Archive | Pornografía de la Muerte

El Inicio del Horror

Posted on 27 October 2005 by admin

Y sin embargo, pocos lo recuerdan. Que rápido se olvida el espanto, la fatalidad. Acerco el libro donde con palabras alguien intenta encerrar el horror de aquella noche. No lo abro. Mis ojos se hunden en la imagen del auto suspendido al borde del acantilado y el mar, siempre el mar, aguardándolos. Pero ni la blanca violencia de aquellas olas o la fuerza asfixiante del viento podrían barrer el contorno de sus caras, el sonido de sus voces.

Suelto el libro que no leeré jamás. Su historia, la ecuación humana que no es otra cosa que la maldad, ya habita y se reproduce en mi mente.
Ocurrió en julio. Un jueves de 1970…

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La Niña se Adormece

Posted on 11 October 2005 by admin


“LA NIÑA

La pequeña se duerme
sin dejar de tener su muñeca abrazada;
y ese adormecer llenará su pensamiento naciente
de miles y miles de sueños oro.”

La pequeña se adormece
no es mi aliento
Otro aire la mece

La pequeña se duerme
me quedaré cerca
por si desea verme

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Espalda con Sombrero

Posted on 01 October 2005 by admin

textoalternativo

Y aquí tienes
la belleza incierta
Su brillo escarlata
La belleza
que solo el roce delata

Pero observa bien
cuan delicado es mi Bonnet
Tan distinto al de esas putas
que presumen de su
Mal Francés

¿ Por qué arde la espada
su noche
en vapores de mercurio?
¿ Por qué repites
que este cuerpo
no se parece a ninguno?

Ahora ven
Desálmame
Sí. Desálmame
Pero no intentes
quitarme el sombrero
Porque si lo haces
Muero

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ASFIXXXIA

Posted on 27 July 2005 by admin


concupiscencia
infinito deseo
vendaval
inmenso
duda
perenne
calavera de placer
dulce ausencia
viento de miel
aroma
de silencio
exaltación
asfixia hueca
brújula
de vértigo
humo
de nada

por el gran Nicho de Aire ( y él sí que sabe de o-xxx-igeno)

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Asfixia Auto-Erotica: La Morgue de Andrés Serrano

Posted on 26 July 2005 by admin


Tengo un juego oculto
Balanceándose
sobre el razonamiento.
A veces cuelga.
A veces con fuerza
al plástico se adhiere.
Entonces
un vértigo seco
la cara desfigura.
Ahogada
desde adentro
la mente
se transmuta y gira.
El oxígeno oscila.
Tiemblo.
Constriccion del paso.
Sustracción del tiempo.
Después todo es blanco
Como si una elegía
se tragara el cuerpo.

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La Fábula Dormida

Posted on 07 July 2005 by admin


¿ Quien me ha puesto este traje negro y difícil?.
Oscuro como aquel sombrío bosque hacia donde vuelan los pájaros a la espera de la muerte.

Tengo los ojos cansados de tanto barrer la lluvia.
Los labios agrietados por donde cae una y otra vez tu dulce nombre.
La bella fábula que ayer te contaba hoy solo sirve para adormecer tu alma.
En un paisaje imprenetrable tu voz se pierde. Arrastro conmigo la espesura del tiempo, entre mis piernas la oscuridad se enrolla. No logro alcanzarte. Pero me niego a dejarte ir mientras escarbo el suelo buscando tus pasos sobre una tierra hinchada y seca.

El viento que sopla es ahora mi enemigo - cada huella que arranca más de ti me aleja. Permanezco desnuda frente a un pesebre horrible y vacío.
¿ Por qué ya no te oigo? ¿ Por qué tu tibio aliento no me acaricia más la frente?

Mi pequeño hijo. Ya no logro sostenerte. Tu cuerpo se vuelve cada vez más pesado,
de entre mis manos poco a poco resbala. A lo lejos una mujer susurra : “Es el entierro del amor”.
Entonces, sentada entre gente triste una luz me descubre, con los brazos cruzados
apretando un espacio donde ya no hay nada.

