de las veces por debajo de la ultima costilla izquierda -, el señor Larson con el succionador aún funcionando, mueve el trocar hacia adentro y hacia fuera pero sin sacarlo del orificio completamente y de lado a lado a la vez que perfora toda la cavidad torácica, saca fluidos, gases y partes de órganos de distinto tipo los cuales van directo al sistema de desagüe.
Una vez terminado se reinicia el mismo proceso pero en la cavidad abdominal. Los intestinos, el estomago, riñones, útero y ovarios junto a otros órganos que no siempre logro identificar son destruidos mientras se extrae todo el contenido de dicha cavidad. Es ahí cuando se me vuelve a ordenar que introduzca una solución pura de fluido embalsamador que retarda la corrupción orgánica, la cual comienza en el mismo instante de la muerte. El agujero que queda al descubierto cuando el trocar se saca del cadáver es sellado con un botón especial relleno con un polvo químico. Con un objeto similar a un tornillo se sellan el ano y la vagina. Con los hombres uso algodón cubierto en este polvo para cerrar la uretra.
Esta jornada no dura más de dos horas. Tras eso permanezco a solas junto al cadáver el cual vuelvo a lavar a escondidas antes que el Señor Larson regrese. Me recuesto junto a él y siento la vibración de un temblor apenas perceptible. No flota en la sala ningún olor, oxigeno, o fluido, sino más bien algo parecido a lo que se desprende de la tristeza o del deseo.