52 TS, W.C.I.
Viernes, 13 de octubre de 1927
Voy a ir al funeral a ver qué hacen con los cuerpos de los ateos. ¡Qué divertido! ¡Cómo adoro las ceremonias y las extrañas colocaciones (¿ es correcto eso?) de la especie humana!. Estoy segura de que te habrás ido con otra el próximo jueves ( tu misma lo dices, mala, al final de tu última carta, donde la víbora deja su mordedura); como nuestra relación está teñida por la melancolía; tal vez, ganamos en intensidad lo que perdemos en las sobrias y confortables virtudes de una amistad prolongada y segura y respetable y casta y fría.
Escribo a gran velocidad. Empiezo por tercera vez una frase. La verdad es que estoy tan inmersa en Orlando que no puedo pensar en nada más. Ha desplazado al romance, la psicología y todo el resto de aquel libro odioso. Mañana comienzo el capítulo que describe el encuentro entre Violet y tú. Es necesario repasarlo bien todo. Dame alguna pista del tipo de peleas que tenían. Y también, ¿ por qué cualidad específica te eligió ella?…
Será un libro pequeño, como mucho unas 30.000 mil palabras, y tal como voy, escribiendo febrilmente (sólo pienso en ti durante el día, en diferentes disfraces, y en Violet, el hielo, y Elizabeth y George III) lo habré terminado para navidad.
Orlando será un libro, con dibujos y uno o dos mapas. Lo escribo por la noche en la cama, mientras camino por la calle, en todas partes. Quiero verte a la luz de las lámparas, con tus esmeradas. En realidad creo que nunca he deseado tanto verte, sólo para sentarme y mirarte y hacerte hablar y después, rápida y secretamente, corregir ciertos puntos. Ahora vamos a tus dientes y tu temperamento. ¿ Es verdad que rechinas los dientes por las noches? ¿ Es verdad que te gusta causar dolor?.
Esto está escrito a 500 palabras por minuto con Leonard mirándome con suspicacia desde el sofá, Pinker roncando y Nelly arriba, escuchando fox-trots en el gramófono. ¡ Cómo me intraquilizas!. Este lugar está embrujado. Visto contigo es adorable; visto con Leonard es absolutamente detestable. Dime cuando vendrás y por cuanto tiempo. Si te has entregado a Campbell, no tendré nada más que ver contigo y así quedará escrito, claramente, en Orlando para que todos puedan verlo.
Por favor dime si vendrás y cuándo, porque ya me siento bastante acosada por actrices en decadencia, y funcionarios públicos.
Queridisima señora Nicholson, buenas noches.




