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Taxonomía del Placer

Posted on 22 June 2005 by admin


Esta noche la perfección se ha asomado sin aviso. Su piel tersa y morena permanece intacta, no se afea con la luz verdosa que resulta un desastre para la mayoría. El cabello rizado y negro, contrasta con el azul profundo de los ojos que, por descuido de alguien, siguen abiertos. La nariz, la boca y las orejas armonizan entre sí , aumentando la simetría de la cara, dando por irónico que parezca cierta expresión de vitalidad. El resto del cuerpo es igualmente bello, exhibe una gran definición muscular, y la ausencia de heridas, permite que pueda admirarlo en su estado original, o sea, intensamente hermoso. Apenas un defecto imperceptible: el color morado de los labios. Una lástima, es el problema de la asfixia y sus efectos.

Mi puesto como encargado de la morgue es el que mejor se adecúa a mis necesidades. Trabajo solo, lo que me evita tener que dar explicaciones. Además el horario nocturno es ideal para conocerse sin ser interrumpido. Durante años he venido desempeñando diferentes oficios , siempre dentro del mismo círculo, y ninguno me había dado tantas ventajas como este. En las funerarias por ejemplo, cumplía con vestir y maquillar los cuerpos, pero el tiempo de trabajo era tan reducido que nunca llegaba a vincularme afectivamente con nadie. Luego, como voluntario de un equipo de rescate, tenía incluso el desagrado de encontrar sobrevivientes. Después conseguí un puesto como fotógrafo forense, pero el hecho de guardar cierta distancia no hacía más que aumentar el deseo. De cualquier modo, estas experiencias me permitieron afinar aún más mis sentidos. Por eso, cuando leí el aviso publicado por el hospital, mis facultades estaban listas, y mi peculiaridad se encontraba más ansiosa y receptiva que nunca.

Debo confesar que el placer más agudo proviene de mi encuentro con la piel, un contacto en ningún aspecto similar al que se produce con una persona viva. A través de él, he descubierto el secreto de la anatomía humana y su textura. En el roce con un muerto es imposible confundir la satisfacción sensorial con cualquier sentimentalismo, siempre ilusorio y falso. En cuanto al sexo del cadáve, es un elemento irrelevante e independiente de la exploración que me ofrece. A tal punto he llegado, que he podido elaborar una modesta taxonomía, donde el placer es clasificable según el canal al cual estimula. Se encuentra de este modo, el placer srcofiano, propio de las mejillas, el pecho y el vientre. El placer dermestiano , exclusivo de los labios y la parte húmeda de los párpados . Por último el placer sedoso, del cabello y el vello púbico. El goce visual presenta también su distinción: es así como el tono de la piel y los ojos, despiertan diferentes emociones: los colores claros me producen una grata serenidad; los tonos más intensos en tanto, me envuelven de energía y disparan lejos mi excitación.

Aunque otorgo a la examinación largas horas, ésta corresponde apenas una etapa de la experiencia. Ya saturados los sentidos. Vuelvo a la observación minuciosa del rostro y la expresión estampada al momento de morir. La frase “ rostro sin vida” es una clara muestra de la ignorancia que lleva al desconocimiento del lado sensitivo de la muerte. La expresión facial de un cadáver refleja la esencia de la vida mejor que ningun otro medio. La gente dedica su existencia al desarrollo de gestos con el fin de ocultar sus verdaderas emociones. Cuando involuntariamente se manifiesta la prehistoria emocional, la más básica, anterior a cualquier idea absurda de moralidad, ¿quién registra su imagen?. Y aún, suponiendo que fuera posible, ¿quién desearía compartir su vulnerabilidad?. ¿La tragedia de los vivos no radica acaso en disfrazarse?. Pero, un cadáver… ¿Qué pretendería ocultar?. No es solo la desnudez de la expresión, sino el significado que revela al haberse dado justo en el momento de la muerte.

