
¿Cómo explicar la extraña fascinación que ejercen sobre mí todas estas niñas?.
Diría que no son en realidad ellas quienes me perturban sino más bien un cierto estado fugitivo, transitorio. Parecido a ese breve instante del alba, que despunta entre el día y la noche.
Todas mis Alicias representan el medio en que tal estado se revela.
Cuando estoy en compañía de ellas, me abandono sin pudor al espíritu de la infancia.











