
Cuando yo sea,
seré fatal y memorable,
con el brillo de la muerte toda
Un muñeco surgido de la tapa del cráneo.
Y la infancia, un estado
donde adormecer los gritos.
Cuando yo sea,
seré vuelo en forma de péndulo,
vuelo que conduce allí, donde está lo ingrávido.
Mi cuello recorrerá su última onda,
Y ya a punto de liberarme,
te sentiré entrar, subir por los piernas,
hasta lanzarme al absoluto,
a ratos, para siempre.
Cuando yo sea,
mi flor en cardiazol.
El último que se enciende,
el último sin fulgor ni brillo