Me apasiona la idea de reconstruir una vida a partir de unaexpresión, la cuál, refleja el misterio de las relaciones que ha dejado atrás. Siguiendo esta premisa llevo un cuaderno de anotaciones bajo el título Fisonomía de la Existencia. En él, registro todos los rasgos que aparecen en cada cadáver. Después observo cuáles se repiten con más frecuencia y los agrupo en categorías. Finalmente consigo un patrón que relaciona los grupos con el tipo de existencia que han llevado. En este análisis prefiero omitir la causa del fallecimiento, excepto en los suicidios, cuando preciso de conjeturas más detalladas. Si fallo en este intento, no importa. De cualquier modo, nadie sabrá nunca de estas anotaciones. Su único objetivo es atesorar el recuerdo de aquellos, hombres, mujeres y niños, con quienes me he relacionado. Casi siempre el término de dichas notas coinciden con un hilo de luz filtrándose a través de la estrecha ventanilla de la morgue.

No hay duda. La perfección se ha instalado junto a mí esta noche. Rostro, boca, manos. En pocas horas vendrán las manchas que estropearán su piel tersa y firme. Aparto por un instante la vista para despedir a los camilleros. Miro hacia afuera, y me apresuro en cerrar la pesada puerta. Las manchas ya no tardan, siempre las mancha .

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Anotaciones del Doctor Mengele: Gemelos Húngaros

Posted on 16 June 2005 by admin

textoalternativoEl tren llegó muy temprano esa mañana. Se me reportó que más gemelos habían sido encontrados. Como de costrumbre solicité se les condujera lo antes posible al bloque experimental. Ahí constaté que se trataba de unos hermanos húngaros. Mis ojos parecían curvarse sobre ellos. Apenas podía contenerme mientras los guíaba hacia el cuarto de examinación.

De pie frente a mí, se me figuraban unos diminutos dioses que exigían con atención ser contemplados. Minutos más tarde reingresaron bañados y desnudos a la sala. Algo más sereno tomé registro cuidadoso y específico de sus medidas, ningún detalle podía ser omitido. La anotación textual es la siguiente: ” Edad 14 años, procedencia húngara, sexo masculino. Apariencia; extremadamente atlética y hermosa. Abundante vello corporal que conservarían durante la primera etapa”

Concluido lo anterior encargué a mis ayudantes su cuidado. La indicación era clara:

los gemelos permanecerían bien alimentados e intactos por algun tiempo

Durante los siguientes días, al finalizar mi jornada, pasaba a saludarlos y a platicar con ellos: les preguntaba si estaban siendo bien atendidos. Mientras respondían, no podía dejar de pensar en lo encantadores que me resultaban.

El día 12 fueron radiografiados totalmente. Ya había establecido lo que sería la segunta parte de la examinación: Introducir tubos a través de sus narices hasta alcanzar los pulmones. Al tiempo que eran ventilados con un gas que los forzaba a toser violentamente. El esputo desprendido se extraería para ser analizado.
textoalternativo Se les fotografió por varios días. El propósito de dichas imágenes era evidenciar el hallazgo de alguna variación en los patrones del pelo. Para ello, se les mantenía por horas parados, invertidos o en genuflexión, de este modo, se ampliaba a través de las posiciones el espectro en que el vello de brazos, genitales y el resto del cuerpo era fotografiado.

La última prueba se realizó en la madrugada del día 15. Fueron despertados y llevados a un pequeño cuarto provisto solo con una tina en su centro. Entonces los obligué a hundirse en el agua que estaba muy caliente. Sus alaridos eran atroces e impedían que me concentrara. Por lo cual decidí atarlos con correas a una tabla. Una vez paralizados cada pelo de su piel fue arrancado de raíz , se necesitó meterlos dentro de la tina al menos 5 veces. Luego que gran parte del pelo había sido recogido, di instrucciones para que se les afeitara completamente.

Por medio de enemas de dos litros que les causaron mucho malestar se logró una hiperactividad digestiva. Se les mantuvo atados todo el resto del día mientras se sucedían múltiples evacuaciones, las que descendían a través del recto distendido. Al ser hecho el procedimiento intestinal sin anestesia, los gemelos gritaron tan ruidosamente que se hizo inevitable tener que amordazarlos. Lo último fue una examinación urológica que les produjo un dolor tan intenso que terminaron por sumirse en una especia de fátiga y sopor profundo. El tejido fino fue tomado de sus riñones, próstata y testículos. Varias muestras de semen se incluyeron también en este control.

