Posted on 12 Enero 2005 by oscar orellana

El laboratorio situado al lado del crematorium, se hace cada vez más estrecho: apenas 14 pares de gemelos todos ellos gitanos bastan para repletarlo. He dado ordenes para que sean colocados sobre la mesa de mármol pulida uno junto al otro para llevar a cabo su disección .
Mi ayudante entonces procede a inyectar cloroformo en sus corazones, matándoles instantáneamente. Sus cuerpos imperfectos, dado su origen, carecen de cualquier interés para mí, pese a ello dedico algun tiempo para observar meticulosamente cada pedazo y órgano.
Posted on 12 Enero 2005 by oscar orellana

He suministrado 5 inyecciones a cada una. Por la tarde he notado que Miriam desarrolla una fiebre extremadamente alta. Tiembla sin control. Sus brazos y piernas se han hinchado hasta ser de un tamaño enorme. Al día siguiente junto al Dr. Konig la hemos vuelto a examinar. Después me encuentro detenido en una idea fija mientras observo como mi mano enfundada en un guante blanco se desliza en perfecta sincronía al escribir:
‘ Malo, demasiado malo, ella es tan joven sin embargo dudo que su organismo soporte el dolor más allá de 2 semanas .’
Entonces, vuelvo mirar la cara inexpreva de la otra niña: Eva.
¿Me dará su cuerpo el secreto que me permita llegar a EUGENIA?”.
Posted on 06 Enero 2005 by oscar orellana

Estoy seguro que pronto superaré el objetivo de los ojos azules, constantemente saturo de colorantes los ojos de aquellos gemelos que presentan iris de color diferente. Luego realizo transfusiones de sangre, les inyecto en las venas diversos gérmenes, fenoles, cloroformo, nafta, insecticidas. A otros les extirpo las extremidades…
Esta tarde he supervisado una cirugía en la que dos gemelos fueron cosidos a partir de la columna vertebral con el fin de crear siameses. Sin embargo ninguno de ellos pudo sobrevivir.
Llevo 4 noches sin dormir, siento que mi cráneo se fractura a cada instante.
Posted on 06 Enero 2005 by oscar orellana

Cada vez que realizo una nueva prueba y quiero evaluar sus efectos, inyecto cloroformo en el corazón de ambos gemelos para asegurarme de este modo, que mueran al mismo tiempo. Tras la autopsia examino las repercusiones sobre los órganos afectados en comparación con los órganos de su hermano, al cual he establecido como sujeto-control.
Debo admitir sin embargo que estoy exhausto, mis ideas me persiguen. Hoy por ejemplo, he efectuado más de 68 experimentos sin diferencias significativas. Solo distingo una columna de cuerpos amontados en la esquina, sin que ninguno de ellos lleve consigo la repuesta que tanto busco.