He suministrado 5 inyecciones a cada una. Por la tarde he notado que Miriam desarrolla una fiebre extremadamente alta. Tiembla sin control. Sus brazos y piernas se han hinchado hasta ser de un tamaño enorme. Al día siguiente junto al Dr. Konig la hemos vuelto a examinar. Después me encuentro detenido en una idea fija mientras observo como mi mano enfundada en un guante blanco se desliza en perfecta sincronía al escribir:
‘ Malo, demasiado malo, ella es tan joven sin embargo dudo que su organismo soporte el dolor más allá de 2 semanas .’
Entonces, vuelvo mirar la cara inexpreva de la otra niña: Eva.
¿Me dará su cuerpo el secreto que me permita llegar a EUGENIA?”.