Después que todos los datos y pruebas se habían llevado a cabo determiné su extinción con una sola inyección de cloroformo, asegurándome al igual que en los casos previos, que su muerte se produjese al mismo tiempo. Tras ser disecados envié sus órganos al centro de investigación racial y evolutiva biológica ubicado en Berlín, desde donde espero se me informe sobre los avences en mi trabajo.

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Martinot y Monique

Posted on 14 June 2005 by admin

Tras su muerte en en el hospital, lo transporté de inmediato hacia el castillo. Habíamos planeado cada detalle: El proceso debía iniciarse con una inyección de oxígeno para recuperar artificialmente las funciones de circulación y respiración.

Cuando la temperatura corporal comenzara a disminuir, tendría que suministrarle una dosis de heparina evitando así la coagulación de la sangre.

Sus indicaciones eran precisas : Se hacía imperioso enfriar el cuerpo al instante de producirse el paro cardiaco, antes de la muerte biológica. Cuando el registro del cerebro es nulo. Con esto se permite que las células reduzcan su actividad y necesiten extraer menos oxígeno de la sangre, logrando sobrevivir por más tiempo .

Alcanzados los 3° grados bajo cero sustituí la heparina por una solución de glicerol . Entonces me enfrenté al primer problema: invertir el sentido del circuito de introducción de esta sustancia, de caso contrario las válvulas cardíacas impedirían la entrada de líquido a la cavidad pulmonar.
En esta operación tardé casi 6 horas.
Tal como él lo había hecho hace 21 años atrás , deposité el cuerpo en un gran congelador de acero inoxidable, al interior de una bolsa de plástico , completamente aislado, para luego rodearlo de hielo y silicona, aumentando el frío gradualmente hasta llegar a los 79 grados bajo cero al cabo de una semana.

Al verlos reunidos en esa misma tumba glacial de casi dos metros de largo por un metro y medio de ancho, el frío dejó de perturbarme. Me tendí junto a ellos, acaricié sus rostros. ¡Dios mío que bellos eran!, solo yo opacaba la hermosura de ese cuadro.

…El congelador lo había construido para sí mismo, pero luego Monique, mi madre enfermó y murió primero, No había cumplido aún los 45 años. Desde entonces ella permanecía ahí a su espera…

¡No.Nadie debe jamás saberlo! Aunque la idea horrible que el congelador en algún momento no funcione y los cuerpos de mis padres se destruyan me persiga hasta mi propia muerte.

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La Pendaison

Posted on 08 June 2005 by admin

“Me sentí entre el cielo y la tierra, cuando quedé balanceándome. Me pareció como si una caldera de vapor estuviese en mi cuerpo a punto de estallar. La sangre en mis arterias y venas parecía no circular. Sentía pinchazos en todo el cuerpo sumamente dolorosos y enseguida la impresión como de una explosión en mi cabeza, como la erupción súbita de un volcán.
Inmediatamente después experimenté un bienestar extraordinario que substituyó a las primeras sensaciones desagradables y dolorosas, tan maravillosamente agradables que quisiera experimentarlas de nuevo sin miedo a no volver.

Una luz opalina y lechosa acaricia tu vista, un gusto desconocido perfuma la boca, asciendes por el espacio y dejas el suelo detrás tuyo.
Escuchas miles de voces susurrando dulcemente un nombre que ya no te pertenece hasta casi morder la eternidad a dientes llenos.
Si eres descolgado, vuelves a sentir la tortura del primer momento, la que te hunde en un inmeso martirio, con dolores en la nariz y los dedos. Media hora después, estos desaparecerán, pero ni por todos las riquezas del mundo desearás que tu resurrección haya comenzado”.

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Anotaciones del Dr. Mengele

Posted on 12 January 2005 by admin

El laboratorio situado al lado del crematorium, se hace cada vez más estrecho: apenas 14 pares de gemelos todos ellos gitanos bastan para repletarlo. He dado ordenes para que sean colocados sobre la mesa de mármol pulida uno junto al otro para llevar a cabo su disección .

