Posted on 20 Enero 2005 by oscar orellana
Cierta noche representaron una comedia, en la cual un hombre del pueblo interpretó el papel de un demonio, vestido con unos aderezos e insignias horribles y espantables. Una vez acabada la función , regresó a su casa, guíado por el deseo ardiente de poseer en forma inmediata a su mujer, sin tiempo de quitarse el hábito , dejándola preñada de este encuentro. Tenía siempre ella durantre el acoplamiento la imagen representada por la figura y el vesturio que su marido llevaba puesto. Vino entonces a engendrar una criatura que coincidía con ese mismo demonio, tan espantoso y de tanta fealdad, que ningún otro diablo del infierno se podría comparar como tan abominable. La madre murió tras el parto; y de lo poco que este prodigio vivió, que, según dicen, fueron 3 días, se cuentan cosas infernales…
Posted on 20 Enero 2005 by oscar orellana
Como bien lo explico en mi Tratado: ” Des Monstres et Prodiges” las causas de los monstruos son varias.
La primera: es la gloria de Dios.
La segunda, su cólera.
Tercera, la cantidad excesiva de semen.
Cuarta, su cantidad insuficiente.
Quinta, la imaginación.
Sexta, la estrechez o reducido tamaño de la matriz.
Séptima, el modo inadecuado de sentarse de la madre, que, al hallarse encinta, ha permanecido demasiado tiempo sentada con los muslos cruzados u oprimidos contra el vientre.
Octava, por caída, o golpes asestados contra el vientre de la madre, hallándose ésta esperando un niño.
Novena, debido a enfermedades hereditarias o accidentales.
Décima, por podredumbre o corrupción del semen.
Undécima, por confusión o mezcla de semen.
Duodécima, debido a engaño de los malvados mendigos itinerantes.
Y decimotercera, por los demonios o diablos.