
Hablar de mí es algo fascinante. Hablar de ella lo es aún más. Carne, carníviro, carnal. La Curtiembre Larson, el matadero y el hecho que su casa no tuviese ninguna ventana ¿Son recuerdos o manchas de sangre en su mente de niño gigante?
Él creció como crecen los árboles. Entre un imperio de animales muertos y un desfile de hombres todos vestidos de amarillo plástico cruzando por turnos una enorme puerta. Él imagina que ella debió haber crecido del mismo modo, como crecen las prolongaciones de algo seco.
El Secreto de Carnelia
es una historia que el cerebro articulaba bien y las palabras un poco menos. El desastroso intento de narrarla con los ojos que miran hacia adentro es des- mérito de quien des-cribe.
Cuando tuve que explicarle a Elizabeth acerca de su naturaleza se molestó. Era nuestro primer encuentro.
- ¿ Cómo me puedes pedir que yo sea una?. Al poco al rato me encontraba frente a Carnelia. Su mirada se endurecía o bien se hacía intensamente negra según avanzaba en el relato.
-¡Pero habla bien que no te entiendo! demandaba cada tres frases . Y es que solo aquellos que han estado cerca por un buen tiempo completan con destreza las palabras y frases cortadas que voy dejando, que son al fin mi lenguaje.
Resultado: verdadero cine- video de autor. Cámara en mano seguí a Carnelia por todo Concepcion, Penco y Hualqui. Irrumpimos en plazas, carnicerías y mercados. Nos subimos a una micro sin pagar y encontramos ahí al mejor actor de reparto - El sujeto junto al cual se sienta Carnelia asumió de inmediato el personaje de “sujeto de al lado” mirando solo una vez al lente. Un prodigio, un momento estelar de la humanidad.
Escenas incompletas. Un argumento que se extravía en cierto Horror-Melo-dramático. El Microfono que insiste en asomarse, el ruido, el viento. Travelling fallido desde el auto, caos, hambre. Nadie comprende muy bien la historia. Nadie había actuado antes. Nadie había dirigido antes y los dialogos , esos malditos dialogos.
Fuera de lugar en casi todos los Festivales a los cuales se presentó por la confusión que causaba con la Cornelia de Kierkeegaard, de la cual se descubriría más tarde su nombre verdadero no era ese sino Cordelia.
En suma, si el Entusiasmo existiera se llamaría “Tras los pasos de Carnelia: Una V que despertó siendo una M”
Pero el Entusiasmo no existe.
Apaguen la luz que ya comienza a decir .
Soy Carnelia y he venido en nombre de muchas