Mi ayudante entonces procede a inyectar cloroformo en sus corazones, matándoles instantáneamente. Sus cuerpos imperfectos, dado su origen, carecen de cualquier interés para mí, pese a ello dedico algun tiempo para observar meticulosamente cada pedazo y órgano.

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Anotaciones del Dr. Mengele: Las Gemelas Mozes

Posted on 12 January 2005 by admin

He suministrado 5 inyecciones a cada una. Por la tarde he notado que Miriam desarrolla una fiebre extremadamente alta. Tiembla sin control. Sus brazos y piernas se han hinchado hasta ser de un tamaño enorme. Al día siguiente junto al Dr. Konig la hemos vuelto a examinar. Después me encuentro detenido en una idea fija mientras observo como mi mano enfundada en un guante blanco se desliza en perfecta sincronía al escribir:
Malo, demasiado malo, ella es tan joven sin embargo dudo que su organismo soporte el dolor más allá de 2 semanas .’
Entonces, vuelvo mirar la cara inexpreva de la otra niña: Eva.
¿ Me dará su cuerpo el secreto que me permita llegar a EUGENIA?”.

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Anamorfosis

Posted on 08 January 2005 by admin

Mi nombre es Ana, mido apenas 32 centímetros . Desde el lugar en que me encuentro es difícil lograr una imagen amplia de lo que me rodea, especialmente porque el líquido en el que me encuentro suspendida no permite que mis ojos consigan ver con claridad las cosas. Durante el día vienen muchas personas a observarme, como turistas de lo extraño en búsqueda de una curiosa maravilla. Ahí, parados frente al estante donde me encuentro, se inclinan a leer la etiqueta donde se anuncia el que ahora será para siempre mi único nombre: For. Caso -DR.548S.

Desde el otro lado del cristal puedo sentir el asco y la nausea cuando fijan sobre mí su mirada. Oigo sus risas, sus comentarios de espanto y burla. Siento vergüenza, un deseo imposible de escapar, porque nada queda de lo que alguna vez fui.
El constante drenaje de fluidos y sustancias para detener el proceso de descomposición me han transfigurado casi por completo, han hecho de mí algo irreconocible, una masa de carne hinchada amplificada por el continuo dolor que me producen las distintas tiras de cuero que me han puesto para disimular la herida más extensa y evitar así el riesgo de que en cualquier momento mi rostro simplemente explote.

Por las noches, cuando todos los espectadores ya satisfechos se han marchado, me convierto en Ana. Puedo recordar claramente el ruido de sus pasos entrando al cuarto. El momento exacto en que el sonido metálico del hacha atravesándome el cuello llenó cada espacio. Ese sonido inolvidable repitiéndose para siempre como una sinfonía triste pero hermosa.

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El Secuestro Inmóvil

Posted on 06 January 2005 by admin

Fue una noche de noviembre. El doctor Ara como de costumbre, acababa de examinarme y despedirse hacía poco rato en la sala 63 donde yo me encontraba. No sé por qué algo no permitía que pudiera cerrar los ojos. De pronto, oí el sonido de unos pasos subiendo la escalera principal. Intenté levantarme, sin embargo, el pánico me dejó completamente inmóvil. Alguien abrió la puerta y entonces pude ver a un grupo de hombres rodeando la cama. Quise defenderme, pero era como si el terror se hubiese apoderado de cada uno de mis músculos. Mientras me subían a un camión estacionado justo frente al recinto pude ver a lo lejos la figura diminuta del doctor que en vano trataba de impedir mi secuestro.

