La habitación donde yo te imagino no puede ser abandonada. Se cierra, como han de cerrarse todas las cosas imposibles.
Desenfocada, siempre ella, nunca ella.
Inclina su respiración en la sombra.
Todas las palabras golpean su cerebro. Entonces piensa:
“Tu cuerpo que no está, se aleja. Al interior de un libro se diluye.
Tu deseo que no está, se aleja. Al interior de un libro se recluye”
Debo escribir pronto tus gestos, porque desnuda de historia y secretos, creces desfigurada como el cuerpo de un niño. Escribir la infancia imaginaria, los capítulos que faltan, mientras ella duerme sobre una cama cubierta de vértebras.
La mujer detrás espía su reflejo. Espía su vértigo, el horror de leerse en una página sin contornos. El Nicho donde su imagen se confunde y hace extraña.
Ésta es la fotografía donde yo te imagino.
Ésta es una fotografía donde no hay Consuelo.

(imaginando a la Señora Bratz)