Una vez asegurado que cualquier intento de escaparme era imposible, detuvieron el motor del automóvil, pasando ahí el resto de la noche. Me habían cubierto el rostro y atado con una soga fuertemente a una especie de camilla. Creo que estuvimos dando vueltas más de dos días por las calles de la ciudad, deteniéndonos solo a ratos. Las discusiones entre mis secuestradores eran frecuentes. Uno de ellos llegó incluso a decir que lo mejor era hacer desaparecer pronto el cuerpo. Comprendí que el plan inicial no había resultado como lo previsto y que estaban decididos a matarme. Es extraño, pero ahora que lo pienso no sentí miedo sino al contrario, una profunda melaconlía. La voz de Juan y el recuerdo de sus manos sosteniéndome llenaron cada espacio de mi mente.

Después de ese episodio perdí la noción del tiempo y mis recuerdos se tornan un poco difusos. Algo ocurrió, pero mis capturadores desistieron ante la idea de asesinarme. Constantemente nos cambiábamos de lugar. Moviéndonos casi todos los días de un sitio a otro. En su mayoría alejadas bodegas y depósitos abandonados. Se notaba a medida que pasaba el tiempo cierta desesperación en sus actos y en el modo en que se comportaban. Lo anterior sumado a mi certeza de que cualquier petición respecto a mi rescate sería aceptada, alimentó en mi interior la falsa esperanza de una futura y temprana liberación.
De acuerdo con mis cálculos este continuo desplazamiento debió prolongarse por casi un mes. Hasta que optaron por recluirme, según las palabras de quien deduje era el jefe de la operación “ en un lugar más seguro” Este sitio, se diferenciaba notoriamente del resto. Para llegar a él, tuvieron que esperar a que amaneciera reduciendo de este modo al mínimo las posibilidades de ser vistos o descubiertos.
Amarrada y cubierta comenzaron a moverme. Por un instante, mientras inclinaban la camilla hasta situarla de forma completamente vertical, la tela que tapaba mi cara se desprendió levemente. Si bien no identifiqué a ninguno de ellos supe que su deseo era hacerme entrar al ascensor de un edificio. Concluido el traslado los hombres me dejaron abandonada y se marcharon. El pequeño campo visual del que disponía mi ojo izquierdo reveló que se trataba de un departamento, un piso residencial muy elegante y lujoso. Cualquier respuesta estaba fuera de mi alcance. Toda esta situación me resultaba ilógica y sin sentido.

Durante el día siguiente la inercia y un calor insoportable parecían extender el tiempo a su antojo. De repente percibí desde el cuarto donde me habían encerrado el eco de una voces que discutían. Se trataba al parecer de un hombre y una mujer, aunque no podría afirmarlo con total seguridad. Por la tarde al percatarse que la puerta estaba entreabierta uno de estos se apresuró a cerrarla. Fue solo ahí que logré ver su rostro. Sí, era un hombre algo mayor vistiendo uniforme y que por alguna razón su cara me resultó familiar y conocida.
Cuando ya era de noche y mientras imaginaba que los nuevos encargados de mi secuestro dormían algo terrible pasó. Uno de ellos se acercó a la habitación y abrió muy despacio la puerta como temiendo que el otro despertara. Titubeó un poco y luego se aproximó en silencio. No se atrevió a seguir caminando y desde la mitad de la sala me observó por unos segundos, en ningún momento se animó a tocarme. Entre las sombras distinguí la silueta de una mujer a quien nunca antes había visto. Creí que conmovida al verme en este estado se había arrepentido y su intención era ahora la de dejarme escapar. Pero no hizo nada limitándose a retroceder cuidadosamente para no hacer ruido. El lugar estaba completamente oscuro. Se quedó apoyada sobre la muralla, en el borde de la puerta. Alcanzó a susurrar algo así como “ Todavía eres tan hermosa ” antes que el hombre se acercara de improviso y le disparara dos veces cayendo de inmediato muerta sobre el piso. Agonizó retorciéndose en espasmos por un rato. Después un silencio frío fue atravesado por unos horribles gritos.

Hasta la madrugada todo el lugar se transformó en un ir y venir de militares. De versiones y preparación de comunicados de prensa. De un sin fin de planes y órdenes secretas a ejecutar. Pero sin que nadie repara en mí ni por un instante. Y sin que yo lograra entender nada acerca del siniestro espectáculo que se desarrollaba a mí alrededor.
Al tercer día del brutal crimen de aquella mujer y en medio de una maniobra que tenía por objeto bajarme del camión y colocarme en el interior de una estrecha caja. Una de las cuerdas que me mantenía sujeta se cortó azotándose violentamente mi cuerpo y mi cabeza contra el suelo. Parte de mi vestido se descosió dejando al descubierto un hombro. Noté entonces que mi piel había cambiado, adquiriendo una tonalidad verdosa, repulsiva casi inhumana. No tuve demasiado tiempo para estremecerme sobre este hallazgo puesto que otro aún más perturbador se adueñó por completo de mi pensamiento. El Titular en la portada mojada y sucia de un periódico con una noticia que hasta hoy después de tanto tiempo no deja de aterrarme:

La Maldición de Eva cobra su primera víctima

17 de Julio, 1956. El mayor Arandia, temiendo que alguna pista sobre el paradero oculto del cadáver embalsamado de Evita, pudiera llevar a los Peronistas hasta su casa, dormía con una pistola bajo la almohada. Cuando la puerta se abrió, disparó dos veces contra la sombra que había aparecido. Era su esposa embarazada, la que caía muerta sobre la alfombra del dormitorio. Al ser interrogado declaró:

“Cuando maté a mi mujer yo no disparé contra ella, sino contra un fantasma que tenía el rostro de Eva Perón”.

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Transplantado

Posted on 06 January 2005 by admin

Decepcionado por el resultado de mi cingulotomía me he decido por un transplante de cerebro. El equipo del Dr, White es minucioso, han ensayado durante varias semanas y trazado con tiza una serie de líneas en el suelo del quirófano para indicar el lugar exacto donde debe ir cada uno de ellos.

Metrohealth Medical Centre , Cleveland: 9: 30 a.m.
Han unido mi cabeza al cadáver de un hombre. Cuando abro los ojos , estoy totalmente consciente y con mis funciones nerviosas completas. Puedo a ver, oír, oler y, sentir dolor. Sigo con la mirada a las personas que se mueven alrededor. Después todos aplauden.

Sin embargo, mi cabeza al estar aislada de mi cuerpo unida sólo con unos ganchos y suturas externas, no permite que logre controlar las funciones motoras. Se me ha explicado que esta técnica no resuelve aún como conectar la médula espinal con el cerebro.

Como es lógico, la fascinación inicial del experimento duró poco, a los dos días he comenzado a gritar que desprendan completamente la sutura…pero todos ignoran mis súplicas.

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La Decapitación

Posted on 06 January 2005 by admin

A juicio, de mi colega el destacado Doctor Guillotin, con quien he tenido el gusto de intercambiar ideas y reflexiones, en los pasillos de la Academia de Cirugía, la invención de su instrumento asegura a la víctima un dolor casi imperceptible. Apenas las escasas fracciones de segundo, que tarda la cuchilla en cortar la cabeza.

I.Con mucha frecuencia el condenado, sufre un síncope antes del momento fatal. Por tanto, cuando el verdugo lo decapita es prácticamente ya un cadáver. Compartirán conmigo que la angustia, y la ansiedad son estados que muchas veces nos juegan en contra.

II. Las diversas entrevistas que he efectuado a verdugos confirman este dato. En ellas, los ejecutores me han señalado, que de cada 10 sujetos, apenas uno iba más o menos íntegro al suplicio. Mientras que el resto se encontraba ya medio muertos cuando subían al cadalso. Parecían más bien, según estos, una masa inerte y carente de fuerzas. Esto avalaría mi teoría acerca, de que el verdadero dolor no lo sienten al ser guillotinados, sino en los momentos previos la muerte. Se trataría de un dolor moral, nada más que eso.

III. Pero no pensarán que me he limitado solo a observar. También he dedicado muchas horas de investigación a experimentar con animales. Guiado por la intención sincera de demostrar que tal método constituye un enorme progreso en relación a otras técnicas precarias como: La estrangulación, la horca, la hoguera, y especialmente el descuartizamiento, el que por su total carencia de sutileza, ni siquiera debiese ser mencionado. En fin.


IV. Pero no pensarán que me he limitado solo a observar. También he dedicado muchas horas de investigación a experimentar con animales. Guiado por la intención sincera de demostrar que tal método constituye un enorme progreso en relación a otras técnicas precarias como: La estrangulación, la horca, la hoguera, y especialmente el descuartizamiento, el que por su total carencia de sutileza, ni siquiera debiese ser mencionado. En fin.

V. Debo admitir, sin embargo, que persisten ciertas dudas. Últimamente, se ha venido propagando la absurda idea de que la cabeza continuaría pensando y sufriendo incluso separada del cuerpo. Anatomistas de gran prestigio se han sumado a tan tamaña estupidez. Han afirmado que la cabeza conservaría por unos segundos o minutos sensibilidad y pensamiento. Basando tal brutalidad en algunos movimientos y espasmos espontáneos, que significarían según ellos una clara manifestación de dolor tanto del cuerpo como de la cabeza tras la decapitación. Agregan, en lo que yo veo como una campaña de desacreditación, la sensación de pertenencia que experimentan algunas personas luego de la amputación de alguno de sus miembros, aún después de largo tiempo de haber sido intervenidos.

VI. Reconozco que en la serie de pruebas con animales, a los cuales he decapitado, se observan contracciones en la lengua, ojos y labios. Por ejemplo, ayer al tocar la córnea de una gallina, el párpado se cerró. Pero esto responde simplemente a un acto reflejo, ya que al producirse la decapitación se llega a una nivel de asfixia con tensión arterial cero. Esto afirma mi hipótesis de que tales movimientos son puros artificios biológicos. La decapitación mata sin agonía, en perfecta calma, anulando el poder reflejo y el automotor. La hemorragia súbita hace caer la tensión a 0 en 1/10 de segundo y paraliza la conciencia, la voluntad, y la sensibilidad.

VII. Según mi análisis la muerte se produciría por un doble mecanismo: a) por asfixia y b) por inhibición. La pérdida de conciencia, es sin lugar a dudas, y contraria a la opinión de mis detractores: instantánea. En cuanto a la cabeza en sí, es necesario acotar que una vez separada del cuerpo, conserva una calma absoluta por dos o tres minutos, tras ese periodo sobrevienen solo en algunos casos, movimientos extraños en la cara, apertura o cierre de la boca, entre otros. Le he solicitado, a algunas personas para fundamentar aún más mi teoría, que después de la decapitación me guiñen un ojo, como prueba de que aún están conscientes. Obviamente, adivinarán que ninguno de ellos pudo cumplir lo prometido.
Aunque les parezca sorprendente, otros han ido más lejos que yo.

En un espectáculo que califico como cruel y de mal gusto, se han atrevido a realizar públicamente una transfusión sanguínea a una cabeza ya decapitada. Tal experimento inhumano y tan o más indigno como los crímenes que pudo haber cometido el ajusticiado no tuvo como era de esperar, resultado alguno. Pero es en la preparación previa que se tuvo que hacer de la víctima lo que me parece más escalofriante, ya que para efectuar la transfusión, han tenido que practicar todavía vivo el condenado, la desanudación de las carótidas con la colocación en ellas de una cánula adecuada para el paso de la sangre transfundida a la cabeza.

Al parecer, la crueldad de la naturaleza humana será siempre capaz de superarse a sí misma.

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Anotaciones del Dr. Mengele : 68 Experimentos

Posted on 06 January 2005 by admin


“Cada vez que realizo una nueva prueba y quiero evaluar sus efectos, inyecto cloroformo en el corazón de ambos gemelos para asegurarme de este modo, que mueran al mismo tiempo. Tras la autopsia examino las repercusiones sobre los órganos afectados en comparación con los órganos de su hermano, al cual he establecido como sujeto-control.

Debo admitir sin embargo que estoy exhausto, mis ideas me persiguen. Hoy por ejemplo, he efectuado más de 68 experimentos sin diferencias significativas. Solo distingo una columna de cuerpos amontados en la esquina, sin que ninguno de ellos lleve consigo la repuesta que tanto busco”

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